Primera Plana: capitulo 10

0 comentarios

Apariencias.

Minho permaneció igual como había estado desde las seis de la mañana.

Abrazando sus piernas y con la mirada perdida entre las sábanas arrugadas sobre su cama y que envolvía a sus pies. Con suspiros leves cada tanto, que si bien amortiguaban un poco su angustia, al mismo tiempo solo lo hacían pensar en lo mucho que eso lo colocaba en el interludio de dos caminos.

La noche anterior había hablado con su padre, había mentido tan descaradamente como había podido. Evadiendo la verdad y balseando la mentira con una excusa absurda de que la pelea de Joonghyun y Kibum no tenían nada que ver con él.

Pero lo que en realidad lo tenía preocupado era la amenaza de Key, entre los cuatro muchacho Key era sencillamente él más peligroso. Probablemente si Joonghyun se enterara de la verdad, se estancaría no lo creería tan fácilmente y terminaría dándole un golpe en la quijada para luego decirle de todo y marcharse de su vida.

Onew sería un poco más maduro, le recalcaría lo horrible persona que es y luego también desaparecía. Taemin probablemente se decepcionaría totalmente, le gritaría y se marcharía también.

Los había analizado. Por supuesto que lo había hecho.

Y de entre los cuatro siempre supo que Kim Kibum sería el más peligroso de todos. Orgulloso, astuto y cruel. Sin duda buscaría venganza. Lo destruiría, y eso le preocupaba, pero sabía que en el fondo podría contrarrestar aquello.

Siempre y cuando supiera la magnitud de que el orgullo herido de Key pudiera crecer.

Tenía que pensar muy bien su próximo paso. No podía dejarse vencer por Kibum, sin embargo solo, probablemente no podía hacer mucho. Eso lo hizo pensar en que podía buscar apoyo en los otros tres; Key era después de todo capaz de cualquier de cosa con tal de conseguir lo que quería.

…Incluso de aliarse a tres prospectos de enemigos.

Negó vehementemente; Era imposible.

Key únicamente conocía a Joonghyun y parecían no llevarse muy bien desde mucho antes. Una antelación en su absoluto beneficio. Que Key supiera de Taemin y Jinki era muy poco probable.

Así que optó por calmarse.

Luego mordió su labio inferior, recordando a Changmin y la calidez de su abrazo rodeándolo y guardándolo solo para él, el sentimiento de protección que invadió a sus sentidos.

Y la comparación había llegado; Minho nunca se había sentido así ni con Joonghyun, ni con Taemin, ni con Jinki, ni con Key. Amaba a los cuatro, por que cada uno le proporcionaba un sentimiento diferente que le agradaba.

Pero de repente venía Changmin, y le creaba emociones que ni siquiera sabía que podía sentir, que le agradaban demasiado y que definitivamente… Solo podía resumirse a él. A ninguno más. Ningún otro podía compararse.

Como si de pronto solo quisieras estar con él, como si el resto del mundo y las personas le sobraran, deseando en secreto que esa exclusividad no solo fuera de él hacía Changmin, sino que él también pudiera sentirse igual.

Deseando que Changmin quisiera estar con él, solo con él. Con nadie más.

Suspiró una vez más.

Colocó la barbilla sobre sus brazos que rodeaban a sus piernas, pronto tendría que empezar a arreglarse para ir al instituto, pero le molestaba en sobre manera saber, que otra vez, hoy. Era el día libre de Changmin.

Quiso poder saber lo que Shim hacía.

Pero en su interior, temió saberlo. Por que no quería descubrir a un Changmin igual de libre que él.




Jaejoong permaneció arrimado en la pared blanca.

Aprovechando que ni los fans de Yoona ni los suyos sabían de sus presencias. El aeropuerto casualmente no estaba tan arrebatado de gente. Lleno si, pero no exageración y eso le brindaba la oportunidad de poder estar tranquilo pasando desapercibido.

Se quito las gafas cuando un grupo de pasajeros comenzó a salir, con maletas en manos y entonces una pequeña sonrisa se posó en sus labios. Yoona venía por ahí con su cabello largo ondeándose poco, con cada paso que daba.

Con una boina en su cabeza, un suéter blanco, de talle largo, una falda de igual color. Estaba sencillamente hermosa. No la amaba, pero tampoco era un completo ciego. Yoona era sencillamente hermosa.

—¡Jae!

Ella saltó a sus brazos con una enorme sonrisa en los labios, dando varios giros en el proceso, acarició su rostro y por un momento parecía que lo veneraba. Hubo un sentimiento en su pecho, uno muy parecido al fastidio, pero Jaejoong decidió ocultarlo con una sonrisa.

—¿Me extrañaste?
—Por supuesto, amor. No veía la hora de regresar a Corea.

Jaejoong la observó bien, sus facciones, sus sonrisas. Y lo decidió. No iba a cancelar la boda. Por que si las cosas eran como sospechaba y Yunho estaba enamorado de ella, entonces él se quedaría y le arrebataría a Yunho lo que más quería.

—Te amo, Yoona.

Ella solo dibujó una sonrisa en su rostro. Aún sorprendida por sus palabras, y verdaderamente incomoda, por eso lo abrazó. Jaejoong no le decía que la amaba desde hace mucho tiempo… Eso era peligroso.

—Yo también, Jae.

Lo abrazó intentando calmarse un poco hasta pensar bien en que reacción demostrar. O que hace luego de eso. Se suponía que Jaejoong quería romper el compromiso, eso lo había dicho apenas ayer en el departamento de Yunho.

¿Por qué entonces de repente parecía haber cambiado de idea?

—¿Vamos a tu departamento?
—Si, claro.

Como todo un caballero, Jaejoong agarró las maletas y empezó a caminar. Ella se agarró de su brazo, todavía extrañada con esa bipolaridad en Kim. Pero decidió respirar profundo y olvidar. Al menos su plan de fingir que recién acababa de llegar a Corea había salido perfecto.

…Y él parece habérsela creído.




Key bebió un poco de agua, observando a Changmin conversar tranquilo entre Siwon y Heechul. Pegó su mirada a aquella mano semi vendada. No podía ser una simple coincidencia, las coincidencias no existían. Todo era parte de un mismo movimiento que giraba a tu favor o en tu contra.

Y en esta ocasión, todo parecía estar a su favor.

—¿Qué opinas del trabajo de Key?

Recién en ese momento, se pudo dar cuenta que Heechul le había enseñado a Changmin las carpetas en sus manos, con pequeños trabajo de corrección y edición; con unos agregados de su parte con previa autorización.

Choickang pareció complacido con lo que leía, incluso sonrió.

—Eres verdaderamente talentoso.

—Yo diría que se parece mucho a ti, Choickang. Igual de prodigio que tú cuando ingresaste a trabajar y mira el puesto que ostentas ahora. Hasta me estás dando la lucha para el puesto de editor en jefe.

El comentario divertido de Siwon, mientras se apoyaba en el menor los hizo sonreír a todos. Key nunca imaginó esa similitud entre ambos, y eso lo intrigó todavía un poco más.

—¿Sabías que Choickang empezó trabajando igual que tú?
—¿Desde las practicas empresariales?

Heechul asintió, mirando los ojos de Key brillar de admiración.

—Le tomó amor a las letras y se quedó con nosotros. Por eso tenemos puestas muchas expectativas en ti, puedes convertirte también algún día en Editor en Jefe, o tener tu propio periódico.

Kibum asintió, con el vaso en sus manos y mirando a Changmin. Era alguien admirable, a pesar de las dudas y los misterios que se entretejían a su alrededor, a pesar de que pareciera querer mantener distancias con él.

…Y eso solo lo hizo sospechar un poco más.

—Eh… Disculpa, pero ¿Que te sucedió en la mano?

Trató de sonar lo más cortes que pudo, cuidando instintivamente que nadie notara algún tinte de verdadero interés en ello. Pero Changmin pareció tomarlo como si nada, sonriendo levemente y con una voz un poco ahogada. Diferente a la suya. Como si de pronto la fingiera.

—Un pequeño accidente arreglando mi auto.

Key asintió y al parecer Changmin pareció recordar algo, por lo menos esa fue la excusa que él uso con los demás. Pero Key mientras bebía un poco más de agua. Supo que no era así. Él estaba huyendo.

—Bueno voy andar por el hospital centrar, quiero hacerle una pequeña visita a SungMin. Hace mucho que no lo veo.
—Oh, claro. Dile a ese doctor que es un mal amigo, que a ver cuando viene de visita.

Changmin asintió ante el comentario de Heechul, empezando a alejarse, caminando directo hacía el ascensor. Key solo lo observó fijamente unos segundos más. Supo que no sacaría ninguna información por parte de Siwon y Heechul. Demasiado cercanos a Changmin como para que no sospecharan algo si empezaba a preguntar.

—Me retiro, tengo que ir a preguntar algo a recepción.

Los dos hombres asintieron. Conversando algo sobre una edición de la investigación pasado o algo así. El punto es que para cuando llegó a la planta baja ya no había rastros de Changmin y supuso que sería mejor así.

—Terrance… ¿Cómo has estado?

Puso la mejor de sus sonrisas y la mujer incluso suspiro al verlo semi arrimado sobre el mesón de la recepción, mirándola directamente a los ojos.

—Hola Kibum, muy bien. ¿Y tú?
—Pues más o menos.
—Si ya me contaron lo de tu pelea. ¿Fue grave?

Terrance pareció querer tocar su rostro en las partes afectadas pero se abstuvo y eso fue definitivamente mejor para él. No le gustaba que cualquiera lo tocara. Él solo la necesitaba como fuente de información en este instante.

—No, para nada. Algo insignificante. Pero, ¿Sabes? He estado pensando como las festividades están cerca. ¿Qué tal las celebran por acá?
—¿En la oficina? ¡Oh, es maravilloso! Todos los departamentos nos unimos y la pasamos muy bien; WookDae es un jefe genial, nos consciente mucho.

Kibum asintió, sabiendo que para llegar a donde quería debía pasar por esa parola primero, escucharla solo para no parecer demasiado obvio.

—¿En serio? Entonces esperaré con ansias a que la primera fiesta de la oficina llegué.
—Son maravillosas, es más tengo una foto en mi celular de la última fiesta de fin de año. Fue la mejor de todas.

Terrance sacó su celular, y Key sonrió gustoso. Esto era genial, ni siquiera había tenido que pedirlo y ella solita depositaba en sus manos la información que necesitaba, le mostró una foto ampliada dentro de su celular táctil. Había muchas personas ahí.

Pero entre el grupo de atrás, cerca de DongHae y entre Siwon y Heechul, abrazándolos por los hombros, justo ahí, con una sonrisa en el rostro y un pequeño gorro de fin de año, se encontraba Choickang Changmin, el chofer de Minho.

—Oh, ¿Quién es él?

Key lo sabía, necesita confirmarlo antes que nada.

—Es Choickang Changmin, uno de los mejores reporteros del diario. Muchos dicen que será el próximo editor en jefe a pesar de ser tan joven. Aunque bueno, ahora esta de vacaciones, cosa que es extraña si en verdad deseara el puesto debería estar trabajando a mil, pero ha estado viniendo estos días. ¿No te lo han presentado?

¡Lo sabía!

Key solo sonrió un poco más, obviando contestarle a Terrance en ese momento.

Estaba más ocupado en confirmar que si, el destino estaba de su favor.

Por que esa información, podía serle muy importante.




—…Supongo que eso es todo para la reunión de hoy. Espero que todo haya quedado claro para todos y cualquier duda no teman en hacérmela llegar.

Todos los socios y accionistas asintieron, repartiendo comentarios favorables de un lado a otro y Yunho sonrió satisfecho con su presentación. Respirando profundo y sintiéndose a gusto con haber enfrentado a todos esos magnates y haber salido vivo de ello.

—Estuviste genial, Hyung.
—Gracias a ti, Jinki. Si no me hubieras echado una mano con las presentaciones, hubiera sido una presentación muy pobre.

—Pero todo ha sido tú idea, tu expusiste además.
—De acuerdo, dejémoslo en un setenta – treinta. ¿Bien?

Onew sonrió ante las palabras de Jung, decidiendo ayudarlo a recoger sus pertenencias mientras los socios se paseaban estrechando sus manos y felicitándolos por el estupendo proyecto ahora aprobado.

—Definitivamente orgulloso como siempre. No tenía la menor duda de que todos aprobarían esta idea, Yunho.
—Muchas gracias por el apoyo, OhDae.

Onew sonrió al ver la cercanía que OhDae y Yunho demostraban. Como la de un padre a un hijo. Repentinamente OhDae lo miró y le sonrió.

—Por cierto, Jinki. La fiesta de los cincuenta años de la compañía se celebraran dentro de poco. ¿Te importaría encargarte de todo?
—Es mi trabajo, señor. Ningún problema.
—Perfecto entonces, cuento contigo.

Asintió con tranquilidad y OhDae terminó por marcharse, caminando con algunos socios y riendo por alguna cosa sin importancia. Yunho solo lo miró con una gran sonrisa en los labios.

—Mira que te has montado una responsabilidad muy grande.
—Confío en que puedo con eso.
—No lo dudo.

Yunho terminó por arreglar los papeles. Y suspiró, se encontraba un poco cansado, pero al menos aquello no había afectado su presentación. Tocaron la puerta de la sala de juntas y ambos miraron a un tranquilo Taemin asomarse.

—¿Salió todo bien?
—Por supuesto que si, gracias por lo de las fotocopias para los socios.
—No fue nada extraordinario Hyung.

—Claro que si, en serio me ayudaron chicos. Es más les debo un almuerzo o cena. Ustedes decidan.— Yunho empezó a salir con un sonriente Taemin en la entrada y un Onew que asentía levemente. –Por cierto Jinki podrías pedirle ayuda a Taemin es muy eficiente a pesar de ser solo un practicante. Yo sé lo complicado que es organizar esas fiestas. Yo organicé después de todo la de los cuarenta y dos años.

Agitando un poco su mano. Jung salió. Por un instante Onew pensó que eso último que Yunho había dicho era una buena señal. Es decir, Yunho ahora era la mano derecha de OhDae, entonces de a poco, él podía conseguir ser también uno de los mejores en la empresa.

—¿De que hablaba Yunho Hyung?

Onew miró a Taemin y sonrió.

—OhDae me encargó la elegante y fastuosa fiesta de los cincuenta años de la empresa. ¿Qué dices, me echas una mano?
—¡Por supuesto!

Y si no fuera por que hace mucho no veía a Minho, Onew en ese momento hubiera podido decir que las cosas en su vida iban demasiado bien.




Jaejoong esta siendo muy brusco.

Yoona se remueve incomoda bajo el cuerpo de Jaejoong, pero él parece no darse cuenta o finge no hacerlo. Sus besos son toscos, duros. Muerde su cuello, no lo hace sensualmente, solo la muerde, con la única intención de marcarla.

Ella cierra los ojos, no quiere estar con él. No así.

Lejos de la verdad que todo el mundo ama en estos momentos. La famosa y hermosa actriz Wong Yoona contraerá matrimonio con el aclamado y deslumbrante modelo del momento Kim Jaejoong. La pareja perfecta, venerados por tantos.

Pero como todo en esta vida, esa es solamente una pantalla que mostrar. Yoona es infeliz en los brazos de Jaejoong. Jaejoong es infeliz en los brazos de Yoona. Ambos unidos por una sola persona, una persona que muy probablemente no quiere a ninguno de los dos.

Cruel, despiadado, ambicioso… Haciéndole eco a su nombre. Yunho.

¿Desdichada? Yoona podría decir que si, lo es. Pero nadie le creería. Es bella, joven, talentosa. Tiene como novio al hombre que arranca suspiros con solo existir. La gente dice: “Ella es inmensamente feliz, Yoona no sabe lo que es sufrir.”

Pero esa gente no sabe. ¡No sabe nada!

Por eso mientras las manos de Jaejoong la tocan, sus labios y dientes marcan su piel. Ella solo cierra los ojos y lucha por no exteriorizar en lágrimas su dolor profundo. Quiere alejarlo, pero no puede… No debe.




Sus dedos se deslizan sobre las teclas del piano.

Suavemente, por instinto, persiguiendo a sus notas anteriores y grabándolas en su memoria. Decidiendo entre una u otra. Y cuando se ha decidido, abre los ojos y con el lápiz en la mano, plasma las notas que prosiguen y arma su melodía sobre aquel papel.

—Yoochun, tenemos que hablar.

Junsu ingresa a su estudio, en su trabajo. En su pequeño mundo impregnado también por sus recuerdos, pero que duele solo un poco menos que estar en su casa. Sin embargo Junsu parece ni siquiera importarle el montón de recuerdos que su estudio guarda.

Fiel testigo de sus encuentros, de su amor. Y que si hablara solo diría lo mucho que él ama todavía a su hermano.

—No tengo tiempo para tus reclamos, Junsu. Estoy trabajando.

Junsu deja su pequeño bolso. Sobre el piano. Mirándolo atentamente y con el entrecejo arrugado. Al parecer no está dispuesto a recibir un ‘No’ por respuesta.

—Lo que hiciste ayer fue vergonzoso y patético. No puedes comportare de esa forma. Sin contar con el daño que le haces a tu salud.

Yoochun lo miró con rudeza.

—Junsu no te metas en mi vida, así como yo no me meto en la tuya.
—¿Por qué crees que es mi problema a quien te llevas a la cama?

Yoochun apretó los papeles en las manos y decidió levantarse. Escuchando la voz de Junsu avivarse una vez más.

—Te recuerdo que nuestra familia tiene una imagen que cuidar. Lo sabemos todos, y es lo único que respetamos. Cuidar las apariencias. No quiero que tengas problemas con papá por ese comportamiento asqueroso que has tomado.

Se cansó de eso, colocó los papeles con fuerza sobre el escritorio, y eso pareció acallar las palabras de Junsu. Por que él solo lo miró, y Yoochun arrastró sus palabras con un suave intentó de rencor y dolor mezclados.

—Pues… Guardar las apariencias parece ser lo único que te importa. ¿Verdad, hermanito?

Los ojos de ambos se encontraron. Sus miradas profundas y distantes. A pesar de los pocos metros que los separaban. La tensión nunca antes percibida entre ambos se quedó ahí. Pero murió en el instante en que la puerta del estudio se abrió y Telisha ingresó.

La mujer se abrazó a Yoochun, con una sonrisa en los labios. Con la cartera sacudiéndose un poco. Y Junsu solo intentó no mostrarse tan enojado, menos aún cuando esa agarró a Yoochun por el rostro y lo besó.

—¿Vamos a almorzar, amor?

Oh, genial. Apenas ayer se habían conocido. ¿Y ya le decía amor? Junsu solo desvió la mirada. Ella no parecía interesada en su presencia. Y mejor así para él. En ese momento Yoochun lo ignoró.

—Claro, vámonos ya. No tengo nada más que hacer aquí.

Junsu lo vio tomar sus cosas y agarrar por la cintura a Telisha mientras salían del estudio. Ella limpiaba cualquier rastro de lápiz de labio en la boca de Yoochun y Junsu solo intentaba convencerse de que eso, en verdad no le afectaba.




Key esperó con el teléfono en la mano.

Usualmente no confiaba ciegamente en las personas, pero dependiendo de la persona, el dinero podía solucionar ese pequeño problema de confianza.

—¿Woole al habla, quien del otro lado?

Ese asqueroso sobrenombre y Key solo rodó los ojos.

—Hola, DoengSu soy Kim Kibum. Tú compañero de Química.
—Oh, Key… ¿Y por que alguien tan importante llama a este pobre muchacho?
—Necesito un pequeño trabajo de tu parte, ¿Aún te dedicas a eso?

Hubo un corto silencio, Key movió un poco la silla, de un lado a otro. Esperando a que el muchacho se dignara a contestar. Después de todo, desde el último incidente en el instituto. DoengSu se había vuelto muy selectivo con sus clientes.

¿Se puede confiar en ti Kim?
—Esa pregunta la debería hacer yo. ¿No crees?

Nuevamente hubo un corto silencio, pero esta vez un pequeño ruido muy parecido a una risa suelta y corta.

De acuerdo, digamos que acepto. Y que todavía me dedico a eso. ¿Qué es exactamente lo que quieres?
Quiero que les sigas la pista a dos personajes, nada profundo o investigativo. Solo quiero que los sigas por dos días y me des fotos y un pequeño informe de lo que hacen. Es sencillo.

El nivel de lo que es sencillo o no. Lo mido yo. Siempre depende de la persona en cuestión. Por que no es alguien peligroso. ¿Verdad?
—Por supuesto que no, son dos indefensas palomas que voy a destruir, pero quiero antes confirmar algo. Y por supuesto contar con tu discreción.

DoengSu perseguía personas, las investigaba. Y eso, siendo menor de edad. Le había traído problemas, aún más cuando se trataba de personas peligrosas y lo involucraban.

Tu pagas bien, yo sufro de Alzheimer.
Perfecto te paso sus datos inmediatamente.
Incluidas sus fotos, por favor.

—Por supuesto pero necesito que comiences justo ahora con uno de ellos. Se encuentra en el hospital central. Las fotos de los dos te las mando al mail. No quiero problemas.
—Seré invisible para ellos, confía en mí. ¿Cuáles son sus nombres?

Kibum se acomodó un poco mejor en su asiento y sonrió.

—Choickang Changmin y Kim Minho.

Incluso el solo pronunciar sus nombres le supo a victoria.




Changmin tocó un poco la puerta y se asomó.

Justo en ese momento Sungmin se empezaba a quitar la bata y en cuanto lo vio sonrió ampliamente, caminando hasta él y abrazándolo con fuerza.

—Cuanto tiempo Changmin. Hace mucho que no te veía.
—Igualmente Sung. Siwon y Heechul te mandan saludos. Haber cuando los visitas.

—He andado muy ocupado.
—Mucho trabajo, eso es bueno.

Sungmin sonrió ante esas palabras y observó a Changmin sentarse frente al escritorio, por lo que él optó por hacer lo mismo.

—¿Y bien? ¿En que te puedo ayudar?
—Quiero que me descifres todos estos papeles.

Changmin depositó sobre el escritorio una carpeta muy gruesa con varios papeles en su interior. Sungmin contempló la hora en su reloj y suspiró, apoyándose un poco en su asiento.

—Wow… Es demasiado. Pensé que sería poco, pero entre leerlos, analizarlos. Confirmar su veracidad y todo me tomará un tiempo. Por que me imaginó que es eso lo que quieres ¿No?
—Exactamente.

—Bien, ahora tengo una operación. Ya mismo en unos quince minutos comienzo con los preparativos y todo. Así que… ¿Te parece si me los dejas y yo te llamo cuando haya terminado? O puedo pedirle a un amigo que…

—¡No! Yo espero. Esto es muy confidencial Sungmin, hay personas involucradas, nombres muy poderosos. Necesito total discreción de tu parte y quiero apelar en parte a tu profesionalismo y aún más a nuestra amistad. Más que el periodista, en este momento soy tu amigo. Por favor Sungmin, esto no lo puedes comentar con nadie, ni siquiera leerlo en voz alta.

Sungmin miró la carpeta, luego de que los ojos de Changmin loa atravesaran con firmeza. Se preguntó de quien se podía tratar y lo que ocultaban esos papeles. Pero supuso que tampoco sería la última vez que lo tendría ahí a Changmin.

—Decidido entonces, te estoy llamando en estos días, por que estoy hasta el tope con el trabajo. Y esto es sencillamente mucho.
—Si, yo espero. Tu tranquilo, solo no demores mucho.

Sungmin asintió, estrecharon sus manos una última vez. Sungmin tenía que operar y Changmin ya no tenía mucho que hacer ahí. Con su pequeña despedida y su tiempo libre aprovechado al máximo. Decidió que iría a su departamento a pasar el resto de la tarde con la soledad como compañía. Descansando del estrés de los últimos días.





Yunho pasó la pequeña brocha ahí donde el nombre de su padre parecía haberse empolvado un poco. En cunclillas frente a la tumba con el incienso esparciéndose en el ambiente, las flores sobre la tumba de su madre. En ese silencio absorbente, Yunho suspiró.

Una vez hubo terminado. Repartió las flores, la mitad para su padre, la otra mitad para su madre. Se arrodilló entonces, juntando sus manos. Cerrando los ojos en una pequeña plegaría como cada semana.

—Lo siento, se me hizo un poco tarde.

Probablemente era por que se estaba escapando del trabajo para poder llegar a tiempo a visitar a sus padres y el hecho de que Yoona llegara tarde a su encuentro lo molestara. Pero fue cuando la vio que en vez de eso, lo único que sintió fue preocupación.

Yoona lucía abatida. No brillaba como siempre. En vez de eso sus ojos parecían un poco apagados, y mientras ella se arrodillaba a su lado pudo ver en su cuello las marcas moradas regadas por todas partes.

—¿Jaejoong te hizo esto?

Bajó un poco el cuello de esa blusa de tela y ella se removió un poco incomoda ante el tacto de Yunho.

—Si, hoy estuvo extraño. Muy agresivo.

Ella colocó las manos sobre sus piernas, evitando mirarlo. Probablemente por que se sentía avergonzada de haber perdido el control. Y no haber podido hacer algo para detenerlo, solo por que no debía.

—¿Te hizo daño?
—¡No!— Yoona de inmediato levantó la mirada y las manos, negando con fuerza, no quería que Yunho se metiera en problemas. –Solo fue un poco más agresivo de lo normal.

Podían atribuirlo ambos a la absurda excusa de que todo había sido en base a un estupefacto éxtasis de pasión por parte de Kim, pero ambos sabían también que eso sería solo una excusa.

Yunho sabía lo que sucedía. Jaejoong creía que él estaba enamorado de Yoona, entonces estaba marcando territorio. Siendo así, la boda seguía en pie. Pero Yoona esta resultando muy afectada.

—Si quieres hacerte a un lado, yo no te detendría… Yoona.

Esas palabras, decirlas, fue mucho más difícil de lo que esperaba. Por que sin ella muchos problemas y más cargo sobre su espalda recaería, pero ella a pesar de todo, era más débil que él. No quería arrastrarla con él.

—Esta lucha es tan tuya como mía. No intentes alejarme.

Por un momento la miró. Repleto de algo parecido al ¿Orgullo? Los ojos de ella ahora parecían un poco más decididos. Y Yunho solamente la tomó de la mano.

—Jaejoong está comenzando a sospechar, no hallo otra excusa para su comportamiento de hoy.

—Por el momento no puedo hacer nada, ahora solo quiero golpearlo por como se comportó contigo y de todas formas tampoco se lo puedo reclamar, que me hayas contado algo tan personal solo aumentaría sus sospechas.

—Entonces tal vez debamos hallar la forma de que vuelva a confiar en mi al menos.

Yunho miró a Yoona, probablemente ella todavía no tenía la idea, pero tenía al menos una meta, con una respiración de su parte Yunho optó por dejar los planes para después. Ahora solo quería cerrar los ojos y rezar. Por sus padres, por Yoona, por algún futuro no tan detestable en su vida.




Estaba quedándose dormido.

Con el aire fresco de la tarde, que empezaba a ser noche. Con las cortinas sacudiéndose un poco, con su cuarto iluminado por el sol que empezaba a ocultarse. El silencio, sus suaves almohadas, el cómodo colchón en su cama.

…Paz absoluta.

Hasta que su celular sonó y Changmin solo hundió el rostro en la almohada. “No contestes.” Gritaba el cansancio dentro, muy dentro de su cabeza. Pero estiró su mano, levantando el artilugio y llevándolo a su oído.

—Habla Siwon, y más te vale que sea importante por que puedo ser muy agresivo cuando interrumpen mi sueño.
Que lindo Changmin… Necesito tu firma, es urgente.

—¿Estás demente? No sé por donde empezar, si por que estoy de vacaciones o por que estoy ya en mi departamento.
No te preocupes, vamos camino hacía la embajada china. Pasamos por tu departamento, baja en este instante que estamos como a dos cuadras.

Changmin suspiró, sin contestarle algo más a Choi solo hundiendo un poco más el rostro en la almohada y luego de dos segundos optando por levantarse. Con las pantuflas puestas, y su camisa y pantalón de algodón, sin cambiarse ni nada Changmin optó por bajar.

Fuera el aire era un poco más intenso. Lamentó el hecho de poder haber traído un abrigo al menos, se abrazó un poco y bostezó. Pronto el auto de Siwon estuvo frente a él. Con el claxon sonando para llamar su atención.

—¡Firma rápido!

Desde el lugar del conductor, Siwon solo levantó un poco la mano y Heechul bajó, acercándole los papeles, haciéndolo sonreír un poco.

—¿Ahora mueres de frío?

Heechul lo miró, Changmin pudo sentir su mirada mientras firmaba los papeles.

—¿Por qué lo dices?
—Bueno como ahora llevas de todo encima para cubrirte de ese muchacho.

—Sabes que no es por el frío precisamente.
—No lo entiendo, Changmin. ¿Por qué te escondes de ese muchacho? Ni siquiera entiendo por que tomaste vacaciones cuando estamos a semanas de que escojan al nuevo editor en jefe. Tú quieres ese puesto, deberías estar luchando por él. No de vacaciones.

Lindas vacaciones” pensó Changmin con algo de sarcasmo. Cerrando la carpeta y extendiéndosela a Heechul.

—Tranquilo, Hyung. Sé lo que hago.
—Pues yo siento que estás haciendo demasiadas cosas indebidas. Dime que me equivoco, por favor, Min.

El silencio de parte de Changmin bastó para Heechul, quien suspiró únicamente.

—No son indebidas, solo son necesarias.

Heechul rodó los ojos, dispuesto a marcharse ante lo poco racional que Changmin podía ser a veces cuando tenía una meta en mente. Decidió dar media vuelta y regresar al auto con Siwon.

—Pues no te creo, Min. Y ya es hora de que me vaya.
—Oh, vamos… Chul, no exageres. Se cuidarme solito.

Changmin lo agarró del brazo, deteniéndolo por un segundo. Pero aún así, Kim retomó el paso una vez más. Dirigiéndose al auto de Siwon, el movimiento de Changmin fue más certero, porque lo jaló con fuerza y lo abrazó.

—Tú tranquilo, Hyung…

Heechul suspiró, envuelto en el abrazo del más alto y luego de un par de segundos se separaron.

—¡Hey ya dejen el manoseo! Chul apura, que llegamos tarde a la entrevista con el embajador.

Los dos rieron ante las palabras de Siwon y agitando su mano lograron despedirse, Siwon también se despidió y Changmin los observó marcharse en el auto. Con el frío un poco más acentuado, con un suspiro y el vaho saliendo de sus labios Changmin decidió volver a su cómoda cama.

—Tengo que regresar antes de las nueve a la mansión Kim. Así que mejor sigo descansando.




—Me alegra que me hubieras llamado.

Onew dejó una sola mano sobre el timón, con la otra sobre el resquicio de la ventana, jugando con sus dedos sobre los labios. Minho sin embargo, permaneció callado. Más de lo habitual.

—Creía que ya ni siquiera querías verme, hace mucho que no nos veíamos.

Giró en una esquina y Minho solo suspiró, vestido aún con su uniforme. Saliendo de sus clases particulares, a Jinki le gustaba como ese uniforme de instituto combinaba con su sonrisa resplandeciente, pero hoy Minho solo parecía ido.

—No quería incomodarte, es solo que Changmin está en su día libre y no me placía coger taxi. Lo siento, si te arruiné algún plan.
—Por supuesto que no. Es más quería verte.

Minho solo asintió, abrazando un poco más la maleta sobre sus piernas y apoyando los brazos sobre el resquicio de la ventana. Dedicándose únicamente a mirar el paisaje de las calles.

Sus ojos se abrieron en extremo cuando diviso a Changmin agarrando a un muchacho por el brazo, jalándolo hacía él y abrazándolo con fuerza. El muchacho vestía normal. Pero Changmin parecía vestir solo una pijama.

El corazón dio un salto.

No se vio capaz de pedirle a Jinki que se detuviera por que en realidad había sido apenas un par de segundos en lo que lo único que pudo mirar fue a Changmin agarrando al castaño y deteniéndolo para que no se marchara de su lado.

Se acomodó una vez más, esta vez con la mirada hacía el frente.

—Minho, ¿Te sientes bien?
—¿Eh? ¿Por qué lo dices?
—De pronto te ves como pálido.

Minho llevó una mano a su mejilla, preocupado por aquel estado en organismo. Revisó su imagen en el espejo e intentó no preocuparse. Solo… Que el nombre de Changmin ya no era como un anhelo en sus labios.

Por que había olvidado, que los abrazos podía dárselos a cualquiera.




Jaejoong bebió un poco más.

Con el licor inundando sus sentidos, la coherencia y la conciencia. Empezaba a ser una mala costumbre. Sabía que no debía hacerlo, su padre lo mataba si se enteraba que andaba dando un espectáculo público deprimente y ebrio.

…Pero de algún modo Jaejoong sentía que podía controlarse.

—Hey… Jae, hace tanto que no te veía.

Giró hacía la derecha y su sonrisa se amplió cuando vio a Jin a su lado, con su cabello un poco más corto desde la última vez que lo había visto.

—¿Cuándo volviste de Japón?
—Mmh… Hace un par de días, planeaba llamarte mañana.
—Brindo por eso.

Jaejoong levantó un poco su vaso, con esa sonrisa en los labios que Jin identificó de inmediato. Realizando el mismo gesto. Entonces, Jaejoong decidió que últimamente le estaba siendo muy fiel a Yunho y a Yoona.

Que no lo merecían.

—Oye Jin… ¿Qué te parece una buena bienvenida?

Él lo miró con curiosidad, y Jaejoong aprovechó esa confusión para beber lo poco que quedaba en su vaso, antes de jalarlo del brazo y guiarlo hasta los baños del bar, aprovechando que no había nadie y encerrándolo en un cubículo.

No hubo amor de por medio, solo pasión y deseo que Jin retribuyó con la misma intensidad. Jaejoong gimió, besó y tocó aquella piel. La boca de Jin jugó con su ombligo, su estómago, con todo su ser.

Justo en esos momentos. Jaejoong volvió a sentirse vivo. El sexo lo revitalizaba.




De vuelta en la mansión Kim, Changmin mordió una manzana verde.

Suspiró un poco mientras veía a Minkih terminar de arreglar la cocina, ese día de trabajo parecía haber no sido muy pesado. La mayoría ni siquiera había llegado a cenar. El timbre de la puerta sonó. Y Changmin se levantó tranquilo.

—Yo voy.

Minkih asintió, todavía ocupada con dejar todo en su lugar. Y cuando Changmin llegó a la sala de estar, pudo observar como Yunho asentía a modo de saludo ante el mayordomo Lee que había acudido a abrir la puerta.

—Buenas noches. ¿Se encuentra Jaejoong?
—Permítame un momento, joven. Déjeme revisar en su habitación.

Yunho asintió, pero Changmin de inmediato dio un paso hacía adelante antes de que Lee subiera las escaleras.

—El joven Jaejoong salió hace un momento. Justo cuando yo llegaba.
Yunho lo miró. —¿Hace cuanto fue eso?
—Más o menos cuarenta minutos.

Jung asintió, aparentemente ya no tan interesado con buscarlo. O verlo, o lo que fuera haber ido a hacer ese día.

—De acuerdo, muchas gracias.

De la misma forma en que llegó, Yunho se marchó. El mayordomo Lee lo miró, y Changmin solo levantó los hombros. Sin saber lo que ocurría.

—Changmin necesito que salgamos en este momento.

Minho bajaba las escaleras, no demasiado arreglado. Y con un tono muy frío y oscuro en su voz.

—Pero aún es mi día libre.
—Me importa un demonio. Apresúrate.

Casi siguiéndole los pasos. Minho salió de la mansión, Changmin solo arrugó el entrecejo, apretando la manzana en sus manos y empezando a enojarse demasiado. Odiaba que lo trataran de esa forma tan insolente.

—Es mejor que vayas Changmin. Evita problemas con ese muchacho.

Lee sonó conciliador, extendiendo su mano para que le diera la manzana y se marchara junto al menor de la familia Kim. Decidió obedecer, saliendo por la puerta principal, vestido aún con su ropa de civil.

Lo siguiente, fue extraño. Él se suponía que era el chofer y justo en ese momento veía a Minho con las llaves en las manos ingresar al puesto de conductor. Changmin no entendía.

—Sube.

Rodó los ojos e intentó respirar profundo. Tragándose sus palabras y subiéndose como copiloto, un poco cansado de estos ir y venir con Minho. A veces bien, a veces mal. A veces Changmin se perdía.

El menor arrancó con velocidad. Changmin apenas tuvo tiempo de colocarse el cinturón de seguridad y agarrarse como podía. Era obvio, Minho estaba molesto, y muy probablemente con él.

—¿Qué tal tu día libre?

Ese tono de voz fue todo, menos casual. Minho en realidad tenía ambas manos sobre el volante muy atento al camino. Pero aún así tenía el entrecejo arrugado, y sus expresiones no eran para nada serenas, Changmin decidió obviar que había notado todo eso en el menor.

—Bien, descansé mucho.
—¿Descansaste? ¿Te la pasaste en casa todo el día?

—Por supuesto. Necesitaba eso, dormir y nada más.
—¿Y dormir con quien?

Minho giró para mirarlo, e ahí el meollo del asunto. Aunque le preocupó un poco el hecho de que Minho ya no mirara hacía el camino.

—¿Podrías mirar por donde vamos? Por que si no es así, con gusto conduzco yo.
—No es necesario, solo quiero que me contestes.

Él regreso la mirada, apretando un poco más el volante. Y acentuando una expresión auténticamente temeraria. Changmin decidió que era la última vez que le hacía caso al mayordomo Lee.

—¿Bueno y a ti que demonios te importa?
—¡¡Me importa por que odio compartir lo que es mío!!

Y ahí estaba otra vez, con ese posesivo que Changmin detestaba. No le gustaba que alguien pudiera sentirse dueño de é, de controlarlo. Ni siquiera el hecho de que sus padres lo trataran así le gustaba, lo soportaba hasta cierto punto y solo por que eran sus padres.

…Pero no iba a permitírselo a Minho.

—¿Tendremos de nueva esta discusión? Que trabaje para ti, no quiere decir que lo que haga en mi tiempo libre te importe.
—¡¿Quién era ese muchacho al que abrazabas en la tarde?!

El auto comenzó a ir todavía más rápido, pero eso a Changmin no le importó. ¿Minho los había visto? Por un momento tuvo miedo de lo que pudo haber visto, pero si fuera algo más, obviamente no estaría reclamando solo por ese abrazo.

—¡No te incumbe, maldita sea! ¡¡Soy mayor que tú, no vas a controlarme!! ¡Sin contar con que tú y yo no tenemos nada!
—¡Tu y yo nos hemos besado! Desde el punto en que lo veas tenemos ‘algo’

Minho intercalaba su mirada ahora entre él y el camino.

—¡¿Y eso que?! ¡Puedo besar ahora mismo a la primera chica que encuentre y no por eso le debo fidelidad!
—¡¿Por qué demonios tienes que ser así?!

Minho gritó, y Changmin solo bufó con una risa en los labios.

—¿¡Yo!? ¿Qué es lo que sucede contigo Minho? ¡Sales con cuatro chicos al mismo tiempo! ¡¿Y me pides una absurda fidelidad?! No me hagas reír… ¡¿No te gusta compartir, pero tu si te puedes compartirte entre todos nosotros?!

El auto frenó bruscamente, Changmin agradeció haber alcanzado a colocarse el cinturón de seguridad por que sino hubiera terminado con un fuerte golpe en la cabeza. Minho solo apretó el timón, con la respiración algo agitada.

—¡Bájate!
—¿Qué?

—¡¡Que te bajes!! ¡Tú no entiendes nada! ¡¡Solo lárgate y desaparece!!— De repente la fuerza en los brazos de Minho desapareció y su respiración se volvió entrecortada, Changmin incluso pudo ver sus ojos un poco cristalinos. –Nunca debiste aparecerte en mi vida.

Fue inevitable, deslizó una mano hacía el hombro del menor, tocando brevemente su hombro.

—…Minho.
—¡Que te largues, maldición! ¡No te quiero ver!

Sacudiéndose bravamente de su toque, Minho solo desactivo los seguros. Era de noche, estaban en un barrio que Changmin ni siquiera recordaba. Pero aún así, no se quedaría. Solo apretó los puños y bajó, cerrando la puerta sin regresar a mirar a Minho.

Luego de un breve instante, el auto solo arrancó.




Era probablemente las once de la noche, tal vez un poco más tarde.

Boa todavía no lograba conciliar el sueño y había optado por sentarse frente a su cómoda a observar el reflejo que le devolvía el espejo. Miro su largo cabello y pensó que sería bueno cepillarlo, pero lo descartó en cuanto la pena volvió a su alma.

Que OhDae la hubiera engañando tan vilmente, llenándola de esperanzas con tener un hijo, para al final de todo revolucionar en que aquello se quedaría únicamente como un sueño frustrado más para ella.

Pensó en vengarse, en irse y abandonarlo. Pero aún no se decidía por algo. Soltó un corto y mudo suspiro esperando no levantar a su esposo que yacía dormido plácidamente en la cama.

No podía irse, no aún. Tenía razones por las que quedarse. Una única persona que la retenía. En ese infierno de mansión, que no era precisamente OhDae.





Kiss me, infect me with your love, take me with your poison… Wanna be a victim… ¡Supernatural!


Yoochun reía abiertamente, agarrando a Telisha con fuerza, ambos muy cerca el uno del otro, cantando una canción solamente en las partes que recordaban, con sus pasos torpes y sus gritos desafinados.

Tenían incluso el equilibrio nulo. El licor en sus sangres, lo único que provocaba era que rieran como idiotas. Y cuando soltó a Telisha para poder cerrar la puerta de la casa, ella trastabillo hasta casi caer.

Yoochun volvió a reír, sosteniéndola una vez más por la cintura.

¿Estaban provocando un escándalo? Quizá si, pero ninguno de los dos estaba lo suficientemente consciente como para darse cuenta de eso. Y justo antes de empezar la titánica tarea de subir las escaleras, cuando Yoochun levantó la mirada.

…Lo primero que vio fue a Junsu.

Al principio creyó que había vuelto alucinar, pero Junsu se veía molesto. Y en sus sueños, en sus anhelos del pasado. Junsu solo tenía una sonrisa en los labios para él. Entonces comprendió que era real.

—¿Qué sucede contigo, Yoochun? ¿Cómo llegas en ese estado a la casa? Y aún más… ¿Por qué traes a esta mujer en un estado igual o más deplorable que tú?

Junsu terminó de bajar las escaleras hasta quedar frente a ellos. Hablando en voz baja, quizá para que nadie más los escuchara. En realidad Yoochun pensaba que era una suerte que nadie más se hubiera levantado.

—¡No te metas en lo que no es de tu incumbencia Junsu!

Telisha rió ante su grito y Junsu solo acentuó la molestia en sus facciones.

—Escucha Yoochun, has lo que te de la gana, pero no vengas a hacer este tipo de espectáculos a la casa. Es deprimente, al menos busca a alguien que esté a la altura de nuestra familia.

—¿Alguien como KangTae?

La mirada que Yoochun le envío a Junsu en ese momento, paralizó al menor. Por que Yoochun jamás lo había visto de esa forma, como si quisiera atravesarlo, molesto, enojado, traicionado. ¿Yoochun… Lo odiaba?

—De todas formas, ¿Cuás es tu problema con mi Chunie?— Telisha se interpuso, sosteniéndose en Yoochun y acariciando el pecho de él. Junsu solo apretó sus puños con molestia. “¿Chunie?

—¿Tú por que me estás hablando?

Su voz salió osca y agresiva mirando a la mujer que solo sonreía y lo miraba con altanería, Yoochun al parecer había decidido mantenerse al margen.

—¿Chunie?— Junsu rió cruel, acercándose a Telisha y agarrándola por el brazo. –Suena asqueroso viniendo de tu boca.— Y entre el griterío que la mujer empezó a armar, Junsu la jaló directo hacía la salida de su casa.

No le importó que amenazará con que Yoochun se pusiera furioso con él por echarla. Junsu incluso se reí de esa posibilidad. Ellos tenían problemas más serios por los cuales pelear, que por ella.

—Lárgate de aquí, y vuelve cuando seas una mujer decente.

Cerró la puerta con fuerza, azotándola sin medir la fuerza que utilizaba. Dejando a Telisha golpeando la puerta un rato hasta que finalmente se marchó. Yoochun en cambió nunca refutó algo.

Junsu ya no quería perder tiempo con Yoochun, por que en el estado en que se encontraba no lo entendería, por eso avanzó, directo hacía las escaleras, dispuesto a encerrarse en su habitación y fingir que no habían sido celos lo que lo impulso a echar a Telisha de su casa.

Pero antes de que pudiera si quiera subir un escalón, Yoochun lo agarró del brazo, haciéndolo girar con fuerza. Pegándolo a su cuerpo. Y esa cercanía lo absorbió, por que eran ya varios días desde que su cuerpo no reaccionaba ante su toque.

Los labios de Yoochun estuvieron cerca a los suyos, casi rozándolos. A pesar del olor a licor que su hermano despedía. A pesar de todo Junsu pudo sentir su sangre bullir una vez más, con arrebato y pasión.

Junsu solo deseaba poder besarlo otra vez.

—¿Acaso estás celoso Junsu?
—…No.

Argumentar no era una opción para él en ese momento. La sonrisa de Yoochun era fiel testigo de que ya sabía o cuando menos sospechaba de que toda esta situación lo sobrepasaba.

Lo sostuvo por la espalda, acercando sus cuerpos un poco más. Junsu estaba siendo hipnotizado por esa sonrisa en los labios del mayor, por la cercanía, por culpa de Yoochun su decisión flaqueaba y él solo podía ver los ojos oscuros de su hermano.

—…Te amo tanto, Junsu.

Fue como si de repente olvidara todo, como si las paredes a su alrededor se derrumbaran y a Junsu dejara de importarle el resto del mundo. Cuando Yoochun alcanzó sus labios, sosteniendo todavía su brazo y con la otra mano en su cuello.

Junsu cerró los ojos, en medio de los labios y la pasión que las manos de Yoochun provocaban en él cada que tocaba su piel. Sus manos se movieron lentamente, sobre el pecho de él, con lentitud. Y su solo gemido lo hizo abrir los ojos.

Estaba cayendo una vez más.

Entonces lo empezó a intentar alejar. Alejando su boca y tratando de empujarlo con las manos. Con la fuerza que podía, pero Yoochun en verdad pareció molestarse, por que únicamente junto más sus cuerpos. Y lo hizo retroceder.

—…Ya… Basta… Detente…
—Se que me amas, no puedes haberme olvidado de la noche a la mañana.
—¡Esto no está bien! ¡Suéltame!

De pronto un gemido escapó de sus labios, Yoochun lo había impulsado contra las escaleras. Su cuerpo yacía semi recostado sobre los incómodos escalones. Y Yoochun estaba prácticamente sobre él.

El miedo se esparció en su interior. Alguien los podía ver. Quiso empujarlo, pero Yoochun estaba resultándole demasiado pesado. Y cuando empezó a atacar a su cuello. Junsu solo quiso gritar.

Detente, Yoochun… Por favor, detente.

—Te amo tanto, Junsu…


Lo había vuelto a repetir. Junsu ya no volvió a cerrar los ojos, por que solo quería huir, quería mantenerse firme. No quería caer una vez más. No quería, pero Yoochun lo besaba, lo tocaba, hacía presión con su cuerpo ambos sobre las escaleras.

Junsu quería huir con Yoochun a un lugar lejano.

—No… Por favor…
—Di mi nombre Junsu… Dilo.

Gimió brevemente cuando Yoochun mordió su cuello. Y las manos frías de Yoochun tocaron su estómago, dentro de la camisa. Junsu intentó moverse, pero los escalones lastimaban su espalda. Aún así Yoochun solo beso hombro. Con suaves besos que lo volvieron hacer suspirar.

—Basta…
—Dilo.

No podía más, se iba a rendir. No quería… Pero él lo estaba superando. Y Junsu no quería detenerlo.

—…Te amo, Yoochun.

Pareció sorprenderlo por que sus ojos se abrieron. Una sonrisa se posó en los labios de su hermano, y volvió a besarlo en la boca, esta vez Junsu cerró los ojos, enterró sus manos en el cabello de Yoochun y lo besó con la misma entrega y pasión.

—¡Oh, Dios mío!

El sonido del cristal romperse sobre el suelo, los detuvo. El corazón de Junsu se encogió con fuerza y tuvo miedo de mirar hacía la entrada de la sala de estar. Yoochun en cambio giró por instinto.

Viendo a una temblorosa Minkih tapando su boca, vestida con su pijama y pegándose a la pared, incluso hasta un poco pálida de la impresión.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD