Deadman Walking cap 21

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La batalla entre el alma y el corazón. 

Changmin caminaba camino a casa y mientras lo hacía no paraba de llorar. ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Esa era la única frase que se le pasaba por la cabeza en ese momento, ni siquiera era capaz de poder recordar ningún momento bueno que hubiera vivido con Yeonhoon, este se había encargado de destruír todo lo bueno que habían vivido de una manera cruel. Lo más doloroso de todo es que aún así jamás podría olvidarse de él, por más años que pasaran siempre lo iba a tener en su corazón.

La primera vez que se vieron en la presentación de la Universidad, la primera vez que se besaron, el primer fín de semana que pasaron en la cabaña de Gapyeon, sus primeras navidades... toda su alma y su corazón estaban llenos de miles de momentos que jamás podría olvidar.

Cuando llegó a casa su madre le estaba esperando sentada en el sofá que tenían en el comedor, sabía perfectamente a donde había ido su hijo y el por qué, así que tan sólo pudo ir a abrazarle en el momento en que lo vió aparecer por la puerta. Changmin rompió a llorar de una forma que jamás había visto y aquello, como a toda madre, le partió el corazón. Su madre siempre había tenido la esperanza de que todo se solucionara pronto y ambos pudieran vivir la felicidad que tanto deseaban, pero por lo visto... no iba a ser posible.

- Cariño, tranquilizate sino caerás enfermo – le dijo su madre mientras le acariciaba el pelo.

- Y ¿qué más da? Me ha destrozado mamá... – respondió Changmin entre sollozos.

- Lo sé, pero seguro que hay una explicación.

- ¿Una explicación?
– Changmin miró a su madre – se va a casar con una mujer, él... el me mintió y me dió esperanzas para nada.

- Tal vez lo haya echo por otro motivo. Yo se que él tambien te amaba cariño.

- Ya no importa, todo ha quedado destrozado ahora
– a pensar de que hizo todo su esfuerzo por consolarle, ya ni siquiera su madre podía lograr quitarle esa idea de la cabeza.

Por su parte, Yeonhoon seguía inmóvil en su oficina intentando asimilar lo que había pasado hace minutos atrás, miró al horizonte desde su ventana y le dieron ganas de tirar todo por la borda. Ya no le quedaba nada por luchar en esta vida, si hubiera puesto un poco de esfuerzo por salvar su relación con Changmin nada de esto habría ocurrido, su cobardía le había llevado al límite... tanto que termino destrozando el corazón de la persona que más amaba. Ahora ya nada más importaba, se casaría con una mujer que no amaba y viviría su vida en la oscuridad hasta el mismo día en que muriera.

Cogió el periódico que tambien había recibido esa mañana y antes de tirarlo a la papelera lo arrugó con rabia.

Todo habría terminado en apenas dos semanas, cuando dijera el “si quiero” daría fín a su propia vida, por ser un cobarde, por no saber decir que no y dejar su vida, una vida que hubiera vivido con humildad pero junto a la persona a la que amaba... pero ahora, ya no había vuelta atrás. Se encaminó hacía casa donde le esperaba más desesperación que felicidad y mientras caminaba no hizo otra cosa más que pensar en Changmin. Por más que intentara ver una salida no conseguía dar con ella...

- ¿Ya llegaste? – le preguntó Seohyun nada más ver que Yeonhoon entraba en casa.

- Sí... ya estoy aquí, como siempre...

- ¿Pasó algo?

- No
– Yeonhoon dejó su chaqueta en el perchero para darle un beso en la mejilla después e ir hacía el salón – estoy cansado así que iré a descansar, no hace falta que me prepares la comida.

- Pero Yeon...
– protestó la chica mientras iba detrás de él.

- ¡Que he dicho que no! Yo... – Yeonhoon se tocó la cabeza arrepentido – lo siento no quería gritarte, en serio. Mejor iré a descansar.

Yeonhoon era consciente de que Seohyun no tenía la culpa de que su vida fuera un completo infierno, pero si ella misma sabía que no la amaba ¿por qué seguía con él? Ni siquiera él mismo creía sentirse merecedor de que alguien le quisiera así que para qué molestarse.

Se dirigió a su cuarto, bueno su antiguo cuarto ya que desde que se prometio con Seohyun sus padres le pudieron una habitación para ambos, y cuando pasó por al lado del despacho de su padre lo escuchó hablar fuerte con su hermano Yeonmin, al que parecía darle unas instrucciones específicas. Se paró en la puerta para escuchar y se quedó asombrado al escucharles.

- Padre tenemos que hacer algo, estoy seguro de que Yeonhoon se verá con Changmin – siguió diciendole su hijo.

- Pero ¿estás seguro de que volvió a Corea?

- Hace dos días padres, estoy segurísimo, además tengo varios amigos que lo han visto cerca de las oficinas donde trabaja mi hermano
– Yeonmin cogió una silla y se sentó delante de su padre.

- Tenemos que pararle los pies, maldito crio insensato... va a conseguir arruinarnos, tenemos que hacer lo que sea para que no destrulla el matrimonio entre tu hermano y Yeonhoon – continuó diciendo su padre.

- Así que por eso fué... – susurró Yeonhoon completamente sorprendio.



- Lo se padre, pero recuerda que tambien hicimos esto para que Yeonhoon no se encaprichara más con Changmin.

- Lo sé hijo... pero ahora me importa mucho más nuestro dinero, nos llevarán a la cácel si la policia se entera de lo que nos traemos entre manos. Me da igual que Yeonhoon sea infeliz toda su vida, tenemos que callar la boca a ese niñato
– el padre de Yeonhoon y Yeonmin se levantó y puso una mano sobre el hombro de su hijo pequeño – confio en tí, lo sabes ¿verdad?.

- Si padre, yo nunca te fallaré te lo prometo.


Lo que más había odiado toda su vida era ser utilizado y por más que intentó esforzarse para que no lo hicieran nunca más, esto ya había sido demasiado. Jugar con sus sentimientos simplemente por dinero y de una manera que jamás pensó que sus padres pudieran hacer. Estaba seguro de que por más que pidiera perdón a Changmin nunca volvería con él, pero al menos tenía que ser tan valiente como para conseguir que el chico se marchara para siempre de Seúl y no estuviera en peligro por culpa de su familia.

Y ahora simplemente tenía que esperar a que el momento oportuno llegara.



10 de Octubre de 2010

- Taegong por dios... es un evento con etiqueta no puedes llevar eso puesto – Yunho había ido con Taegong a comprar la ropa para la fiesta que el Korean Dream Times había organizado.

- Pero... – Taegong puso morros al mirarse una chaqueta color violeta que había escogido para la ocasión – a mi me gusta.

- Si fueras a un circo. A veces pienso que no se como te cogieron para ser modelo.

- Pues por mi cara bonita, guapo
– el chico se acercó a Yunho para darle un beso en los labios.

- Habrá sido por eso – y Yunho comenzó a reír – lo mejor será que ambos vayamos de oscuro y a lo mucho, te dejo coger un traje azul marino ¿vale?

- Esta bien, acepto.


Poco después sonó el teléfono de Yunho mientras su novio se probaba el último traje que había escogido. Era Kibum para informarle del lugar y la hora donde iba a ser la fiesta, ya que la empresa había guardado esto hasta última hora. Yunho siempre era de los primeros en enterarse de todo pero nadie se lo había dicho porque la revista tenía pensado darle un premio por su trabajo en ella, así que todos tenían que disimular y simplemente hacerle saber lo mínimo.

- ¿Cómo va la elección de traje? – preguntó Kibum.

- Pues... Taegong, como siempre – Yunho rió – ya te conté más de una vez que es estrafalario, quería ponerse un conjunto violeta y azul.

- ¿En serio? Vaya, tiene un gusto bastante peculiar el chico. Bueno, yo te llamaba para otra cosa.

- Dime
– preguntó Yunho sonriente mientras se sentaba en una de las sillas de fuera del probador.

- Ya hay lugar, fecha y hora para la fiesta. Será el sábado a las 10 de la noche en el ‘Centro Histórico Shim Changmin’

- En...
– justo cuando escuchó aquellas palabras el corazón de Yunho dió un vuelco, comenzó a sentirse nervioso y la respiración se le aceleró por completo - ¿dónde?

- ¿Increible verdad? Cuando yo lo escuché me quedé de piedra tambien, será curioso ver el lugar del asesinato que hemos estado investigado. Por cierto, ¿ya no averiguaste nada más?


“Lo único que tienes que ver es cómo morirás...” Aquella voz que tanto le aterrorizó tiempo atrás volvió a entrar a su cabeza para marcharse con la misma rapidez haciendo que Yunho se quedara completamente en blanco mientras Kibum le hablaba al otro lado del teléfono.

- ¡Yunho! ¿Estás ahí?

- ¡¿Eh?!
– al escuchar los gritos de su amigo Yunho volvió en sí – si perdona, es sólo que me quedé un poco descuadrado, no... ya no he vuelto a averiguar nada.

- Vaya, es como si con ese diario todo se hubiera esfumado de repente. En fín, supongo que ya lo encontraremos, bueno... no lleguéis tarde ¿vale?
– Yunho y Kibum se despidieron.

Yunho no era capaz de asimilar lo que acaba de escuchar. ¿Cómo iba a ser capaz de volver a ese lugar sin sentirse... fuera de lugar? Por no decir otra palaba. Era como si un círculo le hiciera volver al mismo sitio cuanto más creía que estaba alejado. Necesitaba pensar en otra cosa así que se levantó de la silla y fué a ver cómo le quedaba el traje a Taegong, pero cuando entró no estaba precisamente probándoselo. El chico tenía su mano postrada en su cuello como si alguien le estuviera ahogando, apenas podía respirar y cuando Yunho se dió cuenta se avalanzó sobre él.

Su novio se asustó cuando Yunho le tocó y entonces reaccionó quitando las manos de su cuello. Estaba sudando y nervioso, como si no supiera que estaba haciendo en realidad.

- La... ¿la has escuchado? – le preguntó con la voz temblorosa.

- ¿El qué? – volvió a preguntar Yunho sin saber a que se refería.

- Esa voz... – cuando Yunho le escuchó se quedó completamente sorprendido – dijo, dijo que alguien iba a morir y entonces...

- Tranquilo Taegong, aquí no hay nada... nada ni nadie. Te lo prometo
– Yunho se abrazó a su novio intentando calmarle.

Había intentado no preocuparse ni pensar en cosas extrañas, pero últimamente Taegong en ciertos momentos estaba completamente cambiado, como si no fuera el mismo y no era la primera vez que actuaba de esa forma delante de él. Una vez estuvo completamente sereno salieron de allí, pagaron la ropa y se fueron hacía casa.

Taegong estaba completamente perdido mirando por la ventana y es que no sabía ya como afrontar todo lo que estaba pasando. Si se lo contara a Yunho seguramente se creería que estaba loco, pero lo cierto era que lo estaba... se estaba volviendo loco por culpa de esa pelea que estaba recorriendo todo su interior. Cada vez le costaba más que el alma maligna de Changmin no se hiciera con todo el control de su corazón y en más de una ocasión sintió que llegaría el momento en que muriera por completo y fuera Changmin quien se apoderara de él. Y a lo que más miedo le tenía, era a que Yunho saliera dañado por todo aquello, pero seguramente si se lo dijera sufriría igual.

Por su parte Yunho intentaba no pensar en nada, desde que hizo aquellas fotos en el incendio le habían ocurrido cosas muy raras, y lo único que había logrado obtener bueno era a Taegong, así que era lo único en lo que podía pensar. Su felicidad junto a la de su novio era lo más importante en todo aquello así que simplemente quiso hacer como si minutos atrás no hubiera escuchado esa voz.

Cuarenta y cinco minutos después ambos llegaron a casa, después de estar todo el camino entre el tráfico en silencio. Ambos odiaban ese tipo de situaciones, pero en el fondo era como si se comprendieran sin decirse ni una palabra y es que sí, ambos habían escuchado aquella voz y sabían que les podía acarrear en el futuro, pero por nada del mundo querían imaginarse nada de aquello. El día en que Taegong volvió a la cabaña con el pelo cambiado y sin barba, Yunho fué consciente realmente de quien tenía a su lado. Ese aire de misterio era lo que más había llamado la atención de Taegong en él y no tardó en darse cuenta que tenía más de una similitud con Changmin.

Y aún así, a Yunho no le importaba para nada. Si Yeonhoon era su viva imagen ¿por qué Taegong no podía ser la de Changmin? Es más ¿por qué debería de dejarle por eso? Supuso desde el primer momento, y como fiel creente de la reencarnación, que si debían de estar juntos y si se amaban era por algo en concreto.

- Voy a dejar esto en el cuarto – dijo Taegong llevando las bolsas en la mano.

- Está bien – pero segundos después no pudo evitar ir tras de su novio y lo primero que hizo cuando estuvo cerca de él fué abrazarle por la espalda.

- ¿Qué haces? – le preguntó Taegong.

- Quiero decirte una cosa – Yunho apretó su cuerpo con más fuerza mientras hundía su cara en el cuello de su novio – y pase lo que pase no lo olvides nunca ¿está bien?

- Dime...
– susurró Taegong.

- No me importa desde donde llegaste a mi vida, ni cómo lo hiciste... tan sólo quiero que seas consciente de que era la persona más importante de mi vida... la persona a la que más quiero. Ni siquiera me importa quien quiera que seas en realidad – Yunho hizo una pausa emocionado – lo único que sé, es que te amo... y que ahora mismo moriría en tus brazos si hiciera falta.

- Yunho...
– Taegong cerró sus ojos con fuerza.

Por su mente pasó la imagen de Yeonhoon, cuando en el pasado abrazado a él en aquella cabaña de al lado de su casa le juró que estarían juntos de por vida y ahora ahí estaba de nuevo, con Yunho, la viva imagen del amor de su vida, diciendole que lo amaba a pesar de todo, siendo consciente de que estaba siendo completamente sinciero. Y sin poder hacer nada, tendría que luchar a muerte contra el alma del pasado que había hecho que su corazón volviera a amar en el presente.

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