Love In The Ice: cap 7

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Ojalá te lo hubiera contado.

Pasaron dos semanas ya desde que Yunho, Yoochun y sus amigos volvieran a Seúl. La relación entre ambos era perfecta, se veían casi a diario y no tenían secretos el uno con el otro, bueno, en el caso de Yoochun si que había algún secreto y es que el chico no había encontrado el momento para abrir su corazón y expresar la rabia que tenía por dentro por la actitud de su entrenador.

No quería agobiarle, pero ni muchos preocuparle porque sabía, aunque llevaran poco tiempo, que Yunho pondría cartas en el asunto y lo único que quería evitar era un enfrentamiento entre ambos ya que podría traer malas consecuencias para el patinador.

Una suave brisa entraba por la ventana del cuarto de Yunho mientras el Sol aparecía por el horizonte. Como cada día que Yoochun dormía con el, se giró para darle un beso en la nuca y después acunarlo entre sus brazos. Sin duda, era el momento más dulce que la pareja pudiera disfrutar y es que era maravilloso ver como el chico abría los ojos y le brindaba esa maravillosa sonrisa que tan loco le volvía.

- Buenos días...

- Hola precioso, me encanta como te ves nada más despertar – dijo Yunho sonriente para después darle un dulce beso en los labios - ¿dormiste bien?

- A tu lado siempre duermo bien, además... estoy acostumbrandome a venir aquí contigo.

- Si fuera por mí, te traía a casa para siempre.

- ¿En serio? – Yoochun puso cara de felicidad. Su sonrisa llegaba de oreja a oreja.

- Y ¿por qué no? Me da igual que llevemos poco tiempo, quiero estar contigo sea como sea.

Dios como quería a ese hombre. Hacía nada más un mes que habían empezado a salir y ya sentía que quería estar toda la vida a su lado. Sabía que podía confiar en él pasara lo que pasara y eso le llenaba el corazón de felicidad ya que nunca había tenido ese sentimiento con nadie.

Después de unos minutos de juegos sobre la cama ambos chicos se levantaron para preparar juntos el desayuno y después poner todo sobre la mesa.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Claro Chunnie ¿que pasa? – preguntó curioso mientras mordía una de sus tostadas.

- ¿Cómo te hiciste la lesión de tu rodilla? Escuché que estuviste casi año y medio sin poder hacer nada...

- Tuve un accidente de coche.

- Vaya... – dijo algo sorprendido – pensé que había sido entrenando o algo así.

- Ojalá, encima... el maldito cabrón se dió a la fuga, me hice una rotura en los ligamentos y mi rodilla quedó dañada tambien.

- Lo siento – Yoochun agachó la cabeza entristecido – debió ser duro para tí.

- Fué duro mientras pensaba que no iba a poder volver a patinar, pero bueno... tuve suerte – y Yunho le ofreció zumo de naranja a su chico.

- Menos mal... es aburrido patinar si no tienes a un rival como tú – comenzó Yoochun a bromear – la verdad es que ha sido un año fácil para mí.

- Tuviste suerte de que en ese tiempo yo estuviera lesionado capullo – respondió Yunho sonriendo para después sacarle la lengua a su chico.

En ese momento Yoochun cogió un trozo de su tostada y lo tiró a la cabeza de Yunho, poco después... toda la comida estaba derramada por el suelo junto a ellos.

- Eres lo más encantador que he podido cruzarme nunca – Yunho estaba apoyado sobre el pecho de su compañero.

- No tengo nada especial.

- Sí, si que lo tienes y te prometo que me esforzaré para poder comentir a tu lado en el Campeonato Nacional, después... me da igual lo que pase – continuó sonriente.

- Está bien – Yoochun cogió la cara de Yunho entre sus manos y después le besó apasionadamente.

Era curioso ver como los dos siempre acababan por los suelos. Yunho se excitó nada más sentir la lengua de su novio moviendose en el interior de su boca. Adoraba como le besaba, pero sobretodo adoraba lo brusco que podía llegar a ser, eran totalmente compatibles en ese sentido.

Yunho introdujó sus manos bajo el pijama del chico mientras seguía posado encima de el, rozando cada centímetro de su piel y haciendo que a este se le erizara completamente. Sin saber como lo hizo y en que momento, Yoochun dió un vuelco y se puso encima de Yunho con ligereza. Sonrió al ver como Yunho empezaba a respirar de forma entrecortada. Le quitó con rapidez su camiseta y empezó a rozar con sus labios todo el cuerpo de Yunho hasta que decidió volverle loco llevando su legua hacia los pezones del chico, succionandolos con suavidad mientras con sus manos seguía recorriendo su cuerpo.

Cuando llegó a la zona del pantalon se dió cuenta que el miembro de Yunho estaba completamente erecto y no pudo evitar sontar un respingo al notarlo así, tan duro y apetitoso. Se le pasó por la cabeza mil cosas que hacer con él pero ahora mismo deseaba una con todas sus fuerzas. Se incorporó un poco para sonreír al chico y entrecerrar algo sus ojos, después con mucha agilidad logró quitarle los pantalones y cuando lo tuvo completamente desnudo debajo de el empezó a besarle por todas partes. Le volvió a mirar y llevó una de sus manos hacía zona para rozar con sus dedos el vello oscuro que Yunho tenía.

Dios que apetecible estaba y vaya si quería probarlo. Empezó a besarle la zona del ombligo para luego perderse en sus costados, donde se le escapó más de un mordisco y finalmente llegó al lugar que más deseaba. Paseó su lengua por todo el miembro de Yunho hasta llegar a la punta para después sonreír y sin que el chico lo esperara meterselo completamente dentro de su boca.

- ¡AH! – Yunho no pudo evitar soltar un gemido al aire.

Después encorbo su espalda para apoyar sus manos en el suelo mientras dejaba llevarse al mismisimo cielo con los actos de su novio. Mientras apenas podía respirar por el placer que estaba sintiendo clavó sus ojos en lo que hacía Yoochun y eso hizo si cabe que se excitara más. El chico jugueteaba como le daba la gana con su lengua, succionando su miembro desde lo más bajo hasta la punta, una y otra vez.

Yoochun deseaba sentir el sabor de su novio otra vez y puso todo su empeño en ello hasta que pocos minutos después junto a un grito ensordecedor Yunho se corría completamente. Bañado en sudor su cuerpo temblaba de la cabeza a los pies. Joder, que bien que hacía las cosas Yoochun, jamás había estado con nadie que le hiciera sentir así.

- Ahora – con rapidez Yunho cogió entre sus brazos al chico para llevarlo hacia la cama y dejarlo completamente tumbado debajo de su cuerpo – me toca a mí.

La expresión que Yunho tenía en ese momento era tan pasional, que incluso podía asustar. Pero en realidad esa expresión era la que más loco volvía a Yoochun. Se dejó completamente ante sus manos y en pocos segundos estaba completamente desnudo debajo de Yunho. Este, observó como se marcaban los musculos de su chico en todo su cuerpo y con un dedo rozó cada uno de los huecos que estos dejaban.

- Dios Chunnie, me gustas demasiado.

- Lo sé – dijo soltando una sonrisa – y tu sabes que a mí tambien me vuelves loco.

- En todos los sentidos...

Después de lanzar esas palabras con sus manos atrapó las muñecas de Yoochun para dejarlo completamente bajo su contro. Se lanzó a su cuello y lo besó con pasión a la vez que lo mordisqueaba. Notó como debajo de su cuerpo el de Yoochun se erizaba completamente y eso le hizo soltar una risotada graciosa. Le encantaba la rapidez que tenía su novio para excitarse con tan sólo un roce de sus labios.

Y en ese momento no pudo resistir más el deseo de perderse completamente dentro de el. Poco a poco Yunho bajó sus manos hasta llegar a las caderas del chico. Se deleitó mirandole mientras le ayudaba a que este levantara una de sus piernas para dejarlo completamente expuesto ante el y poco después Yunho se había posado entre sus piernas para penetrarlo con fuerza y pasión. Lo hizo tan fuerte que incluso Yoochun se golpeó la cabeza contra el cabecero de la cama.

- ¡Auch! – protestó mientras notaba como Yunho se deleitaba en su interior y después clavó su mirada en el.

- Dentro de poco... no protestarás – Yunho sonrió con victoria y comenzó a moverse lenta pero pasionalmente.

Sus movimientos eran suaves y a la vez completamente excitantes. Los cuerpos de ambos apenas tenían separación y ni siquiera el aire podía colarse entre ellos. Con la ayuda de sus manos, Yunho atraía hacía él a Yoochun justo en cada movimiento que el daba para introducirse más y más dentor de el. Yoochun podría jurar que cada vez lo sentía más en su interior, era completame excitante sentirle así. Lo sentía suave, grande y duro y no sabía que cosa le gustaba más, quizás sería el conjunto de todas, pero sobretodo le gustaba que Yunho no se cortara para nada con él. Era un chico fuerte y pasional, pero a la vez tenía un lado romantico y dulce en la forma que le hacía el amor que le hacía creer que todo era un maravilloso sueño del que no quería despertar.

“Como me gusta... ojalá pudiera enamorarme de tí en cada una de mis vidas” pensó para sus adentros mientras se dejaba poseer completamente por su novio.

Segundos después y sin que apenas este se diera cuenta llevó una de sus manos al miembro de Yoochun para atraparlo completamente. Empezó a moverla de arriba a abajo con suavidad mientras seguía deleitandose en su interioro.

Bajo algo el ritmo para poder disfrutar mucho más tiempo dentro de el y que su novio tambien disfrutara como un loco. Si por el fuera y las energías le llegaran se tiraría así toda una eternidad, mandaría a la mierda todo lo que había a su alrededor y haría que tan sólo estuvieran los dos.

Y así pasaron varios minutos, entre jadeos, suspiros y palabras de amor que tan sólo ellos sabían dedicarse. Yunho llevó la mano que le quedaba libre hasta la cama para poder apoyarse y así ayudar a que sus movimientos fueran mucho más precisos y eso hizo que Yoochun se volviera completamente loco, quería más... mucho más.

- Yunhie... ves – decía entre jadeos – ves más deprisa por favor...

Lo deseaba, completamente y no podía evitar querer sentirlo de una forma más excitante. Y así lo hizo, Yunho empezó a dar movimientos más rapidos y embolventes tanto a su miembro como a su mano. De repente sintió como su cuerpo empezó a temblar y supo que no tardaría en correrse, así que empezó a introducirse mucho más fuerte dentro de Yoochun hasta que poco después se perdió en un orgasmo que lo llevó a la locura.

Yoochun gritó junto a él y esa fué la señal para que Yunho deseara por completo sentir la esencia de su novio. Atrapó más fuerte entre su mano el miembro de su novio para después moverla con rapidez sintiendo y escuchando sus jadeos. Le encantaba, le enamoraba y le apasionaba sentirlo de esa manera pero sobretodo le encantaba sentir el temblar de su cuerpo en el momento en que se iba completamente y una vez más sus ojos y su cuerpo fueron dueños de esa sensación.

Yunho cayó agotado encima de su novio y este acuno su cabeza entre sus manos. Sintió la respiración de Yunho sobre su cuello haciendole unas cosquillas encantadoras.

- Te amo... – le susurró.

- Y yo a tí tambien – respondió Yunho.

Después de dormir más o menos una hora, Yoochun se despertó y acariciando el pelo de su novio le besó para susurrarle al oido que siguiera durmiendo que el iba a la ducha.

Poco después su teléfono sonó y Yunho se despertó, pensando que fué el suyo lo cogió y leyó “E-mail de Lee Cabrón”. Fué algo que le hizo bastante gracia, pero lo que este contenía no le iba a agradar tanto. Sabiendo que no debía hacerlo, le picó la curiosidad y lo abrió para leer que decía.

“Espero que estes disfrutando de tu “noviete” llamé a tu casa y tu madre me dijo que no estabas, espero que no te distraigas y mañana vengas a entrenar. Y que no se te olvide que tenemos que destrozar a Yunho tal y como acordamos”.

- Pero... ¿qué coño?

En ese momento se podría jurar que Yunho estaba apunto de explotar del enfado. Se puso sus pantalones y entró dentro de su baño donde Yoochun aún se estaba duchando. Completamente enfadado abrió la cortina de la ducha.

- ­Sal ahora mismo de ahí y ven a explicarme que coño es esto.

- ¿Qué? – debido a que el agua seguía corriendo, Yoochun no podía escuchar muy bien lo que su novio le decía.

- ¡Que vengas!

Sin pensarlo ni un instante Yunho le cogió del brazo y lo sacó fuera de la ducha. Empapado comenzó a mojar todo el suelo, pero la verdad es que le daba igual. Cogió el teléfono de Yoochun y se lo tiró con rabia.

- ¡Qué es esto! ¡EH! – volvió a gritar.

- El que... – cuando Yoochun leyó el mensaje se quedó completamente atónito – Yo... esto, puedo explicartelo...

- Claro, ahora me diras que es un error y que estoy ciego ¿verdad?

- No Yunhie... verás.

- ¡Cállate! – sin saber por qué, Yunho estaba completamente fuera de si.

El pensar en que seguramente Yoochun le hubiera traicionado, después de decirle que lo amaba, después de creer en el lo mató completamente por dentro. Fué a su habitación mientras su chico, hasta ese momento, le perseguía para explicarle lo que en realidad pasaba. Cogió algo de ropa, se vistió y después cogió su movil y las llaves.

- Cuando vuelva, no quiero que estés aquí.

- Pero... Yunho espera, por favor, dejame explicarte – abrumado, Yoochun ya no sabía que más hacer.

- Llevate todas tus cosas, no quiero verte más.

Y sin dejar a penas que el chico se explicara salió de casa pegando un portazo. Yoochun todavía no se podía explicar como era posible que esto hubiera pasado, tendría que haberselo dicho antes, ahora... todo se había jodido por su culpa.

¿Qué podía hacer? Ni siquiera le había dado la oportunidad de contarselo. Sin apenas darse cuenta estaba en el suelo del salón de Yunho y se hechó completamente a llorar. El alma se le partió por dentro de tan sólo pensar como lo odiaría en ese momento. Y sintió completamente, que ahora todo estaba perdido por un maldito error. Por una maldita persona que le tenía cogido entre la espada y la pared y por algo de lo cual, ahora, ya no podía hacer nada.

Y minutos después... después de vestirse mientras seguía llorando, cogió su teléfono para mandar un mensaje a Changmin.

“Changmin-sshi la he cagado...”

Cerró su teléfono y tras de sí dejó la casa que había recogido los mejores momentos de toda su vida.

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