Deadman Walking cap 10

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Me ¿gustas? 

17 de Julio de 2010
Aquella mañana Taegong fué a buscar a Yunho a su casa a primera hora. Arqueó una ceja al observar que Yunho tenía dos maletas de las grandes preparadas para meterlas en el coche.

- Tú que, ¿te crees que mi coche es un monovolumen?

- Va... Taegong todas estas cosas me hacen falta...
– refunfuñó Yunho.

- Para estar... – Taegong puso sus brazos en cruz – en una cabaña, claro.

- Pues sí, que pasa.

- Nada, nada, yo no digo nada.


Después Yunho le sacó la lengua y se avalanzó sobre el chico para besarle dulcemente en los labios. En esos momentos, cuando Yunho tenía esos gestos con él una descarga le recorría todo el cuerpo. Era como si por unos instante olvidara quien era de verdad y para que había vuelto a este mundo y aunque procuraba no hacer caso a ese sentimiento, a veces, le preocupaba bastante.

Pasaron dos horas y media desde que se dirigieron a Gapyeong y sin saber como, Yunho se había quedado durmiendo. Mientras seguía con las manos al volante Taegong lo observó detenidamente de arriba a abajo.

- Hay algo en tu cara... que no es igual a la de antes...

Siguió mirando una y otra vez pensando en que podía haber cambiando el Yeonhoon del pasado, al Yunho del presente, pero la verdad es que no tenía respuesta. Si era cierto que este Yunho era mucho más inocente y tranquilo, pero el siempre había sido la clase de persona que creía ferbientemente en la frase “las apariencias engañan” y él, no quería volver a ser engañado.

Cuando llegaron a la cabaña, aparcó el coche delante de la puerta y antes de despertar a Yunho, sacó las maletas del maletero y las dejó dentro. Recordó por un momento aquellas últimas navidades que paso en aquel lugar junto a Yeonhoon, por un momento creyó que todo era perfecto hasta que la persona que menos se imaginaba se entrometio en su vida y comenzó a destrozarla poco a poco.



23 de Diciembre de 1952 – Casa de Yeonhoon.
- Pero hijo... ¿cómo no vas a pasar las navidades con nosotros? – preguntó la madre de Yeonhoon.

- Mamá ya te dije que organicé hace unos meses una excursión con unos amigos para ir a esquiar.

- Y tiene que ser en navidad
– protesto su hermano Yeonmin.

- Pues si, tiene que ser en navidad y punto, además ¿a tí que te importa?

- ¡Yeonhoon! Trata con un poco más de respeto a tu hermano
– le increpó su padre mientras bajaba las escaleras para después acercarse a ellos – y deberías de hacerle caso.

- Mira, me da igual lo que me digais, esta tarde mismo me voy y no volveré hasta dentro de una semana así que dejadme en paz.


Y así fué, horas después Yeonhoon tenía la maleta lista para irse a pasar unas vacaciones junto a Changmin en la cabaña de Gapyeong. Era la primera vez que dejaba “tirados” a su familia ya que las navidades pasadas no habían estado juntos simplemente por motivos de trabajo de su padre.

A Yeonmin le recorrió la rabia por dentro al ver como su hermano mayor siempre hacía lo que le daba la gana sin sopesar las consecuencias que eso tendría para su familia. Su madre había quedado destrozada ante la irresponsabilidad de su hijo y era algo que Yeonmin no podía permitir. No se lo pensó dos veces cuando a escondidas se fué tras su hermano para ver hacía donde iba. Ya había caído la noche, pero había algo que le recorría por dentro y necesitaba averiguarlo, y así lo hizo cuando vió que Yeonhoon se acercaba hasta la casa de Changmin.

- Maldito bastardo... – con un mueca en sus labios no paró de protestar ante la actitud de su hermano. Hasta que vió algo que le sorprendió aún más.

Escondido en una esquina vió como ambos chicos salían de la casa de Changmin y segundos después, escondiendose en un medio callejón observó como su hermano besó al chico.

Su corazón empezó a latir con rapidez cuando se paró a pensar lo raro que había estado hace meses atrás y la causa de todo eso, había sido el mayor rival en su clase. ¿Cómo podía su hermano estar con ese cabrón? Pero sobretodo, ¿cómo tenía el valor de besar a un hombre?

- Es... ¿gay? Dios... es gay, Yeonhoon... es – Yeonmin se escondió aún más cuando vió como los chicos pasaban cerca de una calle de donde el estaba.

Después, salió corriendo a toda prisa y entre la oscuridad se perdió para ir a su casa. Mientras corría como un descosido y el sudor se hacía palpable en su cuerpo, su respiración se volvía entre cortada debído al frío de aquella noche. Una y otra vez vió aquellas imagenes en su cabeza y poco después, su mente había trazado un plan que seguramente haría que todo lo que siempre había deseado tener, cayera a su lado. Ahora, sólo le quedaba averiguar donde iba a estar metido Yeonhoon con aquel hombre asqueroso.



De camino a Gapyeon.
- Yeonhoon, me alegro un monton que vayamos a pasar las navidades juntos – dijo Changmin sonriendo.

- Créeme yo me alegro aún más.

- ¿No te dijeron nada?
– preguntó curioso.

- Sí, claro que sí, pero ahora mismo me da igual. Tan sólo quiero estar contigo.

“Las apariencias... siempre engañan”.

La actualidad – 17 de Julio de 2010

- Yunho, va... despierta – suavemente colocó su mano para mover al chico.

- Ya... – protestó con una mano.

- Mira que eres dormilón, anda y ayudame a sacar los 20 kilos de maleta que te has traido.

- Ya estamos con las maletas
– Yunho salió enfurruñado del coche – soy una persona que necesita muchas cosas ¿vale? Si no te gusta ya sabes...

- Ya se ¿qué?
– Taegong se pusó inmediatamente delante de Yunho y pareció matarle con la mirada.

- Na... nada, sólo era una broma – por un momento incluso se asustó.

Después terminaron de meter todo en la cabaña y Yunho se tiró en el sofá para descansar las piernas. La mirada de su novio fué otra vez de poco amigos.

- ¿Qué?

- No has hecho más que llegar y ya ¿te tumbas?
– dijo arqueando una ceja y haciendo una mueca.

- Estoy de vacaciones ¿que pasa?

- O sea... que por qué estas de vacaciones me vas a tratar como a un sirviente ¿verdad?.

- Más o menos
– respondió Yunho bromeando.

- A veces... me dan ganas dematarte – y la verdad es que para Taegong era cierto.

- ¡Bleh! – Yunho levantó su cabeza para hacer rabiar al chico y se dirigió hacía la cocina – si quieres, te hago algo de comer, si no... arreglatelas tu solito.

Aunque Yunho creía que lo que estaba pasando entre ambos era un simple broma de enamorados, no lo fué tanto cuando Taegong enfadado se levantó y salió por la puesta de la cabaña. Ese gestó no gusto nada a Yunho, así que el no iba a ser precisamente quien fuera a buscarle. “Vaya manera de empezar las vacaciones” pensó, pero sí así lo quería su novio así seria.

Se pusó la televisión y después fué a cocinar algo de ramen. Ahora mismo lo que menos necesitaba era a un novio que se cogía rabietas por nada así que decidió hacer lo que quisiera hasta que el chicodecidiera volver. Observó el lugar y la verdad es que le encantaba como se veía aquella cabaña, era el lugar perfecto para vivir si te gustaba el campo y pensaba disfrutar mucho de la casa si definitivamente la compraban para pasar las vacaciones.

- Bueno... esto ya está – dijo después de probar una cucharada.

Había pasado una hora desde que su novio se había ido y la verdad es que había empezado a preocuparle. ¿Donde estaría? Decidió poner la mesa y después fué a buscarlo. No tuvo que buscar demasiado ya que se encontraba al otro lado del riachuelo.

- ¡¿Qué haces ahí?! – gritó.

- Nada que te interese – respondió el otro con enfado.

- Nada que me interese, claro... – Yunho refunfuñó y después se metió en el agua para ir a por el chico – ya verás como cojo un resfriado por tu culpa, aunque sea verano hoy hace frío.

- Yo no te he pedido que te metieras en el agua.

- Claro, y quien te va a quitar ese cabreo de perros que llevas sino...
– de repente Yunho tropezó y cayó al agua.

Al hacerlo tuvo la mala suerte de golpearse la cabeza con una roca. Y Changmin... ahora como Taegong hizo algo que nunca imagino que podría hacer... ir a por él. Se levantó corriendo y se dirigió hacia donde había caido el chico. Debído a que el día no estab amuy claro, el viento hacía que el agua corriera bastante más fuerte de lo normal.

Se avalanzó hacía Yunho y lo cogió de un brazo para después acercarlo a él. Segundos después, aún con esfuerzo, consiguió que ambos salieron del agua. Dejó a Yunho tumbado y empezó a golpearle la cara para que despertara.

- ¡Yunho! ¡Yunho! ¿Estás bien?

De repenté Yunho abrió sus ojos y empezó a toser. Todo había quedado en un susto y por suerte lo único que había recibido en la cabeza era un gran golpe. Taegong lo llevó a la cabaña aún algo aturdido y después hizo que se tumbara en el sofá. Fué a por algo de hielo y se lo puso en la frente para después taparlo con una fina manta que había en el brazo del sofá, y minutos después, Yunho se durmió.

Taegong observó que la mesa estaba lista para comer, cosa que le hizo sonreír. Empezó a comer y después cayó en la cuenta de algo que hizo que su cuerpo temblara completamente. ¿Por qué no lo dejó morir? Casi se atragantó con la comida y empezó a toser. Miro sus manos que temblaban de forma descomunal. Tenía que salir a tomar aire fresco. Y así lo hizo logrando segundos después calmarse un poco.

- No... no puedes ser... – el chico se apoyó en uno de los pilones de madera del porche y después se deslizó para quedar sentado en el suelo – no... no me puede gustar...

Y de repente, se echó a llorar. ¿Cómo era posible que se estuviera enamorando de la persona que hace años le había destruido? Pusó ambas manos sobre su cara, pensando una y otra vez en lo que acaba de pasar y la realidad era que no había vuelto a este mundo para caer en las mismas redes que en su pasado hicieron que muriera. Claro, así era Yunho, así fue Yeonhoon, un alma que era capaz de enamorar a cualquiera para luego destrozarla completamente.

Volvió a entrar y vió como Yunho aún seguía durmiendo. Así que enchufó la televisión y se sentó en el pequeño sillón que había junto al sofa, esperando a que el chico se despertara.

- ¿Taegong?... – preguntó Yunho mientras se despertaba.

- Idiota, te caíste al querer ir a buscarme – le increpó Taegong.

- Vamos... no empieces... yo sólo quería que vinieras a comer – respondió incorporandose en el sofá.

- Ya hubiera venido yo cuando tuviera hambre, no necesito a ninguna niñera.

- ¡Joder Taegong! Ah
– Yunho pusó una mano en el hinchazón que tenía en su cabeza – no entiendo porqué estas tan borde.

- Déjalo Yunho, no quiero hablar del tema.

- Pero, ¿que tema? Lo único que has hecho nada más llegar aquí es estar con esa actitud y yo no te he hecho nada.


“Tan sólo me mataste años atrás” pensó.

- Mira Yunho, hoy más vale que no discutamos más, sino la cosa va a acabar...

- ¿Mal?
– Yunho se levantó del sofá y de repente empezó a increparle a su novio – mira no hay quien coño te entienda. Si intento ser agradable no quieres que lo sea porque te agobias, si no lo soy es peor por que te enfadas, entonces... ¿que narices quieres?

- ¡Que me dejes en paz! Joder...
– Taegong volvió a ponerse nervioso.

- Ya... que te deje en paz, te recuerdo que fuíste tú quien dijiste que querías que vinieramos aquí, pero si vas a estar así mejor será que me vaya.

Entonces Taegong se dió cuenta de que si permitía que Yunho se fuera, no volvería a tener la oportunidad realizar la “misión” por la que había vuelto. Se levantó y antes de que Yunho saliera por la puerta le cogió de un brazo y después lo abrazó.

Yunho tuvo una sensación muy extraña con ese brazo e incluso pudo sentir como Taegong tenía el cuerpo congelado, cómo... cómo si estuviera muerto.

- Lo siento... – le susurró Taegong al oido – es que he tenido unos días duros en el trabajo. Encima... no me dejan tomarme todas las vacaciones que quisiera.

- ¿Y por qué no lo dijiste antes?
– dijo Yunho algo asustado por la situación y aquella sensación que tenía en el cuerpo.

- No lo sé, pero perdoname ¿sí?

Y entonces Yunho cayó rendido a los pies de Taegong cuando le dedico la más explendida de sus sonrisas. Al final, su novio siempre se comportaba de esta manera cuando tenían algun problema y en realidad lo que más le molestaba a Yunho, es que el chico no abriera su corazón a él. Había algo muy extraño en su personalidad. Era como si tuviera dos personalidades y ambas las usara para su beneficio personal. ¿Pero qué podía hacer el? En realidad amaba a Taegong con todas sus fuerzas.

En verdad, daría incluso su vida por el, sería capaz de amarlo en todos los sentidos aunque le dañara el corazón en lo más profundo. Entonces, Yunho abrazó a Taegong aún más fuerte de lo que el chico antes lo había hecho.

Taegong se quedó completamente paralizado ante aquel abrazado y sintió como lo poco de alma que le quedaba por dentro, se destrozaba completamente. Y por un momento deseo que todo fuera como hace casi 50 años atrás, cuando el y Yeonhoon se vieron por primera vez. En aquella presentación de su primer año de Universidad cuando Yeonhoon le miró a los ojos y le dijo...

“No estés asustado, el decano no siempre es así... es sólo que en las charlas de presentación le gusta meter miedo a los alumnos, pero luego... es mejor de lo que esperas” Y entonces... Yeonhoon dijo unas palabras que marcaron la existencia de Changmin para siempre “Yo estoy estudiando lo mismo que tú, así que estaré aquí si necesitas algo ¿vale? Me has caído bien Changmin y tengo el presentimiento de que tú y yo tendremos muchas cosas en común en el futuro.

Taegong recordó aquellas frases y el modo en que el chico le sonrió aquella vez. Y es que después de tanto tiempo se dió cuenta de que a Yeonhoon le gustó enormemente desde el primer momento en que se conocieron y esó fué lo que más le dolió.

Su historia fué amor a primera vista y si hubiera sido el caso de que sus dos almas se hubieran reencarnado en esta época, seguramente hubiera vuelto a ocurrir igual. Pero la relación entre estas dos almas, entre Yunho y Taegong... ahora ya, no era posible. Y era tan simple como que ambas estaban corrompidas... el alma de Yunho arrastraba un asesinato y el alma de Taegong... bueno, esta ni siquiera había tenido la oportunidad de poder descansar en paz.

Así que esta historia, lamentablemente, no tendría final feliz para ninguno de los dos.

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1 comentarios:

  1. Por que no puede tener final feliz ?
    El perdon quizas lo sea y le de a Changmin la paz que su alma necesita.

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