Love In The Ice: cap 9

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El comienzo de algo nuevo.

En el mismo instante en que la televisión cortó su emisión con la rueda de prensa que Yunho acababa de dar, Yoochun salió corriendo de casa de Changmin y Jaejoong. No se acababa aún de creer lo que su novio había hecho y es que no le encontraba explicación alguna. Era rarísimo que de repente, de la noche a la mañana este hubiera tomado una decisión así y más cuando hace apenas unas semanas ambos entrenaban juntos para preparar el campeonato.

Cómo el Estadio de Patinaje no quedaba lejos ni siquiera pensó en ir a coger su coche. Entre choques con la gente fué corriendo sin más al encuentro de su novio y cinco minutos después estaba allí viendo todo el reboloteo de gente que se había armado a la salida.

- ¡Yunho! – gritó cuando vió a este salir cabizbajo de allí.

Pero el chico, no le había oido así que se metió entre la aglomeración de gente y le siguió llamando hasta que Yunho llegó hacía su coche y este se apresuró a entrar tambien en él segundos después.

Nada más sentarse vió como Yunho aún seguía llorando y fué una imagen que le destrozo completamente el alma. Era como si la decisión que había tomado minutos atrás no hubiera sido suya propia.

- Yunho... – dijo exhausto - ¿por qúe has hecho esto dime?

- Yo – Yunho agachó la cabeza y apretó los dientes. No podía poner en peligro a su novio ante el entrenador Lee, así que tuvo que encontrar una excusa con rapidez – verás, siento haber estado desaparecido estos días, pero... tenía cosas que hacer.

- Eso me da igual Yunho, dime que no vas a dejar de patinar ¡dimelo! – Yoochun se dió media vuelta para poner sus dos manos en los hombros del chico y moverlo esperando una respuesta.

- Ya está decidido, no puedo dar marcha atrás.

Entonces Yunho arrancó el coche para dirigirse a casa. Ambos se quedaron callados todo el camino, Yoochun no se atrevía a seguir preguntando y Yunho, él ni siquiera tenía fuerzas para decirle la verdad. Jamás pensó que tendría que dejar el mundo del patinaje de esta manera, pero ahora mismo, su corazón, el corazón de Yoochun era más importante.

Y ¿que más daba?, seguramente debido a su rodilla nunca daría patinando lo que antes si que podía, así que quien sabe, a lo mejor toda esa situación había ayudado a no tener que forzarse tanto.

Mientras llegaban a casa Yunho supo que podría decirle al chico, hacía pocos días que había ido al médico y tenía todas las pruebas. Pruebas que decían que dificilmente se iba a curar al 100% así que podía usar esa “excusa”, al menos para tranquilizar al chico, el cuál sabia perfectamente que ahora mismo no entendia nada. Ni siquiera el por qué su novio no se había apoyado en él para tomar esta clase de decisión, pero eso ahora ya no era tan importante. Diez minutos después llegaron a casa de Yunho, aparcó el coche en la cochera y después subieron a casa. Cuando Yunho abrió la puerta le invitó a pasar. Después fué a por dos copas y las puso sobre la mesita que tenía delante del sofá.

- Yunho, dime la verdad ¿por qué lo has hecho? – se atrevió Yoochun a preguntar.

- No he tenido más remedio.

- Pero es que no lo entiendo, ni siquiera me has dicho nada... yo pensé que era importante para tí.

- Chunnie, no digas eso – Yunho se acercó para acunar su cara entre sus manos – si no lo he hecho es precisamente porque sabía que te afectaría así.

- Y ¿pensabas que de todas formas no lo iba a hacer? – volvió a preguntar.

- No lo pensaba, pero hay cosas que es mejor hacerlas sólo.

- Ya veo... pero no me has dicho el por qué...

Yunho se levantó para dirigirse a su habitación, nada más entrar y cerrar la puerta se apoyó en ella. Le dolía en el alma tener que mentirle, pero era necesario si querer mantener su carrera a salvo y no quería que por culpa suya todo se fuera al traste. Abrió el cajón de su escritorio y sacó las pruebas y las radiografias que le dió su médico hace días atrás.

- Mira esto Yoochun – le dijo mientras le entregaba todas las pruebas – no hay que ser médico para deducir lo que pasa.

- ¿Todavía la tienes así? – el chico observó como en una de las radiografías todavía se veía una pequeña fisura en su rotula.

- Sí, y es dificil que cure del todo..., seguir patinando, simplemente sería destrozarmela del todo.

- ¿Pero sí en Holanda estabas muy bien? No lo entiendo.

- Cariño, mirame – entonces Yunho intentó poner la mejor de sus caras para tranquilizar a su novio – en esta clase de lesiones puedes estar un día bien y al siguiente tener que decir adiós a todo por lo que has luchado.

- Lo siento...





Yoochun se tiró a los brazos de su novio y se puso a llorar. Yunho en ese mismo instante tenía el alma partida en dos, pero ahora, todo había acabado. En su corazón quedaba la tranquilidad de que su novio podría ser un campeón si realmente se lo proponía, así que ahora lo mejor que podía hacer era ayudarle en esa lucha.



Varios días después.

Yoochun se encontraba completamente entregado con sus entrenamientos, así que los chicos apenas habían tenido tiempo para estar juntos. La verdad es que Yunho no estaba pasando los mejores días de su vida y ahora ni siquiera sabía que podía hacer. Aquella mañana quedó con Changmin y Jaejoong para desayunar, era dificil que ambos tuvieran algún día libre en sus trabajos así que era momento de aprovechar para verse.

Quedaron en una famosa cafetería en el centro de Seúl. Mientras Yunho iba andando, aunque llevaba gafas de sol para intentar que nadie lo reconociera, varios de sus fans le pararon para pedirle una foto junto a un autógrafo y como no, para hacer la famosa pregunta de ¿por qué te has retirado Yunho?. El tema ya era lo bastante duro como para que encima la gente fuera recordándoselo a cada segundo, pero ahora, ya no podía hacer más.

- ¡Yunho aquí! – gritó Changmin desde lejos.

- Hola chicos – respondió este sonriendo cuando vió como su amigo le saludaba - ¿cómo habéis estado?

- Muy bien Yunho ¿y tú? – dijo Jaejoong.

- Bueno, ahí estamos, intentando adaptarme a la vida sin preocupaciones.

- Ya veo... bueno, poco a poco – Changmin sonrió y después llamó al camarero para que les atendiera – pónganos tres cappuccinos por favor.

- Cariño, tu nunca das tiempo para ver si alguien quiere pedir alguna otra cosa ¿verdad?

- No, claro que no – y todos rieron al unísono – he oído que Yoochun anda super ocupado entrenando. Desde que se fué de casa casi no hemos sabido de él.

- Si, está trabajando duro y su entrenador no es que le de mucho respiro que digamos.

- Bueno... mientras después tu le alegres el final del día – Jaejoong sonrió para después sacar la lengua picarosamente.

- Eso es verdad...



Esos pequeños momentos con sus amigos eran los que le hacían ver que no todo era el fin del mundo. Su novio estaba entrenandose duramente y el, ahora que había dejado el mundo profesional tenía que buscar algo que hacer. Seguramente su experiencia valdría para más personas en el futuro. Después de desayunar con los chicos se despidió de ellos y se dirigió hacía el lugar donde Yoochun entrenaba, el mismo sitio donde días atrás había anunciado que este era el fin de su carrera.

No pudo evitar recordar miles de momentos en aquella pista de hielo cuando al entrar observó como en la zona de niños había al menos una decena entrenando y en ese momento, allí de pié observando, supo cuál iba a ser su nuevo futuro.

Se acercó a la balla de la zona donde se encontraba Yoochun y le saludó sonriente.

- Mi entrenador no está, así que tranquilo – le dijo sorniendo mientras se acercaba a su chico.

- Los chicos te saludan.

- ¿Quedaste con ellos? Jo... – Yoochun puso morritos de tristeza – tengo que encontrar tiempo libre.

- Pues sí, ya ni siquiera tienes tiempo para atender a tu “deprimido” novio.

- ¡Oye! No mientas, que todos los días voy a tu casa, mi madre se cree que dentro de nada me mudraré – dijo algo nervioso.

- Hazlo... – le respondió de repente Yunho con mucha seriedad.

- ¿Qué? Yo... esto, lo decía en broma.

- Yo no, mira Yoochun – se puso más serio si cabe para desués acercarse un poco más a su chico y ponerse aún más serio – creo que es hora de que avancemos. Han cambiado muchas cosas en pocos días y ahora estoy seguro de que lo único que quiero es que estés a mi lado, vente a vivir conmigo.

- Pero mi madre...

- Ella estará bien y seguro que lo entenderá. Si quieres, vamos juntos a decirselo.

- ¿Lo harías? – le preguntó todavía algo nervioso por pensar en lo que podría pasar en pocos días.

- Por tí, haría lo que fuera – y vaya si lo había hecho.





Era la proposición más maravillosa que le habían hecho en la vida y ahora mismo, estaba dispuesto a aceptar lo que fuera. Vió como Yunho se iba y siguió patinando, pero ahora mismo no estaba concentrado en lo que estaba haciendo, su mente estaba completamente pensando en él y su futuro con Yunho. ¿Se casarían algún día? Era una pregunta que tambien le rondaba la cabeza. El corazón le empezó a latir rapidamente y sintió un nerviosismo por dentro que jamás había sentido, esa era la respuesta para saber que sí, que quería casarse con Yunho algún día y quien sabe, incluso tener hijos. Unos hijos a los que enseñarían a patinar con todo el amor de su corazón.

Dios mío, ¿cuántos sueños podía albergar el corazón de un hombre? No tenía una clara respuesta, pero sí sabía que el suyo podía albergar todos los que fueran si con Yunho se trataba.



Oficina del entrenador Lee.

- Cómo me alegro de haberme librado de tí – musitó riendo con orgullo.

Varios días después de que Yunho anunciara su retirada, la sección de deportes de todas las televisiónes de Corea e incluso algunas del extranjero todavía seguían pasando las imagenes de la rueda de prensa que este dió para anunciar su retirada. Se sentía completamente orgulloso y desde luego le había resultado demasiado fácil desacerse de él, lo cuál era una gran ventaja.

Cogió su teléfono y llamó a Yoochun que tardó en responder ya que aún se encontraba en la pista.

- ¿Sí entrenador?

- ¿Estás entrenando? – le preguntó este.

- ¿Qué iba a estar haciendo sino?

- No sé, quizás podrías estar follandote a ese retirado – le respondió con sorna y malicia.

- Hijo de puta...

- Niño, cuida tus palabras o ya sabes que te espera. Ahora mismo estás bajo mis ordenes así que no quiero ver que mueves el culo de la pista de patinaje ¿me oyes?

- Y sino ¿qué? – Yoochun ya estaba completamente enfadado.

- Mañana mismo no tendrás carrera ninguna y de paso arruinaré a tu mamaita niñito.

- Maldito seas... – y que podía hacer el chico sino seguir sus malditas ordenes sin más – alguna vez pagarás por lo que estás haciendo.

- Espero que no sea en esta vida.



El entrenador colgó el teléfono y segundos después se hecho a reír. Era increible la forma tan asquerosa que tenía de tratar al que iba a llegar a ser el mejor entrenador de la historia de Corea. La codicia le pudo años atrás y ahora le volvía a poder de tal manera, que haría lo que fuera posible por no caer derrotado por nadie.

La suerte que este tenía era el contrato que años atrás inocentemente la madre de Yoochun había firmado para salir de la pobreza en que ambos estaban sumidos después de que su padre les abandonara. Por aquella época, antes de que este se fuera fué cuando Yoochun empezó a patinar y nunca habían tenido problemas económicos ya que su padre tenía una posición importante en una empresa. Pero cuando esté conoció a una chica más joven que su madre y se fué con ella, todo había terminado. La madre de Yoochun nunca quiso que todo acabara de aquella manera, sabía que su hijo ante todo tenía talento para patinar así que cayó en las redes del entrenador Lee cuando este vió patinar a su hijo después de ser despedido por la familia de Yunho.

En aquel contrato se estipuló que el hombre haría lo que fuer apara que Yoochun llegara lejos en el mundo del patinaje, que les daría ayuda economica para que entrenara si en el futuro era pagado con intereses. Y lo estaba siendo, dos años atrás cando Yoochun empezó a ser famoso y a ganar titulos los beneficios de aquel contrato ya se habían pagado, pero ahora no podían dejar de estar unidos de alguna manera a él, así que, hasta que Yoochun se retirara tendrían que seguir las ordenes de aquella maldita persona.

Y más de una vez pensaron que ojalá nunca hubieran firmado aquel contrato.

- Estoy harto de todo esto... – suspiró Yoochun mientras patinaba tranquilamente para terminar de calentar sus musculos antes de salir – y lo más triste es que no puedo hacer nada.

- ¡Yoochun...! – gritó un niño mientras se acercaba al chico.

- Dime Yonghwa ¿cómo te va?

- Mira Yoochun ahora ya se hacer giros – y el niño comenzó a girar sobre sus patines.

- Vaya... – respondió sonriente – si que has progresado, dentro de nada serás mejor que yo.

- No Yoochun, tu siempre serás el mejor – el pequeño fué patinando hasta sus piernas y despues con ojitos miró hacia arriba – cuando sea mayor y tu ya no participes en premios ¿me enseñarás a patinar mejor?

- Claro que sí...

Sin saber por qué, en ese momento se le vino a la mente una idea que ya había sido pensada antes. A Yoochun todavía le quedaban, con suerte, unos años de carrera y la verdad es que en aquellos días pasados no había parado de pensar en que podía hacer su novio ahora que oficialmente había dejado el patinaje.

“Entrenar a niños, claro que sí” pensó para si mismo mientras jugaba con el pequeño a hacer carreras sobre el hielo. Tenía que decirselo a Yunho, tenía que animarle a hacerlo, y lo deseaba, deseaba con toda su alma que novio encontrara de nuevo la felicidad y que fuera dentro del deporte que le había llenado completamente la vida, el que había hecho que se conociera y con el que moririan practicandolo si hacía falta.

Minutos después salió de la pista, fué a ducharse y con rapidez se cambió. Alegremente salió del estadio de patinaje y cogió su teléfono antes de subir al coche. Cuando entró dejo la bolsa de entrenamiento en la parte trasera y se dispuso a mandarle un mensaje al chico.

“Mi amor, voy para tu casa. Quiero hablar contigo de una cosa y sé que juntos vamos a poder conseguirlo. El sueño no ha terminado, tan sólo... acaba de empezar, esperame. Te amo”.

Cerró su teléfono y después arrancó el coche para tomar camino hacía la casa de Yunho.

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