Love In The Ice: cap 11

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Nuestra vida juntos.

Esa misma tarde Yunho había llegado al estudio donde le iban a realizar las fotos para su entrevista. El primer lugar donde le llevaron fue hacía el lugar de maquillaje para ponerle acorde a la sesión, iban a adoptar un toque desenfadado así que le vistieron de forma sencilla y le dieron la demás ropa para que se la cambiase despues de algunas fotos, arreglaron su pelo de punta y después le maquillaron un poco.

Nunca se había sentido muy agusto delante de una cámara, pero después de algunas sesiones fotográficas la verdad es que se sentía algo más cómodo. Salió hacía el estudio y allí le estaba esperando el fotógrafo, después se colocó delante de la pantalla blanca que cubría más de la mitad de la sala y siguió las instrucciones del fotógrafo.

- No hace falta que interpretes demasiado, con que hagas poses naturales es suficiente – dijo con una agradable sonrisa.

- Está bien – y entonces Yunho comenzó a posar.

- Muy bien así, si quieres hablar o algo, tambien podremos sacar fotos más naturales.

Y así lo hizo, después de dos cambios de ropa y de unos cuántos descansos la sesión termino en apenas dos horas, era bastante fácil trabajar con Yunho cosa que en el estudio agradecieron muchísimo, ya que no era la primera vez que se tiraban practicamente un día completo con una sesión fotográfica.

Después de terminar le ofrecieron ir a darse una ducha y a tomar algo con los que habían realizado las fotos y la entrevista, accedió agradecido y no tardó mucho en hacerlo para reunirse con todo el staff de por allí.

- Gracias por la rapidez de la sesión y la entrevista – le dijo el director de la revista.

- No hay de que, ha sido agradable – contestó Yunho sonriente mientras bebía algo de refresco.

- ¿Cómo te va tu nueva vida?

- Bueno, aún me cuesta acotumbrarme pero poco a poco, tengo futuros proyectos como ya os he contado, así que estoy contento.

- Eso esta bien – el hombre le dió la mano – ahora a disfrutar de la vida y de todo lo que venga.

- Sí, encantado.

Ambos se despidieron y después de eso Yunho cogió su chaqueta para ir hacía la puerta a esperar a Yoochun, se puso algo de música pero en realidad no le dió tiempo ni a escuchar cuatro canciones, porque quince minutos después de haber salido, su chico había llegado en el coche.

Cuando le vió llegar, observó que estaba realmente contento, se metió en el coche y después le dió un dulce beso en los labios. Tras esto, Yoochun arrancó el coche para llevarle de camino a su casa y que conociera a su madre. Durante esos minutos se contaron que tal les había ido el día y Yunho no cayó en la cuenta de que no iban a su piso hasta que pasaron por una zona en el centro de Seúl. Después de preguntarle y obtener respuestas exquivas simplemente se limitó a esperar que sorpresa tenía preparad su chico.

Media hora después, llegaron a una casa ni muy grande ni muy pequeña, con un toque elegante e iluminada a la entrada, una corazonada le dijo que iba a conocer a su futura suegra. Y así fué, cuando entraron vieron a la madre de Yoochun preparar la mesa para una exquisita cena que se había preocupado en preparar durante toda la tarde. Nunca le había pasado, pero Yunho se puso realmente nervioso aquella noche y es que ese era sin duda un paso muy importante en su relación con Yoochun.

- ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? – se animó a preguntar su madre en mitad de la cena.

- Desde el campeonato de clubes en Holanda – contestó Yunho algo tímido.

- Vaya... unos pocos meses.

- Sí, pero para mí es como si fuera toda la vida – sonrió Yoochun.

- Para los enamorados aunque sólo fuera un día puede considerarse toda la vida – bromeó su madre.

- Yo le he traido aquí, mamá – comenzó a decir Yoochun nervioso – porque quería decirte algo. Lo he estado pensando y me gustaría irme a vivir con Yunho.

- Si usted lo permite, claro está – interrumpió este último antes de que ella contestara.

- Si eso es lo que deseas, ya llevas tiempo que apenas no duermes aquí, así que lo veía venir. Mientras no tengas problemas...

Y aunque después de esas palabras Yoochun empezó otro tema de conversación, Yunho no pudo evitar preguntarse a que problemas se estaba refiriendo su madre. Después de cenar, les ayudó a recoger la mesa y a fregar los platos. Prepararon un té y se fueron al salón para disfrutar de una noche de televisión y aún así, lo anterior seguía rondando su cabeza.

- ¿A que se refería antes cuando dijo “mientras no tengas problemas” – interrumpió Yunho en medio de una charla.

- Ah... no era nada, es sólo que Yoochun tiene un entrenador algo especial.

- Pero no creo que debíera ser ningún impedimento.

- Bueno, Yunho – le interrumpió su novio – no es por nada en especial, así que olvidate.

- Si pasa algo me gustaría saberlo, en realidad – volvió a decir – ese Lee Yonghwa es...

- Espera, ¿le conoces? – le interrumpió Yoochun.

- Sí, fué el primer entrenador que tuve, hasta que mis padres se cansaron de él por todo el “maltrato” que me estaba dando.

- Ahora, tiene todo sentido...

- ¿El qué hijo? – preguntó curiosa su madre.

- Ese cabrón me utilizó para dañar a Yunho, una y otra vez... y el maldito ahora me amenaza con que contará a todo el mundo que soy gay si no cumplo lo que dice.

El corazón de Yunho estalló en ira y le dieron ganas de contarselo todo, pero tuvo que contenerse para hacer que su novio no se enfadara más y pudiera hacer algo de lo que después arrepentirse. Se quedaron un rato callados y Yunho pensó y pensó en todo aquello. ¿Habría alguna manera de desenmascarar a ese cabrón? Poco después les dijo a Yoochun y a su madre que iba al baño y allí decidió hacer una llamada.

Marcó el teléfono de su agente que por suerte aún seguía despierto, sino se habría llevado una buena reprimienda y sin pensarselo dos veces empezó a explicarle todo.

- Esto no debe de salir de aqui ¿vale? – le dijo.

- Tranquilo, cuando averigue que se trae entre manos ese Lee te lo diré. Al parecer tiene un largo recorrido en joder a la gente.

- Y que lo digas, deberíamos de mandarlo a la mierda – protestó Yunho.

- Bueno, todo este tipo de gente tiene algo que ocultar así que seguro que podemos hacer algo – le comentó – por el momento dile a tu chico que se mantenga lo más tranquilo posible, no debemos dejar que se altere y pueda alertar a su entrenador.

- Así lo haré, muchas gracias.

- ¿Qué hacías? – le preguntó Yoochun que estaba justo a la salida del baño esperandole – tardaste mucho.

- Ah... esto nada – intentó disimular – recibí una llamada de mi agente.

- ¿A estas horas?

- Era para terminar cosas de la entrevista – Yunho le sonrió para después cogerle de la mano e ír de nuevo al salón donde su madre les esperaba alegremente.



Una hora después Yunho se despidió de su novio y de su madre para pedir un taxi y dirigirse a casa. La madre de Yoochun era una mujer maravillosa y estaba seguro de que harían buenas migas en el futuro. Cuando llegó a casa no pudo evitar imaginarse su nueva vida junto a Yoochun, seguramente tendría que dar algo de espacio a la casa para que el chico colocara sus cosas ya que sinceramente, tenía la casa repleta de cosas y la mayoria sin utilizar. Pero bueno, en estos días mientras preparaban todo se dedicaría a acomodar la casa tambien para Yoochun.

No quería agobiarlo demasiado, sobretodo porque ahora que le habían confesado lo mal que su entrenador le trataba no era cuestión de ponerle nervioso para que este lo agobiara más. Lo que no sabía Yunho es que la familia se encontraba sumida en un poderoso chantaje creado años atrás al que la pobre madre de Yoochun sin saber nada accedió para darle lo mejor a su hijo en su carrera como patinador profesional.

Cogió una cerveza de la nevera y después se sentó en el sofá para encender la televisión y al cabo de unos minutos, del puro cansancio se quedó allí dormido.



En la casa de Yoochun.

- Mamá, ¿te gustó Yunho? – preguntó el chico curioso.

- Como no iba a gustarme, se vé igualito a tí. ¿De verdad que no va a patinar más?

- Sí, tiene una lesión que se hizo hace más o menos dos años y no se le curó bien – dijo entristecido – pensé que ibamos a patinar juntos en el Campeonato Nacional...

- Bueno, tranquilo, si el chico tomo esa decisión será porque no podía hacerlo.

- Supongo.

- ¿Pero? – le dijo de nuevo su madre viendo la cara de preocupación de su hijo.

- No se, todo fué tan de repente que me parece imposible que lo decidiera de la noche a la mañana, además ni siquiera no me dijo nada.

- Tal vez no quería agobiarte – le respondió su madre intentando consolarle.

- Pero esa clase de cosas se cuentan, no sé... a veces me da la sensación de que pasó algo que hizo que Yunho cambiara.

- Bueno, si algún día tiene que contartelo estoy segura de que lo hará – le volvió a decir para tranquilizarle.

Y la verdad es que lo hizo bastante. Pero cuando el chico volvió a su cuarto y se tumbó en la cama siguió pensando lo mismo que hace minutos atrás le estaba diciendo a su madre. Todo le resultaba muy extraño y repentino, además Yunho ya no había querido volver a hablar del tema y lo único que le había dicho es que él se tenía que concentrar en la competición para darlo todo en el campeonato. Intentó tranquilizarse pensando que tal vez sería mejor así y que si tenía que decirle algo, se lo contaría cuando estuviera preparado, así que no le dió mas vueltas.

Ahora lo que tocaba era la nueva ilusión por irse a vivir juntos, en pocos días se haría realidad y estaba deseando comenzar esa vida en común con su novio. Ya le daba igual lo demás, simplemente quería mirar hacía el futuro que tenía con Yunho y estaba seguro de que no habría nada ni nadie que les impidiera pasarlo juntos.

Y por fín llegó ese día. Apenas dos semanas después de que Yunho conociera a la madre de su novio, tenía todo listo para que este se fuera a su cara. Dejó todo más o menos ordenado para que Yoochun pudiera meter su ropa en el armario así como sus cosas personales. Compró dos nuevas estanterías para el salón y algunos adornos que había visto junto a el un día que se fueron juntos de compras.

- Wow, si que has cambiado el piso – le dijo Yoochun nada más entrar por la puerta con una caja en mano.

- Ni que le hubiera hecho un plan renove.

- Tonto – Yoochun arquó una ceja – sólo digo que esta algo cambiado.

- Teniendo en cuenta de que tienes cosas que poner, decidí hacer un cambio – respondió su novio sonriendole - ¿te gusta?

- Me encanta, tenía muchas ganas de traer aquí todas mis cosas.

- Pues entonces colócalas donde más te guste, yo voy a preparar la cena – le dijo sonriendo.

- Haz algo sencillo ¿vale? Tampoco te compliques demasiado.

- No suelo hacerlo – Yunho sonrió mientras se iba hacía la cocina.

Cada vez que se movía por esta, observaba de reojo como Yoochun colocaba feliz las cosas que había traido. Hasta el día siguiente no llegaría el camión de la mudanza para traer el resto de sus cajas y es que se había dado cuenta de que en casa tenía bastantes cosas, pero por suerte, Yunho tenía un piso lo bastante grande como para poder dejar todas sus cosas allí.

Si le hubieran dicho hace unos años, después de enamorarse perdidamente de Yunho, que al final iba a conseguir conquistar su corazón, de verdad que no se lo habría creido. Y ahora, estaba allí en su piso, colocando todas sus cosas dispuesto a vivir su vida junto a él y ojalá nada cambiara en los años siguiente.


Tardó casi una hora en colocar todas las cosas a su gusto mientras escuchaba algunas burlas y comentarios de su novio, pero en el fondo entendió que a este tambien le hacía muchísima ilusión verle allí con él y simplemente se dedicó a terminar de colocar todo para ayudar después a que su chico terminara de hacer la cena. Y como era de costumbre en ellos, aunque hoy era el principio de una nueva vida, se dispusieron a cenar de manera agradable y maravillosa, entre sonrisas y gestos de amor.

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