Love In The Ice: cap 4

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Sentimientos que afloran.

- ¿Estás bien? – preguntó Yunho mientras Yoochun seguía llorando.

- Sí... – respondió entre sollozos – es solo que esto, me ha superado completamente.

- Tranquilo, siento haberte juzgado prematuramente.

- La culpa la tengo yo Yunho, el problema ¿sabes cuál es? Que este maldito deporte es lo más egoista que te puedas encontrar y no es justo.

- Shhh, tranquilo, no te alteres... ven anda.

Ambos chicos se sentaron en la cama de Yunho, las mejillas de Yoochun se habían tornado rojas al igual que sus ojos, todo provocado por el llanto que había tenido segundos atrás. En esos momentos era cuando más débil se sentía y odiaba sentirse así. Simplemente porque era el momento en que más hacía ver a las personas como era y todo el “esfuerzo” que le había costado estos años conseguir todo se venía abajo con tan solo una lágrima. A decir verdad siempre se había preguntado el por qué tenía que fingir algo que no era. Simplemente creía que le debía algo a su entrenador por llevarle a lo más alto, pero había tocado tantos extremos que ya estaba cansado, se había cansado de no ser el mismo y sobretodo estaba cansado de haber fingido tanto que ya tenía esa faceta de el tan dentro de su alma que incluso lo había convertido en una persona que no era.

- Mira, no se por qué te has comportado así conmigo durante este tiempo, pero ahora no me importa ¿vale? Lo olvidaré todo y haré como si nada hubiera pasado. Empezaremos a conocernos desde cero ¿de acuerdo?

- Ya no se si puedes conocerme de alguna forma diferente a la que soy ahora Yunho – suspiro mientras se limpiaba las lagrimas de su cara.

- No digas eso – entonces Yunho alargó su mano y ayudo al chico a enjugar sus lágrimas – estoy seguro de que no has olvidado tu verdadero ser. Y si es así, déjame que yo te ayude a recuperarlo.

- ¿Por qué eres así conmigo? Deberías de odiarme con toda tu alma...

- No sólo tu has tenido que fingir y ocultar tu personalidad para seguir adelante en este deporte.

- ¿De verdad?

- – Yunho puso una de sus manos encima del hombro de Yoochun – no es que yo cumpla el “tópico” de que los chicos que estan en el deporte del patinaje artistico son gays. Simplemente lo soy y ya esta, y créeme he tenido que ocultar esto toda mi vida, así que se perfectamente de lo que hablas.

Y aunque Yoochun no había descubierto algo nuevo, ya que siempre había sabido que Yunho jamás acabaría con una chica, por dentro sintió una alegría cálida al escuchar que su compañero era tan gay como el. Su mente comenzó a volar imaginando que tal vez algún día, podría tener una relación con el.

- Me alegro – y el chico sonrió – me alegro de no ser el único que ha tenido que pasar por esto.

- Pues ahora Yoochun, sólo tú y mis mejores amigos saben esto. ¿Me guardarás el secreto?

- Claro que sí, ¿como no iba a hacerlo?

Después de una maravillosa charla ambos terminaron durmiendose juntos en la misma cama. Cualquiera que los hubiera visto podría jurar que eran algo más que amigos. Pero de momento, allí se encontraban, después de todas las rencillas y peleas que habían tenido los últimos días, quizás este podía ser el comienzo de una maravillosa amistad.

Los días transcurrieron con rapidez, quizás lo que destacaba fuera de la rutina de entrenamientos eran las cenas, comidas y charlas que los chicos pudieron compartir fuera de la pista de patinaje. Desde el día en que Yoochun mostró todos sus sentimientos la relación entre el y Yunho había mejorado bastante, incluso este les había presentado a sus amigos Changmin y Jaejoong, y ahora formaban un grupo de amigos bastante bueno. Salían a dar alguna vuelta por la ciudad, veían el paisaje, jugaban a los bolos en los recreativos, hacían juntos la mayoría de las cosas y era algo que llenaba el corazón de Yoochun al completo. Ojalá no hubiera nada ni nadie que rompiera eso nunca, ojalá.

- Yoochun, ven aquí un momento.

- ¿Sí entrenador?

- Veo que has hecho buena amistad con Yunho y sus amigos – sonrió con malicia – parece que estás haciendo muy bien el trabajo que te encargué.

- Yo – la verdad es que Yoochun se había quedado paralizado, tenía que ser convincente para que su entrenador no descubriera que en realidad era lo que deseaba hacer – esto, sí poco a poco voy conociendo más cosas de ellos.

- Muy bien chico – y este le puso la mano en su hombro – sigue así y pronto podremos destruir la carrera de este chico. Tú y solo tu serás el rey del hielo.

- Claro entrenador – rió para convencerle – no se preocupe.

- Pasado mañana es el Campeonato de Clubes, quiero que lo des todo en la pista y si hace falta juega sucio con tal de vencer al ese cabrón de Yunho ¿me has odio?

- Sí...

La verdad es que Yoochun no entendía el por qué su entrenador le tenía tanto odio a Yunho, pero ahora mismo, estaba entre la espada y la pared. Después de arreglar las cosas con su compañero no quería estropear esa relación pero ¿cómo iba a hacer para que su entrenador no descubriera todo?

Su entrenador le pidió que fuera con el al despacho provisional que cada uno tenía en aquel complejo.

- Mira esto – y su entrenador le dió una foto.

- ¿Qué es?

- Este soy yo, este es el padre de Yunho y aquí esta ese bastardo. Cuando el era pequeño yo me encargaba de entrenarle

- Ajám ¿y? – pregunto Yoochun curioso.

- Según su padre, exigia demasiado a su hijo así que un día que cayó lesionado y se rompió un brazo, me despidió y juro que me hundiría en lo más bajo. Y vaya si lo hizo...

- Vaya... yo, eso no lo sabía.

- Mira Yoochun, me ha costado muchisimo volver a estar en Corea entrenando a alguien así que no voy a permitir que esos desgraciados vuelvan a dejarme en ridiculo.

- Pero entrenador Jong...no creo que sea muy apropiado – comenzó a decir Yoochun intentando comprender toda esa información.

- Ni peros ni nada Yoochun, me da igual como lo hagas. Tienes que ganarle sea como sea, y ya sabes que pasará si no cumples con tu trabajo.

Minutos después Yoochun salió de aquel despacho enfadado. Mierda, ¿por qué habría firmado ese contrato con el? Si lo hubiera sabido, lo hubiera contratado como entrenador sin ninguna atadura. ¿Qué podía hacer? Después de todo lo que había luchado por su carrera como deportista ahora no podía tirar abajo todo lo conseguido por una cosa así, pero tampoco quería dañar ni mentir a Yunho. Dios mio, el le quería, le quería tanto que a la vez tenía miedo de equivocarse, pero estaba claro que la situación no podía alargarse más.



En la habitación de Changmin y Jaejoong.

- Changmin, ¿tu crees que Yoochun es sincero tal y como esta actuando ahora?

- ¿Y por qué no debería de serlo? – respondió.

- No sé, hay algo en el... que no acabo de entender y cambiar así como así, créeme, es un poco extraño.

- Jae anda no te rayes la cabeza – Changmin estaba desnudandose así que se quitó la camiseta – hay que dar una oportunidad a todas las persona.

- No me rayo, yo solo te digo que no confio al cien por cien en que Yoochun haya cambiado por que sí así de repente. Y no es por desconfianza.

- Lo sé, es por miedo a que dañen a Yunho, otra vez – Changmin suspiró – pero no podemos protegerlo de todo. Si algo malo tiene que pasar con todo esto, supongo que el será capaz de solucionarlo.

- Ash mi querido Changmin – Jaejoong se levantó de su cama y se acercó a su novio – tu y tus razones lógicas, eres maravilloso.

- Bueno, tan solo intento sacar lo mejor de todas las cosas, no todo tiene porque ser malo ¿no crees?

- Lo creo – y Jae besó dulcemente a Changmin mientras le ayudaba a terminar de quitarse la camiseta.

Ambos chicos, era de esperar, terminaron en la cama. Sus ropas quedaron tendidas en el suelo como si un huracán hubiera pasado por su habitación. Siempre que estaban en una competición evitaban hacer ruido, o hacer ver la relación que ambos tenían, aunque a decir verdad más de uno se había dado cuenta que ellos dos eran más que amigos, pero gracias al don de gentes que tenían y a que por supuesto, casi todos los deportistas de aquella competición y de las anteriores en las que se habían encontrado tenían más de un secreto, su relación y participación no corría peligro.

Al día siguiente, Changmin como de costumbre se despertó algo antes que Jaejoong. Le hizo gracia ver donde habían acabado todas sus prendas de ropa y es que adoraba la pasión que Jae le dedicaba a todo en cada segundo. Se puso uno de sus boxers y vió que delante de la puerta había una nota que alguien, seguramente la noche anterior, la había pasado por debajo de la puerta.

“Min, imagino que como cada día te habrás levantado antes que Jae, así que por eso te escribo esta nota a tí. Realmente no se como contartelo pero... me da miedo perder a Yunho, perderos a los tres y no se que hacer... ¿podemos vernos? Tengo que hablar contigo, nos vemos en la cafetería a las 9 de la mañana”

Dicho y hecho, Changmin terminó de arreglarse, besó la frente de Jae y como esta mañana no estarían ocupados ya que era día de descanso, dejó que durmiera. Poco después llegó a la cafetería y Yoochun le estaba esperando en una de las mesas. El chico se acercó a el, le saludo y después se sentó en la silla de enfrente.

- Dime Yoochun ¿que pasa?

- Verás... tengo algo que contarte. Ayer estuve hablando con mi entrenador y...

Changmin se quedó anonadado ante las palabras de Yoochun. No podía creer que tuviera un entrenador tan egoísta, pero sabía que el mundo del deporte y sobretodo del patinaje artistico en su país era así de cruel. El lo sufría en sus propias carnes con su novio y aunque tenían algo más de libertad costaba mucho mantener ciertas cosas en secreto. Lo que jamás pudo imaginar es que el entrenador de Yoochun fuera así de“corrupto” e intentara dañar por todos los medios a Yunho.

Debía de haber alguna explicación para que se comportará así. Era dificil de creer que tan solo fuera porque la familia de Yunho lo había despedido años atrás, aunque a decir verdad no era la primera persona que se encontraba así. El mundo del deporte tambien estaba lleno de canallas así que no era de extrañar que el fuera otro igual.

- Bueno Yoochun, cálmate y no te preocupes por nada.

- ¿Cómo no voy a preocuparme Changmin? Se supone que yo tengo que estar del lado de mi entrenador solo por ser lo que es.

- Pues te ayudaremos a creer que sea así – Changmin se hechó el pelo para atrás – de momento no le digas nada a Yunho, ya bastante tiene como para preocuparse en más cosas, ya veremos que hacemos ¿vale?

- Está bien – dijo sin estar convencido – intentaré hacerlo así, pero de verdad te prometo que si te he contado esto es porque de verdad lo creo así.

- Y ¿por qué deberías de haberme mentido? Tranquilo que te creo.

Aquello era un total alivio, si le había escrito esa carta solo a Changmin era porque sabía de sobra que Jae todavía no confiaba del todo en el. Era totalmente entendible pero no quería seguir así, no podá permitir que su entrenador hiciera lo que le diera la gana con el, pero después de tantos años luchando, ahora no sabía si merecía la pena seguir haciendolo. ¿Perdería a Yunho si lo hiciera? Ojalá que no, pero ¿cómo iba a decirselo?. No lo sabía, ni siquiera sabía como iba a afrontar dentro de dos días la competición, porque seguía siendo así, una competición entre el y Yunho. Por el número uno, por la medalla de oro, por el grito más cálido del público, todo, todo ahora estaba en sus propias manos.

Dos días después – Campeonato de Clubes

El público enloquecía, decenas de pancartas estaba colgadas con animos hacía Yoochun y Yunho. De todos los deportes que se iban a disputar, parecía como si el patinaje artístico fuera el único importante y es que todos los medios de comunicación disponibles estaban desplegados en aquel evento para recoger lo que estaba apunto de pasar dentro de unos minutos.

“Y la medalla de oro en la competición de salto de trampolín y relevos en parejas es para... Kim Jaejoong y Shim Changmin”

- ¡Sí! Joder, bravó chicos! – Yunho gritaba enloquecido desde la zona del público mientras veía como sus mejores amigos recibían el mayor premio del campeonato.

Al otro lado, Yoochun no podía evitar aplaudir y sonreír ante tal hazaña. Sus ojos se escaparon hacia la mirada de su compañero y este asintió con la cabeza y después le guió un ojo para hacerle saber que estaba con el en todo momento.

- Yoochun – dijo una voz acercandose a él – hoy, tiene que darlo todo, enseñale a ese niño rico de que eres capaz.

- Sí, entrenador...

La situación ya era inconcedible, Yoochun estaba cansado pero en realidad no sabía que hacer... simplemente, hoy como en cada campeonato saldría a patinar.

Y así fué, media hora después todos los patinadores estaban preparados para saltar a la pista de patinaje. El primero en hacerlo fué Yunho, vestido de negro y azul como de costumbre miró hacía arriba antes de salir a patinar. Estaba deseando hacerlo ya que esta sería la primera competición en la que participaría después de su lesión de rodilla. Salió a la pista de patinaje y comenzó a patinar hacía atrás, miró hacía donde estaba Yoochun y sonrió, hoy le dedicaba completamente a el su espectáculo.

Como si se tratara de un ángel comenzó a patinar y a hacer piruetas, verlo era maravilloso y sus musculos se marcaban en todo momento cada vez que se movía. Yoochun no podía evitar querer amarrarlo entre sus brazos, besarlo, saborear y disfrutar de su olor. Sus ojos se volvieron cristalinos con tan sólo ver aquel espectáculo, estaba claro que era el mejor patinador de su generación y eso jamás lo dudaría. De repente en una de sus mejores piruetas, Yunho perdió el equilibrio y cayó fuertemente al suelo. El corazón de Yoochun comenzó a latir rapidamente, él y sus amigos deseaban saltar a la pista para ayudarle, pero para su sorpresa y ante todo el aplauso del público, se levantó, se levantó demostrando el mayor valor que jamás podría haber demostrado un patinador que intentaba por todos los medios recuperarse de una lesión, y así siguió patinando hasta llegar al final de su acto.

- Dios... eres maravilloso... – dijo Yoochun en voz baja.

- Increible, si señor, ¡¡eres el mejor!! – la emoción de Jae y Min era tambien evidente.

- Gracias... gracias a todos – mientras salía de la pista Yunho no pudo evitar llorar mientras agradecía a todo el mundo que había acudido el calor que había recibido – muchas gracias...



Sin duda, había sido uno de los mejors días de su carrera... Minutos después era el momento de Yoochun. Con la fuerza, la rabia y la actitud que siempre le había representado, Yoochun hizo alarde del mejor de sus actos. En su cabeza ahora mismo no había nada, tan solo estaba el hielo y el, sólo ellos dos, como si fuera el infinito y el lo estuviera recorriendo. Verle tambien era maravilloso y aunque era muy bueno jamás habría podido superar a Yunho si este no hubiera caído al suelo.

Quedó primero, ganó la medalla de oro y su entrenador con vanidad grito que era el mejor y que ahora había destruido a cualquiera con sus patines. Pero Yoochun simplemente no pensaba en nada, le dió igual lo que pensara su entrenador, el simplemente salió a patinar y se sintió muy orgulloso de su amigo y de quedar en el podio con el. Para él ambos eran campeones y eso era lo que importaba.

- Lo has hecho genial – le dijo Yoochun a Yunho mientras pasaba por su lado en los vestuarios.

- Y tu no te has quedado atrás – le sonrió – me alegro de que hayas ganado, lo merecías.

- Al igual que tú.

- Tranquilo, algún día te ganaré Yoochun – dijo bromeando, después cogió su toalla y se fué directo a la ducha.

Yoochun hizo lo mismo, ambos se quedaron solos en los vestuarios ya que como su competición fué la última tardaron más en terminar. Cuando Yunho terminó escuchó que el agua en la ducha de Yoochun seguía cayendo. Se puso su toalla en la cintura y salio de la ducha. Sin poder evitarlo llevó su mirada hasta donde se encontraba su compañero, verle allí desnudo, con los ojos cerrados mientras el agua recorría todo su cuerpo hizo que su corazón comenzara a latir.

Segundos después estaba dejandose llevar para acabar justo enfrente del chico, que aún no se había dado cuenta de la presencia de Yunho.

1 comentarios:

  1. Angela XD5/30/2013

    O_O!!! tsh!!! a Yunho le gustaba tambien antes ...a q no?? XD

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