Deadman Walking cap 24

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Almas reencarnadas. 

Changmin intentó gritar una y otra vez, pero parecía como si nadie pudiera escucharle, e hizo todo el esfuerzo del mundo por volver a pisar aquel suelo donde se encontraba Yunho con los ojos cerrados. Pero todo fué en vano puesto que apenas unos segundos después fué atravesando poco a poco aquellas maravillosas nubes blancas que hacía poco había visto desde el suelo. Y sin poder entender nada siguió gritando como si se le fuera la vida en ello.

- Será mejor que no grites – le dijo una voz justo cuando los pies de Taegong pisaron aquel suelo.

- ¿Donde estoy? Quiero volver con Yunho, ahora – exigió el joven que no paraba de mirar a su alrededor sin poder ver nada más que aquellas nubes.

- No puedes Taegong, o ¿debería de llamarte Changmin?

- Changmin ya no existe, ya no soy esa persona
– volvió a decir Taegong intentando caminar.

- ¿Estás seguro? – y entonces una persona se apareció justo delante de él.

Taegong abrió y cerró los ojos unas cuantas veces sin apenas poder creerse lo que estaba viendo en ese momento. Justo delante de él se encontraba nada más y nada menos que él mismo...

- Mírate y luego dime que Changmin no existe – volvió a decir aquella persona.

- Pero...

Era evidente que no podía negar la verdadera esencia de su ser. Aunque durante tanto tiempo Taegong hubiera pretendido ser otra persona desde que se enamoró de Yunho, siempre había tenido el alma de Changmin en su interior. Posó una de sus manos en su corazón y apenas pudo sentirlo, pero a pesar de todo sabía que algo había cambiado en su interior, notó como su alma estaba completamente en paz y se asustó... Se asustó tanto al pensar que su alma había sido aliviada con la muerte de Yunho que no pudo hacer más que gritar y gritar.

Su voz sonó en eco por todo ese lugar, frío y solitario a pesar de que la luz brillaba junto al sol. Cayó de rodillas al suelo y siguió gritando el nombre de Yunho, una y otra vez, intentando por todos los medios volver con él cuanto antes... pero eso ya no iba a poder ocurrir.

De repente vió como bajo de sus manos y sus pies aquellas nubes se convirtieron en suelo, creando un camino, que en ese momento observó que no le llevaba a ninguna parte. Sin pensarselo dos veces echó a correr y mientras lo hacía pudo ver a su alrededor como todos aquellos recuerdos que había construido con Yunho volvían a vivir en su interior. ¿Desde que momento se enamoró de nuevo de él? No pudo saberlo, pero su último recuerdo volvió a sus ojos cuando vió de nuevo como un coche se avalanzaba sobre Yunho.

- ¿Por qué? ¿Por qué tuviste que hacerlo? – se preguntó.

- Porque el te ama... Changmin – aquella persona igual a él apareció de nuevo a su lado.

- ¿Y de que le sirvió? ¡AH! – gritó desesperado – si por mi culpa, por culpa de Changmin él ha muerto. Al final esta maldita alma se salió con la suya...

- Una vez más te equivocas.

- ¿Ah si? Entonces, ¿por qué siento que mi alma... la de Changmin se ha salvado en mi interior? Eso estaba predestinado a pasar si yo mataba a Yunho, y así ha pasado...
– respondió Taegong parandose en seco ante aquella persona.

- Sigues sin entenderlo, ven aquí... ¿de verdad crees que lo que ha salvado a tu alma ha sido la venganza?

Su mente se tornó nubla de nuevo, como si hubiera entrado en un sueño y allí se vió de nuevo, en el año 1955 cuando fué asesinado... pero ahora, pudo observar lo que realmente le llevó a salvarle. Cerró los puños con rabia cuando vió que Yeonhoon gritó su nombre y mil veces un te quiero intentando no dejarlo marchar, comenzó a llorar cuando pudo ver como su novio, aquel entonces, fué corriendo a darle el calor de su último aliento, diciéndole con sus ojos y con su corazón que lo amaba con locura. Un “Te amo” que quedó ahogado en la garganta de Changmin justo antes de morir.

Y por fín comprendió el por qué volvió al mundo donde la reencarnación de Yeonhoon se encontraba, para conocer a Yunho y ser capaz de volver a amar con la misma sinceridad que lo había hecho cuando simplemente era un joven inocente llamado Shim Changmin.

Aquellas imagenes desaparecieron de su mente y pudo volver a abrir los ojos, su cuerpo había sido trasladado hacía la cabaña de Gapyeong donde había vivido tantos momentos con Yeonhoon y después con Yunho, un lugar que fué consciente de su verdadero amor. Se acercó para mirar por la ventana y pudo observar a Yunho, el día en que tuvo que ir a hacer aquel anuncio. Su novio estaba leyendo el diario que Changmin, bueno... el que él mismo, había escrito durante su vida.

- Entonces... Yunho, lo sabía todo... – se dijo para sí mismo.

Después vió su reacción aquel momento en que atravesó esa puerta y había cambiado su cabello rubio por uno más moreno, viendose por completo como si fuera Changmin. Su corazón comenzó a latir tan rapidamente que sintió que lo ahogaba de repente, qué estúpido había sido en muchas ocasiones al pensar que todo aquello era un juego, que en realidad no le amaba, cuando era todo lo contrario.

Ese recuerdo desapareció para ir hacía otra época en la que el destino quiso que el alma de Yeonhoon volara hacía otra parte.



30 de Agosto de 1955

El mismo día en que la vida de Changmin se acabó, el alma de Yeonhoon murió por completo. Desde aquel momento desapareció de la vista de toda su familia, amigos y conocidos, para volver al lugar donde había conocido la verdadera felicidad. Su aspecto se veía completamente desgastado, como si en apenas dos meses hubieran pasado muchos años, incluso su barba se había tornado de un color grisaceo. Su cara y su cuerpo apenas podían ser reconocidos ahora, ya que desde el día en que su novio murió asesinado por su propio hermano, no había tenido ni fuerzas para comer y ni siquiera para dormir. Apenas podía moverse y estaba tan agotado y apenado que a cada segundo clamaba por su muerte.

Era un día cualquiera de esos que ya no era capaz ni de contar y esa mañana tuvo el “ánimo” de hacer algo diferente, cogió una pluma y un trozo de papel para escribir un ensangrentado “Lo siento...” y después lo metió en una caja junto al reloj que había regalado a Changmin y el cuál se había llevado el día de su muerte como único recuerdo de un amor que el mismo se encargó de destrozar. Lo escondió en aquella cabaña y poco a poco, apenas sin fuerzas salió de allí para ir a parar a aquel triste riachuelo que ahora mismo era capaz de acompañarle en sentimiento.

- Mi amado Changmin – dijo mientras observaba como sus manos comenzaban a temblar recogiendo las lágrimas que resvalaban por sus mejillas – hazme volver contigo, por favor... hazme volver contigo...

Y en ese mismo momento, Yeonhoon se tumbó sobre el césped para dejar que el dolor y la tristeza le inhundaran de nuevo por todo su cuerpo hasta llevarle a la mismisima muerte. Una bocanada de aire y aquel riachuelo fueron capaz de hacer que su cuerpo desapareciera, aunque seguramente su alma hubiera obrado con justicia llevándolo al lugar donde correspondía, al cuerpo de un chico que nacería unos 30 años después, llamado Jung Yunho. La persona que haría que su alma encontrara de nuevo la felicidad que no había podido disfrutar en el pasado.



En la actualidad...

- ¿Lo entiendes ahora? – aquella voz hizo a Taegong comprender que siempre había sido Changmin y que se equivocaba al pensar que sólo la venganza le salvaría.

- Mi amor... – y no pudo evitar echarse a llorar al ver el final de su historia de amor junto a Yeonhoon – él... él murió por amor... él... él me amaba...

- Yeonhoon hizo todo aquello simplemente porque quería salvarte y fué capaz de dejarse morir y probar suerte de nuevo para intentar reencontrarse contigo.

- Entonces... ¿por qué yo simplemente no me reencarne?
– preguntó mientras limpiaba sus lágrimas.

- Porque tú mi querido Changmin, juraste que te vengarías ¿acaso no recuerdas lo que escribiste en tu diario? Creíste tanto en ello que te volviste loco creyéndo en algo que no era una realidad, incluso pensaste que tu cuerpo estaba dividido en dos... cuando en realidad siempre fuíste tú... – y aquella voz hizo aparecer el diario de Changmin justo en sus propias manos.

- ¿Cómo pude ser tan estúpido? – Changmin leyó con cuidado aquellas palabras, dándose cuenta que en aquel momento en que no tenía ni idea que Yeonhoon hizo todo por ayudarle, dejó que la rabia le inhundara – Quiero volver, por favor dejádme volver...

- ¿Para qué?
– preguntó aquella voz – ya se te dió una oportunidad y la desaprovechaste, con tu sed de venganza y con tu odio te encargaste de destrozar hasta el más extremo todo lo que quedaba de tu alma.

- Pero, yo la siento, la siento aquí
– Changmin posó sus manos en su pecho y apretó fuerte – y sé que está viva de nuevo y preparada para amar. Yo... yo no sabía lo que había pasado en realidad, ¿cómo iba a saber yo que Yeonhoon y que... mi Yunho me amaban?

- Querido, cuando uno está enamorado vé por sí solo esas cosas. Ahora es demasiado tarde
– y la niebla comenzó a inhundar de nuevo aquel lugar.

- ¡No! – gritó Changmin – por favor, dejádme volver... yo amo a Yunho, le amo... le amo... le amo. Tuve que luchar con un alma que vivió solitaria durante muchos años, hasta que pudo encontrar a alguien con quien poder convivir... hasta que encontre a Taegong ¿¡Acaso no me merezco una oportunidad!?

- Si vuelves...
– aquella voz se compadeció de su alma - no recordaras nada, volverás a poseer tu alma pero no recordarás tu relación con Yunho ni él sabrá que eres tú. Será como si empezaras tu vida de nuevo. Tendrás que lograr que te ame de nuevo.

- No me importa
– Changmin caminó entre aquella neblina llegando a ún lugar lleno de espejos donde pudo ver todos los recuerdos que había creado en su vida junto a Yeonhoon, y en su vida junto a Yunho – lucharé todo lo que haga falta porque me vuelva a amar. Olvidaré y entrageré todos mis recuerdos y toda mi vida si me dais la oportunidad de volver estar a su lado.

Y justo en ese momento, después de pronunciar aquellas palabras su cuerpo desapareció de aquel lugar dejándonos ver todos aquellos besos, sonrisas y recuerdos que aún se veían en aquellos espejos.



23 de Octubre de 2010

- Señor Jung... ¿puede oírme?

- Yo...
– después de una semana en coma tras ser atropellado por aquel coche, Yunho consiguió despertar - ¿dónde estoy?

- Está en el hospital, hace una semana tuvo un accidente ¿no lo recuerda?
– le preguntó la enfermera.

- Sí, pero y Taegong... ¿dónde está?

- Nadie con ese nombre ha ingresado en el hospital ni ha venido a verle
– aquellas palabras dejaron sin palabras a un Yunho que apenas podía comprender nada.

Aquella misma tarde, Kibum fué a visitarle como había hecho cada día desde que ocurrió el accidente. Yunho tenía unas cuantas heridas en la cara que de seguro le dejarían alguna que otra cicatriz, tenía un brazo roto y había sido operado de urgencia antes de quedar en coma. Apenas recordaba nada del día del accidente tán sólo fué capaz de ver en sus ojos el momento en que empujaba a Taegong para evitar que le atropellara aquel coche.

Después de charlar un rato con su amigo este le dejó una bolsa con algunas de sus cosas y cuando se dió cuenta de que sus manos tocaron algo familiar, encontró el reloj que llevó aquel día junto al diario de Changmin. Sacó este último de la bolsa y con las manos aún temblorosas por culpa de su recuperación lo abrió para acariciar la tapa de este. Al pasar la mano vió como dentro de la solapa había algo dentro, lo abrió para descubrir una nota que Changmin había escrito el último día en que intentó salvar su relación con Yeonhoon, aquel papel estaba viejo y desgastado pero tambien habia sido testigo de las lágrimas del joven en el momento en que escribió aquellas palabras, una nota que Yunho comenzó a leer.

“Hoy te digo adiós para siempre. Si alguna vez fuí feliz... siento que tan sólo fué un espejismo que se desvaneció ante los ojos del desierto. Seguir adelante ha sido lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida, y sobretodo porque he tenido que hacerlo sin tí, el hombre del que estoy enamorado... mi querido Yeonhoon. Aquí se acaba todo, no se si seré capaz de mirarte a los ojos para decirte cuanto daño me has hecho... pero si no lo hago, alguna vez, aunque sea en una futura vida serás consciente de todo el daño que me has hecho...”

- Entonces, fué por esto por lo que volviste ¿verdad? – Yunho sonrió para sí mismo mientras recordaba la manera extraña en la que empezó a comportarse Taegong días antes de su accidente.

Yunho nunca fué estúpido y sobretodo fué consciente desde el momento en que conoció a Taegong de que había algo raro en aquel chico, algo de lo que obtuvo respuesta el mismo día en que comenzó a ver como su color natural de cabello era el mismo que el de Changmin. A pesar de parecer una locura logró enamorarse de aquel chico, tuviera en su interior o no el alma del hombre que había sido en el pasado. Luchó con todo su ser por hacer que volviera a ser feliz y a descrubrir el verdadero amor, pero a pesar de todos sus esfuerzos no consiguió salvarle de ninguna de las maneras.

Cerró aquel diario, testigo de su historia de amor y agradeció una vez más por haberle dado la oportunidad de haber conocido a una persona maravillosa. Besó la tapa de aquel pequeño librito rojo que en sus paginas escondía la vida de un chico enamorado que por encima de todo creyó en eso, en el amor. Después lo abrazó con fuerza siendo consciente de que jamás volvería a ver a Taegong, Changmin en realidad... y no pudo evitar sonreír a la vez que comenzaba a llorar...

- Al menos te hice feliz mientras estuvimos juntos ¿verdad? – y aún sabiendo que no tenía culpa de aquello, cogió un bolígrafo para añadir algunas palabras al final del diario de Changmin.

“Mi amor... ahora no se si llamarte Taegong, o llamarte Changmin. Tan sólo sé que he intentado con todas mis fuerzas cambiar esas cosas malas que pasaste en el pasado por otras mejores en este presente. La luz de la sonrisa que me brindabas cada mañana al despertar... jamás la olvidaré, me pregunto dónde estarás ahora y si seré capaz de reunirme contigo de nuevo, y aún así no estoy seguro de poder hacerlo. Que injusto es todo ¿verdad? Tu alma ha luchado contra viento y marea por no ser poseída por ese dolor que sintió en el momento en que moriste y aún así el Universo ha sido tan cruel que ni siquiera yo he sido capaz de lograr que te quedaras a mi lado, para vivir esa vida que tanto te merecías y conocer de nuevo, lo que es la felicidad. En este diario tengo todos tus recuerdos cuando amaste a Yeonhoon, mi pasado... y ahora el presente que tambien está en mi corazón, y en este maldito corazón que ahora se queda sólo para siempre, guardaré cada uno de los momentos que he vidido contigo...”

Sin poder escribir un “adiós”, Yunho dejó el boligrafo en la mesita que había justo al lado de su cama y después cerró de nuevo aquel diario para abrazarlo mientras de nuevo caía en sueños intentando descansar.
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