Blur cap 12

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DIÁFANO

Son las 4 de la mañana. El frío es tal, que te obliga a friccionar tus pies uno contra el otro, en busca de calor. Hay una extraña sensación en la boca de mi estómago, como vértigo, lo cual ha mantenido mi sueño interrumpido: 10 minutos y despierto, 15 y doy vuelta en la cama, 5 y me quedo mirando la nada un rato. Desisto y, con cuidado, salgo de la cama hacia la cocina. Qué caso tiene seguir intentándolo, en una hora deberé estar despierto de todas maneras. Así que saco una caja de leche del fridge, vierto un poco en un vaso y lo meto en el microondas. Me apoyo de manos en la repisa, esperando.

Le voy a decir que lo extraño.

Diantre, no así, ¡no así tan directo! -Sonrío, bajo la mirada y sacudo la cabeza.- No así. Le voy a dar el alcance en algún punto entre camerinos, preguntarle qué tal le va, reír de alguna tontería y mencionarle que se hacen extrañar esos cafés que compartíamos. Casual, ligero.

Tres pitidos y une pequeña luz naranja me avisan que la leche ya está tibia. Saco el vaso y me llevo un poco a los labios, sin moverme del lugar.

Todo se va a arreglar, todo tiene que arreglarse. Sí, volveremos a ser los de antes, volverá a acariciar mi nariz en ese gesto tan suyo y quizás, quizás, hasta me deje dormir en su habitación otra noche más. Sigo sintiendo esos retorcijones en el estómago, me sujeto el abdomen y me muerdo el labio con anticipación.

- Hey.- Pego un brinco, pequeño pero sentido, vertiendo un poco de leche. Cuando viro, veo que es Taemin saliendo de la habitación, con el cabello revuelto y los ojos que aún se niegan a abrirse del todo.- ¿Nervioso? –Me pregunta, entre la modorra, alargando la última vocal, poniéndose al lado alejado de la mesa de la cocina. Debo haber puesto cara de no entender, porque agrega.- Todo va a ir bien, ya verás.

- ¿Eh?- Es todo lo que articulo. Yo no le he comentado mis intenciones para con hyung de hoy. ¿O soy tan obvio?

- Yo creo que sí ganaremos. Vas a ver que sí. Nos hemos esforzado mucho. – contesta, alzándose de hombros, antes de robarme un poco de leche, ya totalmente despierto.

Asiento con la cabeza. Se refiere al evento de hoy, el MKMF. Los retorcijones vuelven, ahora en su máxima potencia. Hyung, la presentación de hoy, la posibilidad de perder, todo viene de sopetón. Me iba a sumir en desespero otra vez, cuando se escuchan pasos arrastrados del cuarto, Onew sale como un espectro, desganado y refunfuñando, no saluda, se dirige al sofá de la sala/comedor que está conectada a esta mini-cocina sin paredes. Prende la T.V. y sigue refunfuñando algo ininteligible.

Tae y yo nos miramos antes de reír contenidamente. Entre otras cosas, debe estar nervioso también. Así que Tae me sonríe por última vez, mordiéndose un pedacito de lengua, antes de dirigirse al sofá y tumbarse junto al líder. No le abraza, simplemente se hace una bolita a su lado, apoyando la cabeza en el hombro de él, en silencio mirando la pantalla. Onew espera un par de segundos antes de destender la frazada que dejamos al lado del sofá ayer noche, le cubre y se cubre él también. Es su manera de decir está bien, lo siento.

Una de esas otras cosas por las que salió renegando de la habitación es que ha sentido a Tae salir tras de mí. No es que esté celoso, sino que por si acaso; suele decirle Jinki a Tae. Por eso se sienta a su lado, en silencio, mirando sin ver la T.V, porque quiere estar ahí con él, sólo porque sí.

Yo quiero eso, <>ijusto eso. Y, creo, lo tenía. Aunque hyung nunca sepa la magnitud ni me quiera de esa manera. Lo tenía, y estoy determinado a recuperarlo.

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Un mar de cabezas. Ya es hora de que todos los grupos, terminada la sesión de maquillaje, ocupemos nuestros puestos ya designados al lado del escenario, por ello todos están en el corredor, dirigiéndose para allá. No le encuentro. Soy Shim Changmin de DBSK, la gente se abre a mi paso, soy el más alto, estoy empinado y estirando la cabeza, pero aún así no le veo. No sé qué tanto se tenía que demorar conmigo la señorita en el camerino, pero no podía ser descortés así que esperé paciente hasta el último brochazo que le dio a mis mejillas. Luego de eso salí presuroso hacia el camerino que rotulaba SHINee, pero ya estaba el corredor atestado de gente. Por eso le busco, no vaya ser que esté ya saliendo y todo será más embarazoso con todos ahí.

2 pequeños saltos y le veo. Pum! Un latido exagerado. Está saliendo de mi camerino, también está buscándome con la mirada.

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Yoochun ha dicho que hyung ha salido hace un par de minutos, sin decir a dónde. Luego de mirarme entre sorprendido y burlón, me recomendó que busque por el pasillo, pues de ninguna manera puede él ir a los asientos solo. No logro divisarlo, no importa cuánto me empine, hay demasiada gente.

Una mano cubre mi boca; otra, se afianza a mi cintura, atrayéndome hacia un cuerpo a mi espalda. Como si no le costara esfuerzo, me arrastra entre forcejeos hacia una entrada lateral, vuelve a entrar hacia otro pequeño pasillo anexo con signos de abandono, pues el fondo se ha vuelto una despensa improvisada de luces viejas, carteles empolvados y telas rotas y sucias.

Una vez me suelta, me giro iracundo, pues no me ha parecido gracioso. Me quedo en nada, pues es él, hyung con ojos grandes que obligan sus cejas a elevarse. Algo se desliza pies abajo, como alivio y tibieza. Me ha buscado también y hasta me ha jugado una pequeña broma, lo que quiere decir que todo está bien, o lo estará. Por lo que sonrío, sincero, desde el alma, con calma y nostalgia. Es hyung, aquí, conmigo.

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No le ha hecho gracia la broma, sea quien piense que soy, porque al soltarle me empuja el brazo y se aleja de mí con brusquedad. Tomo una bocanada de aire antes de que vire, preparándome para una charla sobria y falsa. ¿Cómo estás? Me alegro. Lamento lo de ese día. De seguro les irá bien. Practiquen bastante, eh. Nuestra agenda también está al tope. Ojalá nos veamos por ahí. Estudia mucho. Cuídate. Pero Minho ya está de cara a mí, sus ojos pasaron de enojo a sorpresa, y de sorpresa a algo que no sé describir. Sus ojos se apagan, se enarcan en alegría embarrada de melancolía, un alivio que sale a manera de suspiro de su pecho, como si llevara años conteniéndolo, dándome a entender que también lo ha pasado mal. Hay algo en ese acto que me señala y me condena; un navajazo en el corazón que me imposibilita seguir con lo que tenía planeado y me deja muy claro que no lo haré ahora ni nunca. Por ello le tomo de la nuca y le busco la boca, desesperado.

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No lo sé. Fue en un pestañear. Iba a soltar su nombre a modo de saludo, de pronto estoy cerca de él, de puntillas, entre sus labios. Mis ojos están abiertos al máximo, mis manos cuelgan a los lados. Asimilo la realidad del beso cuando algo caliente y mojado invade mi boca. Entonces cierro mis ojos, mis manos van lado a lado sobre sus clavículas, acaricio sus labios y lengua en cada oclusión.

Taemin me ha dicho que cuando besas a esa persona especial, todo se vuelve borroso y el tiempo parece no pasar. Para mí, justo ahora, justo cuando Changmin atrapa mi labio inferior entre sus dientes, todo se hace infinitamente más claro. Como si toda mi vida hubiera estado cubierta por un delgado velo y el reloj siempre haya estado un segundo retrasado. Le beso, la comisura de mis labios tiene saliva, sus manos en mi nuca me inclinan la cabeza, todo alrededor se vuelve exponencialmente nítido: sus dientes calientes, lo helado del dije que cuelga en su cuello, lo sintético de la tela de su traje que estrujo entre mis puños, los fallidos intentos por prender de aquel fluorescente averiado encima de nosotros en este semi-oscuro pasillo.

No es necesario respirar ni dejar de empinarme en mis pies adoloridos ni abrir mis ojos. Todo es tan lúcido, húmedo y caliente; lo sé, en su boca y en ese jadeo que se me ha escapado. Lo sé. Claramente.

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Minho ha emitido un sonido profundo, demasiado grave para ser un gemido, pero lo suficientemente excitante como para que me recorra la espina dorsal, abriéndome los ojos de par en par. Le empujo con mi boca a su boca para que vuelva a colocar toda la planta de sus pies al suelo. Termino el beso con un par de besos ligeros, no obstante dejo su frente y la mía en contacto. Le miro, no se atreve a abrir los ojos, aún le tiembla hasta el alma, es un niño al que nadie le ha dicho que no debería morderse los labios de esa manera. Suspiro, quedito, grave, aún presionándolo contra mí. No sé cómo le vamos a hacer, pero esto tiene que funcionar. Le sacudo levemente de la cintura, obligándolo a abrir los ojos. Me mira con ojos chiquitines, de media noche.

- Esto es en serio. – no susurro, hablo, pese a lo cerca que estamos.- Tú y yo, va en serio. – mirada de que espero una respuesta.

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Me encuentro en ese sopor en el que le dirías que sí a lo que sea, pero aún así no puedo creerme lo que pregunta. Asiento efusivo y torpe, quiero decirle que no habría otra manera en la que sería, sin embargo no encuentro mi voz y me entretengo mirando sus labios, extraños.

-Son… raros.- le digo, de la nada, una vez llevé uno de mis dedos hacia ellos.

Voy delineándolos mientras me doy cuenta. Los labios de Changmin hyung no se adelgazan a nivel de las comisuras, como debería de ser, además en vez de ser el labio inferior el de más volumen, ambos labios son igual de gruesos. Sonrío al descubrirlo, hasta que me doy cuenta que está riendo, pues su tronco tiembla. Antes de disculparme por tan desacertado comentario, me atrapa en un abrazo que me hunde en su pecho.

- Cielos, Minho. – Comienza, en tono de confesión y regaño.- Te quiero demasiado.- Lo oigo de sus labios y del resonar de su voz en su tórax.

¿Qué le voy a responder? Me limito a rodear su cintura con mis brazos y alzar un poquito mi cabeza, para rozar su cuello con mi nariz. Hyung huele a café, hojas de libro y tinta. Tengo toda una vida para demostrarle que yo a él también. Y tanto.



FIN

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