No imagino otra vida: prólogo

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En el interior de la increíble mansión que poseían sus padres, Yunho observaba apoyado en la barandilla cómo continuaba la preparación de su boda. Habían sido días completamente estresantes y la verdad es que jamás imaginó que todos aquellos preparatorios fueran a ser tan duros.

- Por favor, tengan cuidado – decía uno de los mayordomos mientras tres hombres llevaban al salón principal la copia a tamaño real de la que iba a ser la tarta de bodas.

El teléfono comenzó a sonar y Yunho con paso serio pero a la vez sonriente fué hasta su habitación para después sentarse en la silla de su pequeño escritorio de madera bañado en blanco, y coger el teléfono.

- ¿Diga? – preguntó sonriente.
- ¿Podríamos fugarnos sabes? – respondió la voz de su prometida.
- Pero no me verías vestido como extra de la “Dinastía” – dijo Yunho bromeando mientras se echaba hacía atrás.
- Sería una lástima perderme eso – continuó la chica - ¿Estás listo?
- Casi. Estoy trabajando
– Yunho cogió una libreta junto a un lápiz apoyándolo en su rodilla.
- ¿Veinte minutos antes de nuestra fiesta de compromiso?
- Tranquila
– respondió sonriente – llegaré a tiempo.
- Te quiero, adiós Yunho
– dijo Ara.
- Adiós – y justo después colgó el teléfono.

Un par de habitaciones más allá, la preparación era aún más estresante para Key, el sirviente y mayordomo personal de la familia. La madre de Yunho, una señora completamente anticuada y porque no llamarla ‘pija’, no hacía más que dar órdenes de un lado para otro mientras fumaba un cigarrillo.

Key de un lado a otro entro a la habitación junto a la madre de Yunho con un vestido en cada mano, mientras intentaba no escuchar las dolorosas órdenes de su jefa.

- Hay tanto que hacer – continuó diciendo antes de llegar al espejo que había en su cuarto para observarse por quinta vez esa mañana.
- El pelo le ha quedado perfecto, señora – dijo Key intentando calmarla.
- Cuando quiera tu opinión, te la daré – le respondió con voz brusca mientras intentaba quedar como la señora que decía ser.
- ¿Señora? – Key intentando evitar enfadarse alzó los vestidos para ver cuál elegía.
- Este – le respondió señalando un vestido rojo – en serio, necesito un cigarro.
- Está bien señora, enseguida señora
– practicamente aquellas eran las dos frases más pronunciadas por la boca de Key al cabo del día.
- ¿Dónde está mi marido? – volvió a preguntar mientras el joven sirviente se subía en una especie de cajita para llegar a la altura de la señora.
- En el jardín, señora – respondió mientras encendía el cigarrillo de la mujer.
- ¿Y dónde está mi café?
- Enseguida se lo traigó, señora
– Key se dirigió hacía la bandeja donde estaba el café y sin que nadie se diera cuenta, mientras ponía cara de despreció escupió algo de saliva en el café de su jefa.

Con una sonrisa maliciosa cambiada justo después por una expresión algo más seria, para que no sospecharan de él, se encaminó hasta la madre de Yunho para darle la pequeña taza de café que hacía honor a la talla de esa familia. Tan rica que no eran capaces ni siquiera de salir de la rutina de un ‘pijo rico’ y tomar un café de medio litro como la era actual marcaba.

- ¿Le entró el traje a Yunho? – preguntó la mujer ante la atenta mirada de Key que ya rezaba porque la señora bebiera su café – durante el almuerzo no dejó de comer.
- Como un guante señora.


Totalmente impecable y manipuladora, esas eran las dos facetas más claras de la madre de Yunho. Y sin olvidar por supuesto de su creencia sobre que podía manejar la vida al completo de todos sus hijos así como la de su familia.

La mirada de Key se fué a ese café que la señora no conseguía beber debido a sus incesantes preguntas sobre si les había entrado esos caros trajes a sus hijos, los cuales ni siquiera habían tenido la oportunidad de elegir uno a su gusto o espectativas. Y finalmente se maldijo por dentro cuando la mujer dejó su café, ‘infectado’ por la saliva de Key, sobre la bandeja.

Apenas faltaban unas horas para la celebración de la fiesta de compromsio de Yunho, y cada miembro de la familia lo vivía de una forma diferente. Unos más alegres y otros más normalmente, como Juno el cuñado de Yunho, que junto a su mujer Seohyun se terminaba de arreglar en su habitación.

- Esperemos que esta sea la última fiesta de compromiso que tu padre tenga que organizar a tu hermano - decía mientras observaba como su armario, ordenado con la ropa de Lunes a Domingo, estaba perfectamente – para un hombre de su categoría, aguantar la vergüenza...
- ¿Cómo me queda?
– preguntó Seohyun distrayendo a su marido.
- Podrías cubrirte los hombros un poco más – protestó Juno.
- Pero no hace frío...
- No es apropiado – finalizo su marido mientras se acercaba a ella para darle un suave pañuelo blanco.

“Lleva esto, nada de negro para tí”, Sooyoung, hermana menor de Yunho observaba un horroroso vestido color verde pistacho que yacía sobre la cama mientras su respiración comenzaba a faltar y tenía que ayudarse de una bolsa de papel para cambiar sus nervios, ante tan horroroso vestido.

Y la noche cayó en Seúl, mientras la música sonaba en el lugar donde se había organizado la fiesta. Perfectamente ordenado y organizado los cientos de invitados bailaban al ritmo de la música, mientras Yunho y Ara disfrutaban de su propio baile junto a su familia y amigos. Pero algunos de ellos, sin que Yunho lo supiera por supuesto, hacían apuesta para ver en que parte de la noche cancelaba aquella costosa boda, ya que como en dos ocasiones anteriores había tenido costumbre.

Incluso su tio tuvo la fuerza para bromear sobre aquello.

- Tio la amo – dijo Yunho sonriendo sin poder creérse que aún bromearan con esas cosas.
- Claro que la quieres, es cristiana y rica – le contestó este.
- Por no mencinar amable – interrumpió Yunho – atenta y de pensamiento moderno. Y preciosa, por supuesto.
- Preciosa es bueno
– respondió su tio mientras cogía una compa de Champán fijándose en el guapo camarero que llevaba la bandeja – pero pregúntale a su tía porque se casó conmigo. El físico y la personalidad van y vienen, pero el dinero es lo único que dura para siempre.
- Eso parece...
– finalizó Yunho mientras miraba con desprecio a la mujer de su tio.

Justo después de aquello, Yunho fué hacía el lugar donde se encontraba su hermana pequeña, la cuál nunca había adorado demasiado las fiestas y menos, cuando no podía ni hacer ni llevar lo que quisiera.

- Te ves espectacular, hermano – le dijo nada más verle.
- Ojalá pudiera decir lo mismo – Yunho miró el vestido verde de su hermana, apenandose por ella.
- Porque he estado cuatro días enteros con mamá y Seohyun completamente sola – la cara de querer morirse de su pequeña hermana hizo gracia a Yunho - ¿Sabes? Creo que he encontrado esas armas de destrucción masiva que Bush andaba buscando. Qué ingenioso, hacerlas pasar por dos amas de casa Coreanas.
- Sooyoung, ese vestido te queda precioso
– interrumpió Seohyun mientras Yunho no paraba de reír por culpa del anterior comentario de su hermana pequeña – mamá dice que deberías de ocuparte de tus invitados.
- Sí Yunho
– continuó Sooyoung mientras este se apoyaba agobiado en su hombro – deberías de conocer ya las tareas de una fiesta de compromiso.

Ante aquella borma de su hermana pequeña, Yunho no pudo evitar cogerla entre sus brazos para jugar con ella mientras Sooyoung no dejaba de reír ante la seria mirada de su otra hermana, que para nada aprobaba que su hermano ya llevara con esta tres fiestas de compromiso sin ningún buen resultado.

Los invitado seguían bailando al ritmo de la música, mientras los encargados de la fiesta se encargaban de presentar a la prometida de Yunho, Ara a todas las personas importantes que se encontraban en aquel lugar. Justo después su mirada se cruzó con la de Yunho que ya estaba sonriendo y deseando tenerla entre sus brazos. Ara se acercó despacio y sonriente hasta el que iba a ser su futuro marido, para justo después besarle dulcemente en los labios.

- Parece tan feliz, ¿verdad? – dijo el padre de Yunho que junto a su mujer observaban como los prometidos bailaban.
- Claro que sí – respondió su madre.
- Y su sonrisa se ve hermosa, justo como la de su madre.

Y la fiesta se alargó durante toda la noche mientras todos bailaban junto a sus amigos y familiares, y Yunho disfrutaba tambien de la compañia de su mejor amiga, Yeonhee, que vino desde Londres expresamente para disfrutar de este maravilloso momento junto a su amigo y toda su familia, haciendo de aquella noche un momento perfecto.

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