Wrong Number

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Título: Wrong Number
Autora: Adari
Couple: YunJae
Extensión: OneShot
Género: Slash

_ ¿Sabes?- le preguntó sin apartar su mirada del cielo nocturno. Mientras ambos reposaban sobre el capot del auto- A veces pienso en nosotros cuando éramos más jóvenes. Recuerdo cuando nos conocimos. Llovía ese día ¿recuerdas?
_ Estabas todo empapado- continuó Yunho mirándole- parado debajo de la cornisa del café donde yo estaba.- Te vi desde adentro mientras tomaba mi desayuno. En ese momento fuiste para mí lo más hermoso que había visto en toda mi vida. Me pareciste simplemente encantador mientras esperabas con una expresión graciosa que parara la lluvia. Tu actitud sencilla y vulnerable me resultó arrebatadora.
_ Viniste y me ofreciste tu abrigo- prosiguió Jaejoong- me sentí avergonzado en ese momento. Me pregunté si estaba bien que me hablaras. Era tan poco a tu lado… soy tan poco a tu lado… todavía me lo pregunto.

Era ya tarde en la noche cuando Yunho se desocupó de su trabajo y pudo volver al departamento. Esperaba encontrar a Jaejoong dormido; por eso le extraño oír los ruidos en el dormitorio.
Fue hasta la habitación y le vio dormido dentro de la cama. Esbozó una sonrisa cuando vio su hermosa figura tenuemente iluminada por la luz del  pasillo. Se recostó a su lado y le abrazó.
_ ¿Qué estabas haciendo a estas horas?- le preguntó. Jaejoong no sabía mentir ni fingir, y Yunho le conocía muy bien.
Abrió sus ojos entre bostezos sobreactuados que hicieron que Yunho riera.
_ Ya llegaste- susurró volteando a verle.
_ Sí…- pasó su mano por su rostro.
_ ¿Estás cansado?
_ Un poco, pero no quiero dormirme todavía- su mano lentamente bajo por su cuello hasta su pecho y más cuando se hundieron entre las sabanas. Se acercó más y le beso. Lentamente se fue colocando sobre él, pero Jaejoong se movió incómodo debajo.
_ Yunho- murmuró.
_ ¿Qué pasa?- le preguntó.
_ Estoy cansado, lo siento ¿Dormimos?
_ Claro- le respondió con voz cálida a la vez que le besaba y se levantaba de la cama para irse a cambiar de ropa.


Sus ojos estaban puestos en aquel plato de comida sobre el mármol de la mesa, donde sus manos se apoyaban una de cada lado. Afuera lloviznaba y él podía oír el sonido de las gotas caer y romperse contra el vidrio de la ventana. Sólo ese sonido podía escuchar cuando su mente deliberaba sobre todos aquellos miedos e inseguridades que le aquejaban.
Cuando lo oyó llegar a través de la sala hacia la cocina, se apresuró por tirar el contenido de aquel plato en el cesto de la basura y dejarlo vacío en el fregadero.
_ Te levantaste temprano, Jaejoong- dijo al entrar a la cocina con una gran sonrisa matutina.
_ Tengo un photoshoot hoy, debo llegar temprano- se colocó delante del fregadero con una dudosa sonrisa como si intentara ocultar algo.
_ ¿Pasó algo?- le preguntó.
_ No- le sonrió.
_ ¿Ya desayunaste?
_ Si, perdón no pude esperarte. Me tengo que ir temprano. Tu desayuno está servido en la mesa- agachó la mirada para pasar por el lado de Yunho que estaba parado junto al marco de la puerta.
En ese instante, Yunho, le interceptó tomándole por la cintura y acercándolo a él.
_ Estas raro últimamente ¿pasa algo?
_ No- sonrió- ¿Qué me podría pasar?- pero Jaejoong no sabía mentir. Sus ojos se iluminaron en exceso y su sonrisa tembló.
_ Ayer tenías tu teléfono apagado. Te llamé varias veces- su mano paso por los cabellos de Jaejoong deslizándose lentamente por su cuello.
_ Estaba trabajando. No podía contestarte.
_ ¿De verdad?
_ Me llamas más de doce veces al días- replicó molesto- ¿Qué es lo que quieres saber?
_ Solo quiero saber cómo estas.
_ Quieres saber si estoy con alguien más- se zafó del brazo de Yunho y fue hacia la sala.
Este le miró de donde estaba y dijo- Luces más delgado.
_ Es sólo tu imaginación. ¿Trabajas hoy?
_ Sí, estaré en una auditoría por la tarde. Así que me reuniré con mi padre y los demás abogados por la mañana.
_ Estarás ocupado.
_ ¿No quieres que te molesten?- preguntó con tono perspicaz.
_ ¿Otra vez? Estoy cansado de tus palabras y mensajes de desconfianza.
_ Me di cuenta de que habías ido a dormir solo instantes antes de que yo llegara- le reclamó.
_ Solo me había levantado al baño.
_ Entonces ¿Por qué has estado tan distante?
_ La semana que viene es la semana de la moda, hay mucho trabajo y estoy cansado.
_ Me di cuenta, no comes.
_ ¿No como?- replicó- por supuesto que como. Solo estoy a dieta. Hay mucha presión para estar en línea para la semana que viene.
_ Sólo me parece que estas más delgado. Demasiado.
_ ¿Intentas decir que parezco enfermo?
_ No he dicho eso. Pero has perdido peso últimamente.
_ ¿Tú también me juzgarás?
_ Jaejoong…
_ Estoy bien- tomó su abrigo y salió.
_ Espera, Jaejoong- exclamó, pero este se fue cerrando con fuerza la puerta.
Durante la reunión no pudo dejar de pensar en todo lo que estaba sucediendo. De un tiempo ahora la relación se había deteriorado. Jaejoong había comenzado a evitarle, siempre con excusas para no estar en casa, para no estar con él.
Yunho miró las gotas de lluvia que caían por el vidrio de la ventana, mientras perdía la atención de la reunión en la que estaba.
Su mano sostenía su celular en el bolsillo de la chaqueta, mientras que la otra reposaba sobre la mesa apolillando sus dedos sobre una carpeta.
Pensó en todas las veces que le llamaba, en todos los mensaje que le había dejado sin recibir ninguna respuesta. Los miedos en su mente se amontonaban y confundían. A estas horas el miedo de ser engañado eclipsaba la cuestión de la salud de Jaejoong y le ocupaba sus horas. Hasta el punto de dejarlo relegado en el olvido. Todo lo que pensaba por esas horas era sí la persona que más amaba le era infiel.


En el rincón donde estaba sentado la luz llegaba débilmente. La luz de la ventana pasaba por encima de su cabeza dibujando un ángulo de cuarenta y cinco grados con el suelo, relegándolo al espectro de la sombra.
La luz del celular entre sus manos apenas alcanzaba su rostro, mientras lo sostenía entre sus manos sentado contra la pared.
Afuera llovía sin cesar y Jaejoong permanecía en silencio en aquel pasillo sombrío y vacío.
Cuando la puerta frente a él se abrió, la luz artificial de la habitación contigua le bañó en luces y sombras. El joven que apareció por ahí camino hasta su lado y se sentó junto a él.
_ Veinte llamadas perdidas- murmuró al mirar el celular que Jaejoong sostenía- ¿Por qué no le has contestado?
_ No llama para saber cómo estoy, llama para saber con quién estoy. Siempre ha sido así… se había vuelto algo rutinario para mí, pero ahora no se si puedo soportarlo… ahora él tiene razón…
_ ¿Sospecha de nosotros?
_ No lo sé…
_ Jaejoong…
_ Hyun Joong- le interrumpió- Tú eres el único que me entiende. El único que sabe cómo es vivir con tanta presión.
Hyung Joong pasó su brazo por los hombres de Jaejoong para abrazarle- ¿Lo evitas para impedir que se dé cuenta de lo que te pasa?- le preguntó.
_ ¿Cómo podría mostrarme y dejarle ver cómo estoy? Tengo miedo de horrorizarlo, de decepcionarlo, de permitirle darse cuenta que no soy tan bueno como pensaba. Que no he logrado ser la persona adecuada para él. Que soy una farsa. No me amaría si lo supiera… He intentado ser mejor, realmente lo he hecho, pero no lo logro… Al final ya no interesa si fui en algún momento lo que él se merecía, ya no lo soy más… así que ¿qué importa?
_ ¿Por eso estás conmigo?
Le miró.
_ Te estas castigando.
Su mirada se volvió de desconcierto.
_ En lo profundo quieres que Yunho se dé cuenta de lo que te pasa, en lo que has sucumbido. Quieres provocar que te odie, que te odie como tú te odias, porque tú no quieres esto para él. Lo engañas porque sabes que él lo terminara sabiendo, después de todo siempre te ha controlado. Por primera vez tiene motivos, y tiene razón. Así es como provocarás que te odie, así es como te castigarás.
Le quedó mirando en absoluto silencio mientras las lágrimas se derramaban sin cesar sobre sus mejillas. En sus manos el celular comenzó a sonar de nuevo con la melodía de cuna que él usaba de ringtone.
_ No tienes que hacerte esto, Jaejoong… pero recuerda que yo te amo- le tomó por el rostro y le besó.
Sus lágrimas empañaron las manos de Hyun Joong, pero él le continúo besando, profesándole un profundo amor.
De nuevo la luz artificial iluminó sus rostros. Ambos se apartaron y miraron en aquella dirección para ver a Yunho sosteniendo el celular junto a su oído atónito.


La decimocuarta vez que sonó el celular lo respondió. Hubo un segundo de silencio donde solo podían oír sus respectivas respiraciones.
_ Lo siento…- dijo Jaejoong del otro lado de la línea.
_ Supuse que eras tú… He borrado tu número de la agenda y el ringtone que sonaba cuando tu nombre aparecía en mi teléfono. Todo lo borré.
_ ¿Puedes escucharme?
_ Dime, en todo este tiempo ¿Cuántas veces me has engañado?  Cada vez que llamaba y no contestabas. Tú me atrapabas con palabras de amor y yo te creía. Ahora quiero olvidarte, borrar todo.
_ Te equivocas, yo nunca lo hice antes. Incluso si no era así ¿Por qué lo hacías? Tu llamabas para controlarme, los molestos regaños, todo se acumulaba volviéndose rutinario. Todo eso sólo hacía el amor más doloroso ¿Qué tenía de bueno esperar  una llamada así?
_ ¿Qué importa? Al final tenía razón- su tono era molesto.
_ No es como lo crees. Yunho yo-
_ Creo que me voy a volverme loco- le interrumpió- apreciaría que te callaras. He sido como un estúpido pez en tu red ¿No tienes suficiente con eso?
_ ¿Lo hacías por mí o solo era un objeto para ti?
Hubo un instante de silencio.
_ Yunho, yo todavía te amo. Te amo mucho- su voz se quebró- necesito que me perdones.
_ Simplemente déjame ir… Hemos llegado muy lejos como para empezar de nuevo- cortó.
Jaejoong dejo caer el celular sobre el sofá y se recostó sobre la alfombra tomándose la cabeza. Intentaba contenerse para pensar claro pero no lo lograba.
Su cuerpo estaba débil después de varios días de inanición. Su mente agotada  estaba en absoluto colapso. Solo podía pensar en él, solo rogaba por un perdón que sabía que no alcanzaría pero que era su única salvación.
Subió a su auto y comenzó a conducir hacia el nuevo departamento de Yunho. Donde se había mudado luego de dejarle.
Marcaba su número compulsivamente, una y otra vez, sin recibir respuesta.
Mientras que Yunho sumergido en la tina del baño oía de lejos el sonido del celular sonar. Cerraba sus ojos para intentar ignorar aquel sonido, pero luego los abría cuando en su mente aparecía aquel terrible recuerdo. Su mente se sacudía cuando aquella imagen aparecía en sus recuerdos. Un dolor punzante en su pecho parecía robarle el aire. Sabía que no podía vivir así; enfurecido salió del agua, cubriéndose con una toalla, fue a buscar el celular. Le respondió con un mensaje de texto sus múltiples llamadas y luego lo apagó.
Cuando Jaejoong oyó la dulce melodía de su celular sonar marcando el nombre de Yunho en la pantalla, su mirada se iluminó. Un lagrima surco su mejilla mientras acariciaba una pequeña esperanza en su corazón.
Por ese momento cruzaba con su auto el puente del río Han en dirección al departamento de Yunho, le quedaba muy poco para llegar.
Inspiró hondo y abrió el mensaje esperando por alguna palabra amable que sosegara un poco su enorme dolor.
Usted tiene el número equivocado. Por favor, no llame más.
Su vista se volvió borrosa por las lágrimas que se aglomeraban derramándose sobre la pantalla del celular donde aparecían aquellas palabras. Su respiración comenzó a acompasarse impidiéndole respirar. No podía ver nada, soltó el volante y se llevó las manos a la cabeza aun sosteniendo el celular.
El auto perdió el control y se direccionó hacia la esquina del puente a toda velocidad. Él no pudo oír ni sentir nada en ese instante cuando su vida acabó. Lo último que pensó fue en Yunho cuando su auto salió despedido del puente y cayó al río. Con el golpe el celular salió despedido por la ventana y quedó en un costado del puente.


_ Sé que no quieres verme, mucho menos oírme- dijo Hyun Joong al sentarse delante de Yunho- tampoco son horas para visitar a alguien, pero tenías el celular apagado y además… me doy cuenta que no has dormido.
_ ¿Qué quieres?- preguntó con tono severo.
_ Decirte por qué pasó lo mío con Jaejoong.
_ No necesito oírlo.
_ Pero yo necesito decírtelo; fue mi culpa. Yo lo amo, cuando él se acercó a mí desesperado, en lugar de ayudarlo como debía, me aproveché de su vulnerabilidad… Jaejoong me preocupa, está muy mal. Tú sabes lo que hacemos.
_ Son modelos.
_ Es fácil sucumbir a la presión… Debes haberlo notado más delgado.
La expresión de Yunho cambió radicalmente.
_ Decir que para él eres perfecto es poco decir. Eres todo para él, y él siempre se sintió muy poco para ti. Jaejoong no supo lidiar con toda la presión y el stress, terminó por enfermar. No quería que tú lo supieras por eso te evitaba. Al principio no quería que supieras que fallaba para que no te decepcionaras de él. Pero cuando se dio cuenta que no lograba salir comenzó a odiarse así mismo. Se odiaba por haber fallado, por no ser la persona que él consideraba adecuada para ti. Cuando eso empezó comenzó a quererse castigar, más que eso, a librarte de él, porque él no era adecuado para ti. Así fue como terminó conmigo. Yo me daba cuenta de todo, pero lo amo tanto- hizo una pausa para componer su voz que se había quebrado- que no pude negarme, tampoco ayudarlo como debía. Le fallé como amigo.
Tú siempre le habías acosado con llamadas todo el día, siempre le habías controlado de más. Sabía que no tardarías en descubrirlo y cuando lo hicieras le dejarías. Ese sería su castigo por fallarte.
No obstante, él no se repone de tu pérdida, solo empeora cada día. Ya no come, solo toma alcohol todo el día. No habla conmigo, no habla con nadie. Él necesita ayuda y solo tú puedes salvarlo.
Yunho hundió su mirada en el suelo en total silencio.
_ Solo quería decirte eso…- se levantó y se fue.
Después de un largo rato de deliberar en silencio, de juntar todos aquellos recuerdos que hasta ahora había ignorado se decidió por tomar el celular. Pero del otro lado de la línea nadie respondía. Preocupado se vistió y decidió ir a su departamento.
Amanecía por aquellas horas, a lo lejos se avistaba el sol aparecer por el horizonte.
Cuando cruzaba el puente del río Han vio que un carril estaba cortado y que había mucha gente amontonada en lo que parecía algún tipo de accidente. Bajó la velocidad para mirar que sucedía y vio la grúa sacar del agua un auto que reconoció.
Detuvo el auto y fue hacia la grúa. Incluso si su mente se esforzaba por negarlo todo, sus ojos reconocían  a la perfección aquel auto. Sacó su celular y le llamó rogando que le respondiera. Sentía como su pulso se aceleraba y como un nudo se formaba en su garganta.
 Cerró sus ojos con fuerza esperando el tono, entonces oyó el sonido del celular de Jaejoong sonar debajo de los fierros doblados de la banquina.

Fin.


3 comentarios:

  1. Anónimo1/01/2013

    hermoso ♥
    el mejor, en mi humilde opinión...
    la imagen es muy linda también :D
    escribis muy bien, espero leerte más ♥

    matokian.

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