Deadman Walking cap 22

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El reloj que marca el destino. 

Completamente inhundado por el abrazo y la voz de Yunho, Taegong no pudo contener las lágrimas que ahora mismo su corazón quería derramar. Llevó sus manos hasta las de Yunho para apretarlas fuerte mientras podía sentir el latir de su corazón en ellas, y no hizo falta que se lo dijera con palabras, pero Taegong sabía de sobra con aquellas palabras que Yunho sabía perfectamente a quien llevaba dentro y daba gracias porque lo hubiera aceptado.

- Yunho – volvió a decir – yo... lo siento.

- ¿Por qué lo sientes?

- Por no haberme mostrado como realmente te merecías
– continuó Taegong entre sollozos.

- Eso no es verdad, siempre te he conocido tal y como eres, y es por eso que me enamoré de tí desde el primer día – Yunho se giró para quedarse justo enfrente de Taegong y ver sus ojos llorosos.

Limpió sus lagrimas con dos dulces besos que hicieron que a Taegong se le estremeciera por completo el corazón. Era la primera vez que alguien tenía un gesto tan dulce con él, ni siquiera Yeonhoon en el pasado le había demostrado su amor de esa forma y justo en ese momento se dió cuenta de que Yunho tenía algo diferente a él. La valentía de amar a alguien sin importarle cómo o quien fuera, esa era la única y más importante diferencia que Yunho tenía con su antepasado.

Y el deseo se hizo presente en el cuerpo de ambos mientras experimentaban algo realmente maravilloso. Con un beso en la frente Yunho comenzó a rozar con sus labios cada uno de los rincones del rostro de Taegong, mientras este acompañaba a esos besos con sus manos agarrandose a la espalda de Yunho. Acariciandola y apretandolo hacía él para sentír su cálido cuerpo sobre él. Poco después sintió como su novio le besaba aún más apasionadamente, jugueteando con su lengua en el interior de su boca, hacíendolo estremecer. Su piel se erizó completamente e incluso le costaba respirar.

Taegong no pudo evitar irse para atrás ante la fuerza que Yunho estaba haciendo y segundos después se encontró entre él y la pared de su habitación. Cuando se separó de sus labios abrió los ojos para ver la expresión de Yunho, tan sensual y apasionada como siempre.

Una sonrisa fué dibujada en la boca de Yunho, de manera orgullosa y tambien enamorada, sabiendo que dentro de poco iba a conseguir que una vez más Taegong se volviera loco entre sus manos.

Llevó sus manos a la cintura del pantalón de este para colarse un poco entre ellos y poder acariciar su trasero con ellas. Su miembro comenzó a ponerse duro poco a poco hasta que hizo que Taegong notara su bulto justo delante del suyo. Miró hacía abajo con una sonrisa picara haciéndole saber que lo deseaba y Taegong reaccionó de la misma manera. Acunó entre sus manos la cara de Yunho para besárle apasionadamente mientras que con la misma rapidez le quitaba la parte de arriba dejando su cuerpo semi desnudo. Y continuó bajando sus manos hasta que agarró la evilla del cinturon de Yunho entre ellas, pero no era con ellas con las que iba a juguetear. Taegong sonrió y después llevó sus labios hasta el cuello de su novio, besándolo y mordisqueandolo con pasión, bajando poco a poco hasta llegar a su clavicula por la cuál pasó la lengua, y finalmente hasta encontrarse justo delante de la zona de su vientre.

- Taegong, haz lo que más desees... – casí pareció una suplica por parte de Yunho y la verdad era que estaba deseando sentirle fuera como fuera.

Yunho clavó sus manos en la pared al sentir como Taegong comenzaba a desabrocharle el pantalón con sus manos para poco después bajarle por completo el pantalón. Los labios de este se clavaron en la cadera de Yunho hasta que llegó hasta sus boxers, allí donde se ocultaba el mayor manjar que podría haber probado nunca. Los bajó poco a poco mientras levantaba un poco la cabeza para mirar a los ojos de su novio y ver cómo se cerraban estremecidos al sentir que Taegong rozaba con su lengua el miembro erecto de Yunho.

Desde la base hasta la punta repitió ese gesto un par de veces más hasta que por fín decidió introducirselo en su boca, poco a poco y con suavidad mientras jugueteaba con su lengua, haciendo que la espalda de Yunho se arqueara por completo por el gesto.

El cuerpo de Taegong fué invadido por completo por un placer que jamás había creído sentir, pensó que iba a volverse loco, tanto que fué capaz de llevar sus manos al traseró de Yunho para hacer que este quedara mucho más cerca de su boca y así hacerle sentir el mayor de los placeres.

- ¡Ah! – gritó Yunho ante el maravilloso placer que estaba sintiendo – mi amor...

Pero Taegong apenas era capaz de percibir esos susurros desesperados, con más rapidez y ejerciendo mucha más presión siguió moviendo su boca junto sus manos para hacer que Yunho sintiera el mayor posible. Y era consciente de que lo estaba haciendo porque cada vez notaba el miembro de este más y más duro, hasta que apenas unos segundos después su novio no pudo evitar correrse por completo dentro de su boca.

Su cuerpo comenzó a temblar mientras Taegong seguía saboreando aquella esencia maravillosa y su novio fué consciente de que este aún no estaba saciado en el momento en que se levantó para quedarse justo enfrente de él y con rapidez hacer que fuera el mismo el que quedara entre aquella pared y Taegong.

- Auch... eso duele – protestó cuando notó que Taegong le mordía en el cuello.

- Shhhh, no hables – le ordenó este besándolo después aún más apasionadamente.

- Es... ¿estás bien?

- Te dije que no hablaras
– Taegong cogió a Yunho por ambas muñecas y llevó sus brazós hasta lo más alto dejándolos contra la pared.

Y aunque notó que se comportaba de forma extraña, Yunho no podía evitar querer sentír más y más a Taegong. Era como si el chico estuviera completamente poseido, tanto que fué capaz de lograr que Yunho volviera a tener un orgasmo pocos minutos después con tan sólo el roce de sus manos. Jamás se había sentido tan poseído como lo estaba siendo en ese momento, y tenía que admitir que era maravilloso poder sentirse controlado por Taegong.

- Te quiero..., mi Yunhie, te quiero, te quiero... – sus labios repetían una y otra vez esas palabras entre los besos que ambos se estaban dando.

- Y yo a tí – dijo justo después de caer inevitablemente sobre el sofá.

Taegong quedó sentado encima de Yunho, y le lanzó una de las miradas más maravillosas que le habían dedicado en toda su vida. Le respondió de la misma forma y desués, Yunho se incorporó un poco para poder quitarle a Taegong la parte de arriba de su ropa comiendose a besos, justo después todo su pecho, desde uno de sus costados hasta el otro, mientras cariciaba con sus manos la espalda de este.

Ambos quedaron abrazados por unos segundos antes de volver a besarse haciendo aquel momento maravilloso. Y sin saber cómo poco después ambos quedaron completamente desnudos, uno enfrente del otro como si nunca hubieran visto sus cuerpos.

La pasión se volvió a hacer presente en ellos con tan sólo el roce de sus labiós. Yunho llevó sus manos hasta la cintura de Taegong que ya pudo notar el miembro de este acariciando el sullo, y fué una sensación que le maravillo por completo. Comenzó a moverse poco a poco dandole placer a Yunho, el cuál ya estaba desesperado por poder entrar dentro de su novio y para su fortuna, su novio no tardó demasiado en dar el paso. Poco a poco se colocó encima de el de forma que el miembro de Yunho, aún más duro que antes, casi rozara su entrada y con un movimiento brusco se las injenió para hacer que su novio estallara de placer en el momento en que se notó envuelto completamente por Taegong.

Este comenzó a moverse con rapidez desde el principio, marcando el ritmo en todo momento, haciendo que Yunho desesperado se agarrar fuerte a su cintura ayudándole a moverse aún más y más. Taegong se incorporó un poco hacía delante apoyando sus manos en el pecho de Yunho, para llegar hasta sus labios y besarle, mientras él mismo se daba placer con el roce de su miembro en el vientre de este. Cada movimiento se vió acompasado por los gemidos que ambos estaban dando y es que estaban llevando sus cuerpos completamente al extremo, sintiendose casi al límite. Ambos temblaban y entre aquellas cuatro paredes quedaban ahogados cada uno de sus gemidos. Taegong comenzó a moverse mucho más rapido, tanto que sintió que apenas iba a poder moverse cuando todo terminara y justo en ese instante sintió como las manos de Yunho se clavaban aún más fuertes en él arrancandole un grito.

Un grito que vino acompañado de un sin fin de espasmos mientras ambos se perdían por completo en un maravilloso orgasmo llegando casi a la vez. Completamente exhausto, Taegong cayó encima de Yunho apenas sin poder respirar.

- Eres un bruto – le susurró este sonriendo.

- Ya sabes que eres tú el que me pone así.

- Lo sé
– y Yunho volvió a sonreír mientras le acariciaba el pelo a Taegong.



16 de Octubre de 2010

Después de una espera más que nerviosa, por fín había llegado el gran día para la Korean Dream Times. Era sábado por la mañana y bien temprano además, pero Yunho ya estaba preparandose para la maravillosa fiesta que le esperaba, y después de darse una ducha fué a prepararse algo de desayunar antes de comenzar a vestirse. Taegong no había querido quedarse en casa por asuntos de trabajo así que acudiría más tarde al ‘Centro Histórico Shim Changmin’, aunque si tenía que decirlo con sinceridad podría asegurar que lo que realmente le asustaba es encontrarse en la casa donde 50 años atrás murió.

Yunho vistió con un traje negro acompañado de una pajarita blanca, parecía un principe pero el toque final a esa maravillosa figura se la iba a dar el reloj; sin saber que en su día fué de Changmin, que en su día encontró en la cabaña de Gapyeon. Estaba deseando que Taegong lo viera y es que se había puesto guapo especialmente para él.

Llegaron las doce de al mediodía y fué el momento de marchar hacía la fiesta, conforme iba a llegando la hora y el lugar el corazón de Yunho comenzó a sentirse algo nervioso. Cosa lógica ya que se trataba del lugar donde unos pocos meses atrás descrubrió un mundo que en más de una ocasión le había traído más desgracias que alegrías. Desde que supo que la fiesta iba a ser en ese lugar sintió cómo si todo aquello fuera una señal, y aunque intentó evitar preocuparse de aquello no fué consciente de que no se estaba equivocando ni un poquito.

Cuando llegó bajó del coche para darle las llaves al cochero que había en la zona, encargado de aparcar los coches de los invitados. Las cámaras comenzaron a sacarle fotos, cómo buen fotógrafo y conocido de la revista que era, no es que se sintiera muy agusto en ese momento, pero era algo que iba en su profesión si eras conocído. Entró dentro del Centro Histórico y pudo observar la cantidad de gente que había por allí.

- ¡Yunho! Ya llegasté – Kibum se acercó a él y le dió la mano.

- ¿Cuánta gente no? – preguntó Yunho aún sorprendido.

- Practicamente todos los conocidos de la revista – Kibum le miró la muñeca – wow que reloj más chulo ¿de dónde lo has sacado?

- ¿Esté? Lo encontré de casualidad en la cabaña de Gapyeong, parece bastante antiguo ¿verdad? estoy seguro de que a Taegong le encantará.

- ¿El qué?
– Taegong llegó justo en ese momento y puso una de sus manos en la espalda de Yunho.

- Pero... ¿tu no ibas a llegar más tarde?

- Pude escaparme antes del trabajo, encantado Kibum
– el joven le tendió la mano ara saludarle.

Para la ocasión, Taegong había peinado su cabello hacía atrás y la verdad es que estaba realmente atractivo, tanto que a Yunho se le hizo la boca agua y deseó desnudarle allí mismo y justo en ese momento. Ambos se sonrieron con complicidad y se dirigieron a la zona donde se encontraban el director y subdirector de la revista, Yunho poco después les presentó y Taegong algo nervioso les saludó con esa sonrisa que tanto le caracterizaba.

Segundos después este acarició la espalda de Yunho para después acabar en su brazó tocando apenas con la punta de los dedos el reloj que llevaba en la muñeca. Ese simple gesto hizo que la cabeza de Taegong estallara en un montón de luces, todo le empezó a dar vueltas y apenas fué consciente de que cayó desplomado al suelo en ese mismo instante.

Se vió a sí mismo correr por un camino interminable lleno de imagenes y de recuerdos en los que podía verse a él mismo cuando era pequeño, adolescente... y aún más importante, cuando vivió los días más importantes de su vida... junto a Yeonhoon. Siguió corriendo hasta llegar al final del camino donde una puerta le esperaba, miró a su alrededor pero no había más que una neblina blanca llena de voces y palabras conocidas para él, intentó gritar pero su garganta no emitía ni una sóla palabra. Y entonces decidió abrir esa puerta que iba a llevarle al día más importante de su vida... el día de su muerte.



15 de Junio de 1955.

- ¿No bajas a la fiesta Changmin? – su madre se le acercó para poner una de sus manos en el hombro de su hijo.

- Ahora voy mamá, sólo estaba bebiendo un poco de agua.

- Está bien, pero animate ¿sí? Ya has logrado tu sueño, debes de estar contento
– continuó sonriéndole.

- Lo sé mamá muchas gracias.

Changmin se dirigió escaleras abajo para encontrarse con todos los invitados de la fiesta. Aunque a la mitad de ellos apenas les conocía el joven tenía que seguir adelante de alguna manera, cosa que no resultaba fácil después de haberse peleado con Yeonhoon días atrás. Pero era hora de dar carpetazo al pasado y seguir adelante.

Y la única manera de que lo hiciera iba a ser sí por fín se olvidaba de él y se iba lejos de Seúl, por eso Yeonhoon en estos momentos iba hasta la casa de Changmin para hablar con él y hacer que el chico se marchara para siempre. Prefería no verle nunca más a que el joven tuviera que verselas con su padre, ese hombre despreciable al que no le habían importados los sentimientos de su propio hijo y al cuál utilizó simplemente por dinero.

Cuando Yeonhoon avistó la casa de Changmin observó como había gente entrando y saliendo, y no pudo evitar sonreír al recordar aquel día en el que tambien en una fiesta volvieron a estar juntos, pero por desgracia, eso ahora no iba a ser posible.

Días atrás se había concienciado bien de lo que tenía que decirle y aunque le dolía en el alma tener que hacerlo, tenía que provocar que Changmin le odiara hasta la muerte. Yeonhoon suspiró cerrando sus puños y segundos después entró por la puerta de la casa del chico. Preguntó a una de las personas que había por allí y le dijeron que Changmin se encontraba en uno de los despachos de la casa, así que no se lo pensó dos veces y se dirigió hacía allí.

- Changmin... – susurró mientras abría despacio la puerta y observaba al chico apoyado en el escritorio.

Pero antes de que pudiera verle se echó para atrás maldiciendose así mismo por no ser capaz de hacer aquello, y Yeonhoon se dirigió hacía otra de las habitaciones para intentar meditar un rato.

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