Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 3

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“Una cálida bienvenida”

- Nadie quiere hablar de la familia Jung… es más, hoy en día se los considera a todos muertos… pero sigue habiendo un Conde gobernante que lleva su supuesto apellido… - Yoochun preguntando de nuevo… cada vez con más curiosidad.
- ¿Nunca te preguntaste porqué? 
- Sí… por supuesto que sí… pero no pude escuchar con detalles las leyendas.
- ¿De qué leyendas hablas? 
- ¡La leyenda hombre! La leyenda de que el último general perdió la cabeza y dejó su castillo, dejando al actual Conde en su posición…
- ¿Quién te ah dicho eso? 
- La gente lo dice, y más a los turistas como nosotros, no solo a mi novia se lo han dicho… a mí también.
- ¿Y por qué dicen eso? – Ahora el hombre relator, parecía ser el que mantenía dudas.
- No lo sabemos… pero queremos averiguarlo… 
- No han pasado muchos años… tal vez si solo preguntaran otra vez o fueran más cuidadosos…
- ¡Si que lo hemos hecho hombre! Sin embargo la gente de este lugar parece haber olvidado la historia de este pueblo 15 años atrás.
- Pues entonces no preguntes puntualmente cuál es la historia del pueblo o que paso con la familia Jung… 
- No se me ocurre ninguna otra pregunta…
- Mejor pide que te cuenten completa la leyenda y fíjate que tan cierta es… hay veces que las leyendas, no tienen nombres.

La segunda vez que se vieron fue en privado.
Jaejoong ya no llevaba ningún traje, ni mucho menos bailaba.
Yunho no se encontraba como espectador ni cargaba con monedas de plata, solo se mantenía parado en el medio de uno de los grandes salones de su castillo.

Las palabras habían sido simples. “Eres mío a partir de ahora y harás todo lo que a mí se me plazca”. Pero Jaejoong ni siquiera había girado la cabeza por completo para mirarlo.
La furia del Conde crecía un poco más a cada segundo que pasaba, hasta que decidió enfrentarlo y someterlo a la fuerza de una vez.

- No me hagas enojar mi preciosa pieza de oro… - pero él, seguía sin contestarle. Fue el primer contacto físico directo… cuando Yunho, tomó el brazo del rubio y lo atrajo hacia él sin importarle que tal vez podría asustarlo. - ¡¿Por qué demonios no respondes cuando te hablo?!
- Porque yo, no respondo a las órdenes de ningún hombre – Así como la voz fría llegó a sus oídos, su paciencia se debilitó a tal punto de hacerle gritar.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Yo. Yo elijo que pensar.
- ¡Pero tú no eres libre de elegir lo que harás o no!
- Si que puedo elegir.
- ¡No, no puedes, por que eres mío!
- No soy de nadie Yunho… ¿Así es tu nombre verdad?

La sonrisa diabólica que apareció en el rostro de Jaejoong era inexplicable… a tal punto de crear una avalancha de emociones en el Conde, que hoy era enfrentado por la persona que más cara le había costado
.
Furia, porque se había atrevido a desobedecer sus ordenes. Indignación, porqué se había autoproclamado libre a pesar de ser de su propiedad.  Gracia, porque había sido llamado por su nombre luego de tanto tiempo y sin respeto alguno…

Y tentación, lujuria, deseo, desesperación a tal punto de volverse un poco loco… porque sin dudas era el hombre más perfecto en el mundo entero.

Ninguna respuesta era necesaria para ambos en ese momento.
Yunho solo pudo pensar en una cosa: castigo, y a su modo.

Sujetó a Jaejoong aún mas fuerte del brazo y sin dejarlo decir una palabra lo arrastro por la mansión, hasta la que sería su habitación a partir de ese momento.

Los sirvientes no se atrevieron a decir ni una sola palabra, aunque se quedaron atónitos al ver como el “esclavo” nuevo de su amo se atrevía a enfrentarlo.
Eran 5 jóvenes más chicos que ellos. Con uno, particularmente pequeño.

La puerta, cerrada con fuerza, al igual que la exquisita boca del rubio cuando el Conde lo beso, ignorando el hecho de que tal vez él no estaba de acuerdo.
Sin embargo para nada su reacción fue de “oposición”. Le devolvió el beso aún con un poco más de furia si era posible, sujetó su saco y se lo quitó desesperadamente, jugueteó suciamente con su lengua y se dejó desvestir hasta ser echado en la cama casi desnudo.
Las manos de Yunho no sabían por donde empezar… tanto deseo junto y sin modo de ser expulsados de un momento al otro, incluso a veces se detenía entre besos y hacía chocar sus dientes al sentir el dolor de su erección. Parecía todo un adolescente cada vez que recordaba con quien estaba tratando.

Se sentía como un maldito soldado cautivado por una prostituta.

Y sí, eso era lo que era.

Las sábanas se encargaron de recibirlos y las almohadas fueron víctimas de un Jaejoong, que los apretaba desesperado al sentir cada nueva estocada sin pudor por parte del más alto.
Sin preguntar, sin preparación previa… sin amor… estaba siendo envestido por el hombre que había dejado grandes sumas de dinero por su cuerpo.
Poco a poco los gemidos de ambos iban sonando en la habitación… aunque por orgullo intentaban evitarlo.
Las manos del moreno, sujetando el rostro de su nuevo amante, impidiendo así que le rechazara la mirada.
Las uñas del rubio, que dibujaban amplias heridas bajo la camisa de su “señor”, apropósito, tratando de herirlo y excitarlo más a la vez…y sus lágrimas, que salían involuntariamente por el dolor, luego de tanto tiempo de contenerse, casi por naturaleza…
El dolor de ser sometido de esa forma, el destino que comenzaba a atarlo con su agresor, el asqueroso placer que lo hacía gemir y casi gritar, dejando al descubierto lo humano que realmente era.

Y es qué, en sus últimos años, muchos habían sido los hombres que pasaron por su cuarto en aquella pocilga, debido al dinero que pagaron. Pero él lo sabía… la mayoría eran viejos repugnantes de cargos altos que a penas podían moverse… o niñatos sin experiencia consentidos por los nombrados anteriormente.

Pero esto estaba siendo distinto… con un hombre mucho más joven, pero no tanto como para ser un niño, una nueva experiencia que seguramente había comprado con piezas de oro…

…Y un deseo… respaldado por una de las 7 acciones creadas por el diablo y realizada por los seres humanos… la lujuria.

- Si no eres mío Jaejoong… si no cumples órdenes… ¿Estarías haciendo esto? – le dijo Yunho tratando de encontrar aire, entre estocada y estocada, sujetándolo fuerte, impidiendo que se escapara…
- Mi cuerpo si es tuyo, eso es lo único que has podido comprar…

Fue suficiente para que el Conde se corriera dentro de él y perdiera esa expresión de autosuficiencia que lo caracterizaba.

Mientras tanto él, se sentía destruido pero más poderoso que nunca: lo supo desde el primer momento en que lo vio sentado en aquel antro… su rostro lo decía todo. Yunho Jung estaba totalmente eclipsado por él, con cada detalle que lo conformaba, sin uno más ni uno menos.
Y Jaejoong lo sabía… no hay nada más débil y manejable en el mundo… que un hombre que se dejó seducir.

5 comentarios:

  1. OK eso es todo tu tienes la razón mi querido jae
    bien por ti y ve con todo y amansa a esa fiera de yunho hasta convertirlo en un tierno gatito XD :) :D

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  2. Jaejoong toma el control de yunho qien hra cambiar a qien?
    XD que locos sadicos

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  3. Jaejoong toma el control de yunho qien hra cambiar a qien?
    XD que locos sadicos

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  4. jae quiere doblegar y mandar a yunho pero sera asi o se le volteara y yunho lo doblegara a el ? amo la entrega del yunjae kyaaa

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  5. Ay Yunho estaras en calidad de masilla entre las expertas manitas y la voluntad de Jae Joong. Me fascina cuando en los fics el YunJae planta luchas de poder y dominio porque Woooo se ponen muy intensas esas sesiones de entrega. Ojala y Sea efectivamente como dice Jae y Yunho resulte ser quien pierda la voluntad ante él. En serio creo que Jae le dió donde duele más, a que Yunho perdera la cabeza por conseguir el amor de Jae mas que su cuerpo.

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