Levántame - Cap. 1

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Entrada forzada

¿Conocen el cuento cliché de siempre, en el que una pareja se encuentra atrapada en el ascensor? Lo de siempre. Entra el protagonista UNO, seguido por el protagonista DOS, seguido por el cierre de las puertas del ascensor, oh tan lentamente, casi como si los propios dispositivos electrónicos se perdiesen dentro de la sensualidad del momento que está por venir. El ascensor comienza a subir y la audiencia sostiene su aliento con anticipación esperando el momento cuando, sí, has adivinado, se corta la energía y el ascensor se detiene.

Es allí cuando el protagonista UNO se gira hacia el protagonista DOS y se descubren, en un repentino momento de epifanía2, en el que él o ella está enamorado. Esta revelación es seguida por sexo animal, sexy y caliente del tipo que se supone escandaloso y sensual, apelando al exhibicionista secreto que se encuentra oculto en lo profundo de cada uno de nosotros. Luego de compartir un salvaje momento de pasión, la pareja se declara su eterno amor, tras lo cual el ascensor vuelve a la vida y se supone que la pareja vive feliz para siempre. Admítanlo. La mayoría de ustedes lo ha escuchado de una forma u otra, pero puedo prometerles una cosa: pocos ó casi nadie, ha encontrado algo que se parezca a lo mío.

Comenzó con la siguiente fórmula tradicional: el protagonista UNO entra a un pequeño cubículo plateado seguido por el protagonista DOS y una risilla tonta. Si, una risa, pero no es a donde voy. Las puertas plateadas  se cierran a su ritmo habitual, pero por alguna razón, no se sentía de ese modo. Cada momento parecía interminable, plagado de tensión y anticipación. Después del “clic” del cierre, el ascensor comenzó su agraciado ascenso hacia el piso de mi apartamento, y sí, adivinaste, se detuvo a mitad del camino. No, no fue un fallo eléctrico. Podría haber lidiado con otro fallo eléctrico. Él lo detuvo, apretando el botón de emergencia. Tú sabes… el que detiene el ascensor cuando inesperadamente algo va mal. Ok, lo admito, eso es más cliché que una falla eléctrica, pero con lo que realmente intento llamar tú atención es con lo que pasó a continuación.

Sus labios colapsaron reclamando labios y los dedos se hundían en mechones de pelo de seda. Apasionados pantalones llenaron el espacio con el cálido aliento, intercalado con exclamaciones y gemidos de húmedos escapes de placer, entumeciendo sus bocas. Él empujó profundamente, hundiéndose en la marea de asfixiante calor, y golpeando la carne, hasta que un grito de placer rompiera el silencio en pedazos. El ascensor volvió a la vida y continúo su viaje hacia arriba. Los últimos momentos en ese espacio confinado se gastaron en un silencio de shock hasta que una suave sacudida marcó el final, las puertas plateadas se abrieron deslizándose con un suave sonido.
Tomó su mano, y salió caminando lentamente, mirándome una última vez cuando giró en la esquina, gratamente disfrutando de mi sufrimiento.

Nunca me sentí más roto e invisible que ese día. KyuHyun, mi mejor amigo, me había insultado teniendo sexo en el ascensor con una prostituta ebria, mientras fui forzado a pararme y ver los hilos restantes de nuestra amistad romperse en un millón de pedazos, cada uno demasiado pequeño para agarrar, sin embargo, cada uno más afilado que el anterior.
Apenas consciente de lo que me rodeaba lo dejé alejarse. Ni siquiera una protesta salió de mis labios. Una reacción no muy masculina, lo sé, pero vamos, qué culpa tengo de vivir una experiencia que marca el alma viendo sexo heterosexual. En el momento en el que reuní la conciencia suficiente para moverme, también salí al pasillo de mi apartamento, pero, para ser sinceros, KyuHyun ni siquiera vivía en este edificio, menos en este piso.

Saqué mis llaves del bolsillo y me dirigí a la puerta de mi apartamento, solo para mirar perdidamente el mango delante de mí. Por alguna razón, el simple concepto de poner una pequeña llave dentro de la cerradura y girar estaba más allá de mí en ese momento. Aún teniendo un alto IQ. Vencido por el demonio del mecanismo, me senté en el piso con la cara entre mis manos, hasta no ver absolutamente nada. Fue ese el momento cuando el desastre decidió golpearme.

Fui sacado de mi autocompasión a la fuerza. El sonido de porcelana rota fue seguido por un dolor punzante que recorrió mi pierna, representándose en un grito agudo. Mirando hacia arriba, conocí al par de ojos más marrones oscuro que jamás haya visto; la oscuridad del tono era tan penetrante que me dejó sin aliento. Desafortunadamente, al dueño de esas esferas no le hizo gracia, y la mirada que recibí en respuesta podría haber congelado mi corazón… si es que mi corazón ya no fuesen fragmentos desparramados a mí alrededor. —¿Qué demonios estás haciendo tendido en el piso? ¿Estás borracho? —preguntó, con evidentes muecas en cada silaba.
Me gustaría poder decirles que respondí suavemente, lógicamente conteniendo su furia, por lo cual procedió a saquearme sin sentido contra la puerta de mi apartamento, viéndome como si fuese irresistible y todo eso, pero la vida no trabaja así, ¿No es así? Como el nerd en relaciones que soy en realidad, bajé mi vista y negué con la cabeza, hilos de cabello castaño cayeron sobre mis comunes y aburridos ojos color café.

—Hey. —Él se arrodilló delante de mí, las muecas en su voz extrañamente se fueron—. ¿Estás enfermo? ¿Necesitas un doctor?

Cuando él alcanzó a tocarme, eché mi cabeza hacia atrás alejando su mano y golpeé mi cabeza, otra vez, haciendo todo lo posible para evitar volver a mirar a sus ojos. Temía perderme en ellos, y derramar todos los detalles sórdidos de mi algo trágica tarde a alguien que en esencia era un completo extraño para mí. Y todo por un par de bellos ojos marrones oscuros. ¿Eso dice algo sobre la profundidad de mi carácter? —Estoy bien, —Respondí suavemente—. Solo estoy cansado. —Y era la verdad. Mi encuentro con Kyuhyun había drenado toda mi energía con la eficiencia de un sádico vampiro que se alimenta de energía vital en vez de sangre.

—¿Estás seguro? —preguntó pudiendo sentir la intensidad de su pregunta dentro de mí en su ardiente mirada.  Aparentemente no necesitaba mirar a sus ojos para sentir el impacto que causaban en mí. Sin darme oportunidad de responder fue hacia mí una vez más, y esta vez logró agarrarme el brazo, entonces traté de liberarme de su contacto—. Hey, déjame ayudar a levantarte. —Y allí se terminó. Me levantó junto a él, haciéndose cargo de mi peso como si éste no fuese nada.

Debería haber sido un momento deslumbrante, en el cual elegantemente descendería sobre mis pies y le agradecería sin hablar que apreciaba su ayuda, pese a que no la necesitaba. Podría haberlo hecho, debería haberlo hecho, igualmente, no importaba en el gran espectro de las cosas, y lo que realmente pasó luego es algo que nunca admitiré, es decir, a nadie excepto a él. Sollocé (sí, como un pequeño cachorro en sufrimiento) y volví a desmoronarme en el piso. Si no hubiese sentido tanto dolor en ese momento, habría estado increíblemente humillado.

—Eso es todo, Obviamente no estás “bien‟, como dices. —Él me elevó hacia su hombro, lo cual no debió ser fácil. Supongo que mi delgada pero alta estructura de 1,86, no era reto para sus bien robustos 1,84 metros. Sintiendo sus músculos íntimos presionados contra mí, me preguntaba si quizás fuese un atleta profesional. Dejando el atletismo aparte, él me cargó hasta el apartamento junto al mío, cuidadosamente apartando pilas de cajas de su camino hacia el baño. Fue allí donde realmente tuve una epifanía esa noche. “Sexis ojos marrones” va a ser mi vecino de al lado. Oh, demonios.

Me dejó sentado en el inodoro, y procedió a recorrer con su mano cada pulgada de mi cuerpo, y no pude evitar desear cambiar sus intenciones. Cada célula de mi cerebro sabía que estaba chequeándome en busca de lesiones, aún así cada célula de mi cuerpo parecía ignorar esa realidad, enviando gotas de placer a través de mi cuerpo, directamente al último lugar donde lo necesitaba, hasta que él alcanzó mi tobillo, y ahí estaba… Un punzante dolor atravesó mi cuerpo cuando él lo movió, matando cada pensamiento, excepto el pensamiento desesperado de mi bien encaminada mente por respirar.

—Está hinchado. —Él reflexionó antes de pararse, y se fue dejándome solo en mi miseria. Lo escuché mientras revolvía en un par de cajas alrededor y saltó de sorpresa cuando la puerta se abrió con un ruido sordo—. ¿Qué paso con los platos rotos que están dispersos en el pasillo, YunHo? —Una segunda vos masculina entró en mi mente—. ¿Tuviste una descarga al estilo griego?

—Siwon, que bueno que estés aquí. ¿Tienes tu kit? No tengo ni idea de dónde empaqué mis suministros de primeros auxilios en todo este desorden, y tengo a alguien en el baño que necesita atención médica.

—¿Acabas de llegar y ya estás levantando vagabundos? —respondió Siwon, mientras espiaba en el baño. Fue allí donde enfrente de mí apareció el segundo más glorioso par de ojos que haya visto. Nada supera un profundo marrón oscuro, por lo menos no para mí. Los ojos de Siwon eran de un profundo negro, y en ese momento, ellos resplandecían como la gema a la que recuerdan. Tuve la impresión de que Siwon se reía de YunHo por una razón u otra. Recordando ese momento, a veces me pregunto por qué no fui invadido por una fiebre de celos. Considerando la forma en que todo iba, esa podría ser una reacción lógica, pero nunca se me ocurrió que Siwon pudiese ser el amante de YunHo, ni por un momento. Supongo que hay cosas que sabes aunque no te las digan.

Siwon me recorrió con la vista desde la cabeza a los pies y paró cuando vio la decoloración de la piel alrededor de mi tobillo. Un suave silbido se escapó de sus labios, y volvió a subir su vista —¿Qué hiciste para ganarte ese hematoma? —Preguntó, moviendo la cabeza—. Espera aquí, traeré mi kit y te revisaré. —Allí concluyó la conversación más corta del mundo, se giró y salió, sin darme tiempo de reaccionar. Parecía ser una “tendencia” esa noche, pero supongo que “propagarse” sería una definición más literal ¿No es así? No era del todo como me imaginaba que implicaba este tipo de experiencia, cuando leía todos esos libros de romance, y sí, eso es un secreto que guardare hasta de él. Por lo que él sabe, nunca he leído una novela de ficción en mi vida, y así es como se va a quedar. Los hombres simplemente no leen novelas románticas, o al menos es lo que me dijeron.

Siwon no me dejó completamente solo. En el momento en que se alejó, YunHo volvió. Él se apoyó sobre el marco de la puerta, mirándome mientras me sentaba, sintiéndome como un niño petulante, sobre el asiento del retrete en su baño. —Mi nombre es Jung YunHo, —se presentó, en caso de que me hubiese perdido el reproche de Siwon, de un momento atrás—. Te ofrecería algo de agua, pero Siwon podría matarme si lo hago. —Dio un par de pasos dentro del baño y se sentó frente a mí, con un equilibrio demasiado delicado para un hombre de su tamaño, se encontraba derecho justo junto al borde de la bañera.

—¿Por qué lo haría? —pregunté levantando la ceja. Mis labios se arquearon, dejando notar un poquito de regocijo pese a estar consciente de la degradante situación en la que me encontraba. No te podrías imaginar a YunHo: hombre 1,84, hot, sexis ojos marrones oscuros, sólido y trabajado cuerpo atlético y fuerza insana, hablándole en un tono gracioso. Ok, si quizás, alguien pudiese hacerlo ese seria Siwon. Él tenía una irresistible personalidad y sabia como obtener lo que quería. Él es un poco más alto que YunHo, pero no se paraba muy derecho que digamos. No tan delgado como yo, pero nuevamente, solo Geeks (persona fascinada por la tecnología), como yo, tienen ese privilegio, y Siwon no era un geek, —¿Él no es muy hospitalario?

YunHo me sonrió. No lo esperaba, y ese simple movimiento me dejó sin aliento, pero le echaremos la culpa de mi falta de aliento al dolor que recorría mi cuerpo para mantener mi sentido de masculinidad intacto. —No, aparentemente no se le puede dar nada a una persona lastimada en caso de que necesite ser operado.

Miré abajo a las burbujas que pretendían ser mis tobillos y mordí mi labio inferior mientras mis pensamientos corrían como una pelota de ping pong dentro de mi cabeza. No deseaba una operación. Soy alérgico a los anestésicos, y el pensamiento de ser cortado y abierto, sin algo que me noquee, es algo que prometo no contar. Ok, lo admito, estaba absolutamente aterrorizado, pero no iba a admitirlo delante de un caliente y sexiy Adonis de hombre con el cual esperaba congeniar en el futuro, ya había dejado una mala impresión. No necesitaba empeorarla y quemarme por la histeria, ¿verdad?

—Entonces, ya me presenté. Ahora te toca a ti. —YunHo cambió abruptamente el tema en un valiente intento de distraerme de mis pensamientos sobre operaciones. Sin mucho éxito, debo añadir, porque el pensamiento de soportar aún más dolor simplemente se negó a dejarme, pero no se puede culpar a un hombre por hacer el intento.

Dejé ir mi labio y lo lamí, tratando de liberarme de la picazón que causé en él, y sí, vi como los ojos de YunHo siguieron el camino de mi lengua, cortando su respiración.

Desafortunadamente, él, a diferencia de mí, no le podía echar la culpa a la herida y el dolor. Eso me hizo sentir satisfecho. —Changmin —Dejé salir. De todas maneras… ¿qué importaba mi apellido? Si todo funcionaba bien tenía toda la intención de convertirme en Jung Changmin, ¿y si no? Bien, es mucho más difícil rastrear a alguien sin apellido.

—¿Changmin? —repitió, y pude escuchar un tono de desconfianza en su voz. No sé por qué, pero mi nombre siempre obtiene esa extraña reacción. Le echo la culpa de eso a la extraña ciudad donde el destino me dejó. Quiero decir, Changmin es un nombre perfectamente normal si ignoras cómo suena—. Quieres decir Changmin como en…
—Minnie Mouse —Lo interrumpí. Ya sabía a dónde iba esa oración. Allí, hecho esto, puso el alpiste—. Sí, soy una cálida mujer para nuestros exploradores de cloacas amigos, aunque si se presta un poco de atención a la entonación, te puedes da cuenta de que se pronuncia “Chan-mi” y no “Cha-ang-min”
.
La risa que escapó de sus labios esa noche fue cálida, y por mi vida no podía tomarla como ofensiva, pese a que estaba convencido que se reía de mí. —Iba a decir Changmin Shim pero dejémoslo en tu versión. —Me alcanzó y sacudió mi cabello. Si, actualmente él tenía la audacia para hacer eso, pero nuevamente, como he aprendido, YunHo no comprendía el concepto de límites y propiedad. No es que me importase mucho. Mi cerebro temporalmente retornó del Carril de Operaciones directo al bulevar— ”Oh demonios, qué tengo que hacer para meterme en sus pantalones”.

Lamiendo mi labio, me incliné hacia delante en un acto impulsivo que no debería haber tenido, justo en el momento en que Siwon entró y lo arruinó todo. Lo sé, nadie se sorprendió con este desarrollo, pero en ese momento, yo sí. —Listo, echemos un vistazo. —Su voz cortó los pensamientos inapropiados que estaban bailando un can-can en mi mente y me regresó a la realidad en la que me encontraba. Decir que no me sorprendió sería una ironía, pero dejémoslo ahí, porque la expresión de mi cara se llevó las más rica risa, cada retumbe enviaba deliciosas emociones a través de mí.

Siwon se arrodilló delante de mí y levantó mi tobillo. Siseé, haciendo una eficiente imitación de serpiente. Un paso delante de imitar a un cachorro, allí fue cuando desistí de desafiar el resbalo de mi orgullo masculino. Después de todo, tenia cosas más grandes de las que preocuparme. Las burbujas azules estallaron con operaciones al mismo tiempo que había tenido el placer de masticar un trozo de cuero, por ejemplo.

Siwon corrió su mano sobre mi tobillo, con el resultado de más creativas imitaciones de animales de mi parte. Si lo conociera mejor, estaría convencido de que él trataba de ver cuántos animales era capaz de imitar. Pretendamos que yo lo conocía más, —Lo siento. —Él se echo atrás y abrió el botiquín de primeros auxilios que había traído. Era considerablemente más grande que la mayoría de los que había visto con pequeñas cruces rojas por todas partes.

—Tengo miedo de que sea una quebradura.

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