KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Regalo de una Cassiopeia Cap. 6


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Sexta Canción



Tú corazón está sintiendo su toque.
Evitas incluso cualquier contacto visual accidental.
Lo niegas y lo niegas, pero terminas delatándote.





Minho dejó que el agua mojara su rostro.

Que lo refrescara un poco, y luego gracias a eso, el malestar desapareciera poco a poco, se sostuvo del lavamanos, con fuerza y cuidado a la vez, con bocanadas de aire que repletaran sus al menos un poco sus pulmones.

Así que apenas se sintió más o menos estable, levantó el rostro. Fijándolo en aquel espejo que le devolvía el reflejo de su imagen, de su rostro pálido y en mal estado, de sus ojos un poco en desasosiego.

¿Qué demonios había sido ese extraño malestar?

—¿Minho? ¿Ya te sientes mejor?

Dos golpes leves en la puerta, provenientes de la voz preocupada de Changmin, y Minho se tuvo que obligar a fingir que no estaba tan mal como aparentaba. Respiró profundo, colocó una sonrisa en sus labios y palmeó un poco sus mejillas.

Sintiendo que de pronto ya no tenía el estómago tan revuelto como pensaba.

Se armó de valor e irguió, abriendo la puerta con cuidado, con el suficiente como para que las cejas de Changmin que permanecían levantadas en un gesto de preocupación lo hicieran sentirse un poco mejor.

—Tranquilo Changmin… Creo que no he comido debidamente.
—¿Seguro? Nunca te había visto así.
—Estoy bien Changmin.

Colocó una de esas sonrisas y Changmin aún no muy seguro lo abrazó, con un suspiro saliendo de los labios y besando un poco su frente, como si al tenerlo entre sus brazos las cosas pudieran estar un poco mejor.

Lastimosamente el ambiente no era el adecuado, Jaejoong seguía dando vueltas por el departamento, con Yoochun angustiado haciendo llamadas a todas partes que podía. Con la ausencia de Yunho y Junsu que habían salido a buscar a los niños una vez más en las calles.

Era relativamente preocupante el hecho de que las cosas no anduvieran tan bien, Minho apretó las manos de Changmin y sintió que ese malestar aún persistía pero al menos no era tan molesto como antes.

Changmin lo apretó un poco más contra su cuerpo, seguramente preocupado también por los niños que eran como sobrinos para él, por las horas que llevaban sin aparecer, y por que la cosa estaba tornándose seria.




El camino estaba ya un poco oscuro.

Jaejoong sonrió enternecido ante la imagen de aquellos dos menores sentados en la parte de atrás del auto, que muy juntos habían logrado conciliar el sueño, el clima ya no era tan bueno, las nubes habían ocultado cualquier rastro de luz y parecía que empezaría a llover en cualquier momento.

Aún así, la hermosa sonrisa en los labios de Jaejoong no se borraba, era la satisfacción de un día explotado al máximo, de buenas emociones, de esplendidos recuerdos, de traiciones tamborileos de su impertinente corazón que a veces lo traicionaba.

Y Yunho permanecía callado al volante, concentrado en el camino, con el codo en el alfeizar de la ventana, sus dedos en la barbilla, ahora que lo notaba mejor, más bien parecía perdido en sus pensamientos, conduciendo sin demasiada velocidad, con suaves movimientos del volante en el momento adecuado.

A Jaejoong le gustaba conducir, lo suficiente, no demasiado. Por que le gustaba poder conversar sin problema, molestarse, divertirse. Y conducir costaba esfuerzo, en momentos como este en el que su mirada se perdía en el perfil serio de Jung.

En ese solo gesto que rayaba la línea de amistad muchas veces para su propio gusto. Eran los años de amistad, la cercanía, lo profundo de sus sentimientos hacía él que a veces los confundían.

Por lo mismo optó por mirar hacía la ventana y que sus ojos se perdieran en la floja lluvia que caía aquella noche. Estaba harto de darle vuelta a lo mismo, Jaejoong era muy expresivo, no le costaba serlo a pesar de que en una primera instancia no lo pareciera.

Pero los miembros de Dong Bang Shin Ki eran otro mundo, eran los hermanos a los que sentía más propios que los reales, como si fueran parte de él. Y sin embargo esas emociones en su interior no divagaban de la misma forma hacía Yoochun, Junsu y Changmin como lo hacían hacía Yunho.

A veces pensaba que lo mejor era resignarse, que tal vez Yunho podía gustarle un poco, que no había nada de malo en eso, era un hombre atractivo, era demasiado bueno con él, y convivían demasiado tiempo juntos. Era normal que aquello pasara.

Jaejoong solo esperaba que las cosas se mantuvieran justo como ahora, sin cambios de por medio, de ese gusto extraño que tiene hacía Jung, sin compromisos de por medio, sin novias que se pudieran interponer entre ellos y su paz.

Las cosas estaban bien justo como ahora, Jaejoong no quería pensar en el futuro, no por ahora al menos.




Changmin movió un poco la cabeza y arrugó el entrecejo.

La niña de cabello azabache y largo se abrazaba al cuello de Junsu como si no hubiera mañana, y Yoochun seguía con la misma expresión de estúpido observando a esos dos, ahora sentados en el sillón de la sala de estar.

Yoochun no cabía en el asombro que la presencia de aquella niña le había provocado y Junsu parecía más bien entretenido en lograr que la niña se relajara un poco y dejara de asfixiarlo con su abrazo.

—No entiendo, ¿no se suponía que eran solo dos niños?

Yoochun sacudió un poco su cabeza, reaccionando finalmente ante las palabras de Shim y asintiendo ligeramente todavía sorprendido y tratando de hilar pensamientos adecuadamente.

—Si… bueno es que… ¿por qué no esperamos a Yunho?
—¿Y por qué?
—Por que se supone que Yunho está cuidando de ellos.

La lógica cayó por su propio peso, Changmin se cruzó de brazos y arrimó un poco mejor en el sillón en el cual se encontraba sentado, observando a la pequeña de gracioso vestido, un poco menor Leah, tal vez de la misma edad que Hansae o un poco menos.

Le resultaba de muchas formas algo tan imposible que de la nada aparecieran niños que Yunho decía cuidar por encargo de un amigo. Y que tenían una mala costumbre de llamarlos ‘papá’

Debatir con Jaejoong era imposible, él confiaba a ciegas en Yunho y suponía que Junsu también, así que lo óptimo era enfrentar directamente a Jung y escuchar una explicación creíble, por que esto empezaba a tornarse raro. Muy raro.

—Chunie…

La pequeña estiró un poco su mano, Yoochun se sobresaltó al escuchar aquel mote que solo Junsu solía usar para llamarlo, aún más cuando la niña usó aquel tono algo débil y tímido que logro que las barreras de Yoochun se derrumbaran.

Su mano derecha viajó nerviosa hasta la de la niña y cuando finalmente entró en contacto con aquella piel, una sonrisa inesperada apareció en sus labios, tomando su pequeña mano entre la suya y apretándola con cuidado.

En un sutil gesto de compañía.

La imagen le resultó inverosímil, Changmin afiló la mirada en cuanto tuvo aquel cuadro en perspectiva, la niña se abrazaba a Junsu con fuerza, del mismo modo que apretaba la mano de Yoochun, intentando mantenerlos unidos, como resguardo a sus miedos.

El sonido de la puerta abriéndose lo hizo levantar la mirada.

Yunho traía entre sus brazos a Leah y Jaejoong a Hansae ambos menores dormidos. Y en cuanto se fijaron en la pequeña que permanecía en los brazos de Junsu, ambos arrugaron el entrecejo confundidos.

Fue entonces cuando Yoochun lució un poco menos atontado, y enfocó con su mirada directamente a Yunho. Changmin sabía que esos dos se traían algún secreto, uno que él todavía no comprendía. Y odiaba, que lo excluyeran de algo que lo dejaba como ignorante en medio de toda esa situación.




—Tenemos que decirles la verdad, Yunho.

Yoochun se removió indeciso dentro de la cocina, de un lado a otro como si no pudiera estar quieto, con Yunho apoyado en el mesón, de brazos cruzados y la mirada fija en la pared. Tanto Jaejoong, Junsu  como Changmin habían ido a dejar a los niños a la habitación. Logrando un momento a solas para ellos dos.

—¿Y que es lo que quieres que les digamos? Además, ¿quién es esa niña?
—¿Nunca la habías visto?
—Es obvio que no, Yoochun.

Un breve silencio, uno que Yoochun ocupó para finalmente detener su paso y suspirar.

—Llamó papá a Junsu, y al parecer a mí me dice Chunie no se en que nivel podamos estar relacionados pero…
—¿Es tu hija?
—Eso estoy sospechando.

La expresión seria en el rostro de Yunho no vaciló, el mayor solo pasó una mano por su rostro y sonrió, más cansado que angustiado con toda la situación.

—Esto es para no creérselo, de pronto tengo que hacerme cargo de un montón de niños que quien sabe por qué llegan hasta acá.
—Insisto Yunho, debemos decírselos.

Yunho negó inmediatamente.

—No podemos… debemos inventar algo, esto por si solo…
—¡Por favor, Yunho! Podrás engañar a Junsu y Jaejoong que te tienen una fe casi ciega pero, ¿Changmin? no peques de ingenuo que él no nos cree ni el padre nuestro.

—De acuerdo, ¿qué es lo que está pasando?

La presencia de Changmin en la cocina los tomó desprevenidos, el muchacho entró decidido, con una expresión determinante en el rostro que logró que Yunho abriera mucho los ojos y Yoochun incluso retrocediera.

—Changmin no debes escuchar conversaciones ajenas.
—Di la verdad, hyung. ¿Quiénes son todos esos niños?

Changmin había ignorado por completo el pequeño reclamo por parte de Jung y a cambio Yunho tuvo que suspirar consternado.

—Yunho, ¿quién es esa niña?

La presencia de Jaejoong jamás fue tan oportuna, el muchacho entraba tranquilamente por el umbral de la puerta de la cocina, colocándose incluso junto a Shim quien había rodado los ojos ante su aparición.

Yunho estaba en una encrucijada, decir la verdad no era algo que se pudiera soltar sin los precedentes adecuados y todos estaban lo suficientemente estresados como para sentarse a hablar adecuadamente.

Sintió la mano de Yoochun apretando un poco su brazo, mientras lo miraba pidiéndole que hablara de una vez por todas, y el gesto de inmediato no pasó desapercibido ni para Changmin ni para Jaejoong.

—Escúchenme es algo muy difícil de explicar. Les pido un voto de confianza, dos días y les prometo que les explicaré todo como lo merecen.
—¡Por supuesto que no!

Changmin saltó de inmediato, con sus expresiones marcadas, hasta que claro Jaejoong colocó una mano sobre su hombro, con esa expresión de confianza total en su líder, mirándolo a los ojos. Haciendo exasperar a Changmin.

—Confiemos en él, Changmin.
—¿Qué? No se trata de que no confíe en él, confío en ti Yunho, es solo que quiero saber lo que está pasando en NUESTRO departamento, ¿es en serio? ¡Jaejoong hyung!

Cuando Changmin giró hacía el mayor buscando un poco de apoyo, Jaejoong solo suspiró y Yoochun continuó con su mirada fija en Jung, buscando que dijera algo más. Pero aquello más bien parecía un cruce de miradas y confidencias entre Yunho y Jaejoong.

—Yunho nos está pidiendo dos días, luego de eso él mismo nos explicara absolutamente todo, ¿verdad?

Yunho asintió tranquilo y Changmin bufó exasperado.

—¡Dios! Si así son de amigos no quiero imaginar como sería si estuvieran enamorados. ¡La confianza da ASCO! Pero ya sabes hyung, dos días y te quiero dándome todas las explicaciones del caso.

Changmin señaló sin ningún reparo a Jung, y se marchó directo a su habitación. En cuanto aquello hubiera pasado, Yoochun decidió que lo mejor era acompañar a Junsu con los niños y Jaejoong se había quedado a solas con Yunho una vez más.

—¿Quieres un poco de café?
—Quiero un poco de paz, ¿tienes un poco de eso?
—Tal vez una conversación y mi café puedan ayudarte.

Yunho sonrió ante la respuesta de Jaejoong y se sentó en una de las sillas en tanto el castaño se dedicaba a calentar un poco de agua.




La pequeña que según le había dicho Junsu se llamaba Minhee no había querido dormir sola, y por tanto Junsu le ofrecido dormir con ella. Así que la pequeña reposaba en la cama de Kim, profundamente dormida ante la atenta mirada de ambos.

Yoochun encontró interesante ese pequeño momento en el que sentado junto a Junsu sobre la cama, velaban el sueño de la menor que incluso tenía una pequeña sonrisa en los labios ahora que había conciliado el sueño.

Como si no pudiera ser todavía más hermosa…

Y los pensamientos de Yoochun viajaban hacía las posibilidades de que en verdad pudiera ser su hija, y que indudablemente Junsu la veía con la misma veneración en los ojos, aunque claro sin la misma percepción de él.

Minhee le sonó tanto a algo que él hubiera elegido que su pecho se inflaba de orgullo tan solo con verla. Repleto de una emoción hasta ahora desconocida para él.

—Es tarde, Chun…

La suave voz de Junsu lo tomó por sorpresa, giró por instinto hacía él, y se encontró con el rostro de un Junsu sorprendido ante la cercanía que de pronto tuvieron.

—Si… creo que tienes razón…

Y aún así esa cercanía no era molesta, por que ni él se alejó ni Junsu lo hizo. Yoochun pugnaba por un abrazo, por uno pequeño y cálido que calmara un poco sus ansias de calor humano.

Pero le fue imposible realizarlo.

Así que sonrió y asintió, levantándose de la cama y notando como la pequeña burbuja en la que de pronto se habían encerrado se rompía, Junsu lo miró tan fijamente que de pronto Yoochun sintió que podía leer su mente. Tomó el pomo de la puerta con fuerza y suspiró.

—Hasta mañana, Su.
—Descansa, Chun.

Y su salida no fue como lo había esperado, apenas hubiera salido y vuelto a cerrar la puerta, perdió el aire en los pulmones, apoyado en ella y con los ojos cerrados.

—¿Yoochun? ¿Estás bien?

Yunho había salido de su habitación. Con la pijama ya puesta y visiblemente cansado.

—Si, Yunho… solo es este futuro gay que me agobia un poco.
—¿Tú…? ¿Qué? Agh, mejor ni preguntó.

Yoochun sonrió un poco más relajado ante la mueca de su amigo y volvió a suspirar, en un intento de bostezo que le recordó que ya era hora de dormir y que quizá había permanecido mucho tiempo junto a Junsu.

—Yoochun… ¿Qué piensas sobre todo esto?
—¿Te refieres a una posible relación a futuro con Junsu?

Yunho asintió, y Yoochun pareció pensarlo por un momento antes de caminar un poco más lejos de la puerta de la habitación de Junsu, con Yunho siguiéndole los pasos.

—Pues la verdad, creo que no sería tan malo. Conozco a Junsu desde hace tanto, sé todo de él, como él lo sabe de mi. Y estoy empezando a creer que el que me guste no es un problema. En realidad nunca me he detenido a pensar en eso de que sea un chico de quien me enamore sea un problema, ¿sabes?

—¿A qué te refieres exactamente?

—Pues… siempre di por hecho que me gustaban las mujeres, pero si me llegara a gustar un chico creo que no habría nada de malo, en especial con Junsu. Si voy a arriesgarme, me alegraría hacerlo por alguien como él.

Yunho pareció complacido con esa respuesta, por que sonrió y se apoyó en la pared, con aquella expresión que Yoochun conocía tan bien. Por lo que decidió acercarse un poco más al mayor y apoyarse en él.

—¿Yunho estás teniendo dudas?
—¿Eh? No, es solo que con los niños… tú sabes lo mucho que me gustan los niños. Me hace ilusión estar con ellos como hoy, pero no quiero confundirme.

—Bueno yo siempre quise una niña, pero no es Minhee lo que me empuja hacía Junsu. Solo hace todavía más agradable mi panorama. La pregunta es, ¿Leah y Hansae te empujan hacía Jaejoong, o tú ya estabas en el mismo lugar junto a él?

—Eso es un poco confuso, Yoochun.
—De acuerdo, seré más claro. ¿Qué sientes por Jaejoong?

Esa pregunta lo había tomado por sorpresa, de una manera indebida en la que Yunho había abierto mucho los ojos.

—En realidad… no estoy seguro. Estoy confundido, y el solo hecho de estar confundido me asusta.
—Oh, mi pobre y estúpido Yunho~

Yoochun estiró un poco más sus brazos y encerró a Jung en un abrazo cálido, en uno que Yunho apenas percibió, por que Yoochun lo había arruinado con sus palabras, pero aún así lo dejó ser. Se dejó sentir protegido por alguien más.

Cuando una de las puertas de las habitaciones empezó a abrirse, Yunho maldijo a su suerte y suspiró, cerrando los ojos en el proceso. Permitiéndole erróneamente a Yoochun hablar primero.

—Te juro Jaejoong que este no es un encuentro clandestino a escondidas en la mitad del pasillo casi a media noche para hacer cosas que indebidas.

Yunho rodó los ojos y casi inmediatamente empujó al muchacho, con un ligero golpe en el brazo.

—Deja de ser idiota al menos un momento, Yoochun. Ya me duele la cabeza, mejor me voy a dormir.

Con una mano en la cabeza, sin dar mayores explicaciones, Yunho ingresó a su habitación y Jaejoong enfocó su mirada en Yoochun quien velozmente sonrió y se acercó al mayor.

—Jae somos soulmate, ¿cierto? Confía en mí al menos un poco. Yunho es sexy y todo eso pero es todo tuyo, no es mi tipo.

Jaejoong inmediatamente se removió incómodo.

—¡¿De qué demonios hablas, Yoochun?!
—Oh, vamos Jaejoong… No intentes fingir conmigo, hasta mañana.

Se quedó impávido, en mitad del pasillo mirando ahora como Yoochun ingresaba en su habitación desprovisto de tapujos o vergüenzas. Levemente sonrojado, Jaejoong sacudió un poco su cabeza y sonrió tontamente.

—Yoochun idiota…




Daban casi las dos de la madrugada y los niños seguían sin aparecer.

Ya se había informado a la policía y las autoridades respectivas, esperando al amanecer para poder dar anuncio a los medios de comunicación. No era posible que tres niños sencillamente desaparecieran de la nada.

Jaejoong sentía los brazos de Yunho apretarlo con fuerza contra su cuerpo, proveyéndolo de un poco de confort y seguridad. Ya habían recorrido todos los lugares posibles y el sueño no llegaba a ellos, como si en realidad pudieran hacerlo en un momento así.

Yoochun permanecía con su cabeza reposando en las piernas de Junsu y una toalla en la frente, producto del molesto dolor de cabeza que ahora tenía, con los suaves movimientos de Junsu en su cabeza, esperando por que amaneciera pronto y poder salir a buscarlos una vez más.

Pronto el olor a café empezó a inundar el departamento y tanto Minho como Changmin llegaron con un par de bandejas con tazas con café en ellas y unos pequeños bocadillos.

—Coman un poco, necesitan tener algo en el estómago para soportar todos estos estragos.

Changmin depositó una de las bandejas en la pequeña mesita de centro y poco a poco fueron tomándolas. Estar en casa no ayudaba, era aún más desesperante tener que esperar. Por que sentían que no hacían nada en realidad.




—¡Leah no toques mi cereal!
—¡Deja de quejarte, Hansae!

Yunho sonrió divertido viendo a los dos menores pelear en la mesa, mientras la pequeña Minhee comía tranquilamente su desayuno, ajena a la pelea protagonizada por los otros dos. Que como ya lo había sospechado, eran amigos de Minhee.

Jaejoong había salido a comprar un par de cosas que hacían falta en el departamento y a Junsu le había tocado acompañarlo en esta ocasión y como venía haciéndose costumbre, Changmin estaba en paradero desconocido, es decir con Minho.

—¿No es linda Minhee? Digna hija de mí.
—Hay tantas fallas en lo que acabas de decir, pero dejando de lado el lenguaje, si lo pones en perspectiva se parece más a Junsu.

Yoochun lo miró con resentimiento, codeándolo un poco y Yunho rió, con la taza entre sus manos, con la pequeña discusión de los menores ahora sub sanada. En ese momento pensó que si Changmin había ido por Minho y ellos habían llamado a Minho aprovechando la ausencia del resto entonces…

Lastimosamente en cuanto el timbre sonó, Yunho perdió el hilo de sus pensamientos.

—Hyung, buenos días.

Minho apenas llevaba una pequeña maleta a un lado de su cuerpo, con la ropa que usualmente usaba para ensayar, Yunho arrugó el entrecejo.

—Me salté el ensayo de hoy si es lo que te estás preguntando.
—Ya me lo imaginaba.

Le permitió un fácil acceso al menor que fue a sentarse directamente hacía el sillón en la sala de estar en tanto Yoochun le indicaba a los menores en la cocina que permanecieran tranquilos mientras ellos conversaban en la sala.

—¿Por qué hay otra niña?
—Inexplicable, ¿tú no la viste cuando fuiste hacía allá?
—No vi a ningún niño cuando estuve allá, créeme.

Minho dirigía su mirada curioso hacía la cocina y levantaba un poco su mano en cuanto los tres niños lo notaron y saludaron efusivamente desde su lugar. Yoochun re apareció de pronto, con el espejo evidentemente envuelto en papel.

—¿Qué pretenden hacer con eso?

—Este es el punto, Minho. No podemos tenerlo aquí por que todos se preguntaran por qué lo mantenemos tapado, es más fácil decir que se rompió o algo por el estilo. Así que necesitamos que lo resguardes por nosotros.

Minho se removió incómodo en su lugar.

—¿Mientras nadie se mire en él no hay problema, cierto?

—Suponemos que mientras se mantenga tapado no pasara nada, o eso esperamos. Por el momento no queremos mandar a los niños hasta no estar seguros de si irán a parar a su tiempo respectivo.

Minho miró a Yunho todavía un poco receloso, pero Yoochun suspiró con sus manos agarrando fuertemente el espejo.

—Además queremos encontrar a la fan que nos dio este espejo, ella tiene que saber exactamente lo que sucede.
—¿Pero eso no es como un poco imposible?

Yunho suspiró, asintiendo un poco y con suspiro evocado por sus labios.

—Lo sabemos, pero mientras tanto es lo único que podemos hacer.

Minho aún estaba confundido e inseguro. Pero sabía que de algún modo era lo único en que podía ayudar, que era quizá lo único que podía mantenerlos a salvo por el momento, así que con un simple gesto de tranquilidad tomó el espejo entre sus manos y lo sostuvo con fuerza.

Era lo que tenía que hacer.




Changmin había llegado temprano.

Por tanto le había tocado observar toda la coreografía desde el inicio, notando que Minho no estaba por ninguna parte y que aunque lo había llamado ya un par de veces, nunca le contestó, así que decidió esperar.

Cada movimiento elaborado por los compañeros de Minho era increíble, en especial por Taemin que parecía ser el más empeñado en perfeccionarlos, cuando la canción finalmente sonó. Key fue el primero en acercarse.

—Changmin, ¿qué haces por aquí? ¿Y Minho?

En ese momento, Changmin frunció el ceño.

—¿Cómo que dónde está Minho? ¿No debería estar con ustedes?
—Minho dijo que hoy no podía ensayar, que tenía algo importante que hacer, creímos que estaría contigo.

Joonghyun se había apoyado en los hombros de Kibum, con su comentario despreocupado que logró en Changmin una reacción no muy esperada, por que el muchacho había colocado una sonrisa extraña en el rostro, tenso a más no poder.

—¿Salió hace mucho?
—Prácticamente desde que empezó el ensayo.

Para cuando Onew y Taemin empezaban a acercarse al integrante de Tvxq, Changmin ya emprendía la salida de aquel lugar de ensayo, con el paso firme y evidentemente molesto ante el hecho de que al parecer Minho había olvidado que hoy habían quedado de encontrarse.




Enternecedora hasta cierto punto resultaba la imagen de Junsu entregándole a Minhee una pequeña muñeca que había comprado para ella durante su paso al supermercado, y por supuesto los regalos de Jaejoong a los otros dos menores.

Contando con la suerte de que Minho se marchara unos minutos antes de que aquellos dos cruzaran por el umbral de la puerta con todas aquellas fundas de compras. Yoochun había suspirado aliviado y Yunho solo había optado por ir a darse una ducha.

Así que cambiando un poco de canal de vez en cuando, Yoochun encontraba hasta interesante el hecho de que por primera vez las cosas estuvieran en relativa calma y bien planeadas desde que toda esa locura empezó.

Hasta que claro, la puerta se abrió con fuerza y luego se azotó con más fuerza todavía, anunciando la llegada del menor de los integrantes.

—¿Changmin?
—¡Que nadie me joda!

Y esa sola expresión amenazante bastó para que nadie emitiera comentario alguno hasta que Shim se encerrara en su habitación con otro portazo que seguramente le costaría una regañada de parte de Yunho o Jae después de todo ya no vivían los cinco solamente.

Junsu lo miró de manera inquisidora, pero Yoochun inocente, solo levantó un poco los hombros. Desligándose la culpa de aquel enojo que Shim llevaba sobre los hombros, y que parecía repercutir en todos los que pululaban a su alrededor.




—De acuerdo, nosotros iremos a buscar a los niños una vez más. Puede que anden por ahí. Ustedes dos quédense por si los niños aparecen o llaman la policía, todos tendremos los celulares encendidos por cualquier situación que se presente.

Changmin asintió ante todo los que Yunho le decía, con Minho a su lado observando como el resto se alistaba para salir, con la noticia en la televisión anunciando las imágenes de sus hijos perdidos en alguna parte.

—Hyung, ve tranquilo, si ellos aparecen no dudes que los llamaremos de inmediato.

Yunho asintió, sin ánimos de reprimir ese pequeño abrazo que le dedicó a Changmin antes de marcharse con sus cuatro compañeros de la casa. En cuanto estuvieron solos una vez más, Changmin se sentó junto a Minho.

Observando aquellas imágenes de Leah, Minhee y Hansae que pasaban cada tanto pidiendo información por ellos. Demasiados pequeños como para estar perdidos en esa enorme ciudad.




—¿Tengo alas?
—¡No!
—¿Puedo volar!
—¡¡Claro que no!!

En cuanto Leah gritó exasperada puesto que Yunho no terminaba de entender la mecánica del juego, el resto entró en carcajadas, con Hansae sentado entre las piernas de Jaejoong y Minhee en esta ocasión sobre las piernas de Yoochun.

—De acuerdo, de acuerdo… Entonces, ¿soy un objeto?
—No.
—¿Soy un animal?
—¡Si!

La puerta de la habitación de Changmin que era el único que no estaba participando el juego volvió a sonar y Junsu llevó una mano a su frente en cuanto vieron al muchacho aparecer por uno de los pasillos colocándose una chaqueta.

—¿Vas a salir? La cena estará en unos cuarenta minutos.
—Gracias hyung, pero tengo que salir a ponerle los puntos claros a Choi Minho. Quedamos en vernos y me dejó plantado. ¡No puede dejarme plantado por ir a encontrarse con sabrá Dios quien! ¡Nadie me deja plantado!

La indignación en la voz de Changmin era obvia, y Yoochun estaba a punto de preguntar desde cuando Changmin les daba explicaciones, cuando el recuerdo de la presencia de Minho esa mañana en el departamento le hizo atar cabos.

Changmin se marchó unos segundos después y Yunho y Yoochun compartieron una pequeña mirada que pasó desapercibida por el resto, aunque Leah jaló del brazo a Jaejoong.

—Papá, ¿qué le pasa a tío Changmin?
—No pregunten niños, a veces es mejor no saber que pasa por esa cabeza.

El ambiente se aligeró un poco y pronto volvieron a la mecánica del juego, donde todo volvió a ser risas y tranquilidad.




Minho solo removió la comida en su plato y suspiró por sexta ocasión.

—¿Changmin no ha venido a buscarme?

Onew dejó caer el cubierto sobre el plato y miró directamente a Choi.

—No Minho, no ha venido ni ha llamado. Has estado en la sala de estar TODA la tarde, si hubiera venido lo hubieras visto. ¿Por qué simplemente no lo llamas?
—No me contesta el celular.

Y Minho pareció encogerse en su asiento un poco más. Taemin entonces suspiró.

—Entonces ve a buscarlo, Minho.
—No es así de fácil, ¿qué le dijeron exactamente cuando fue a buscarme?
—Que te habías ido temprano, eso fue todo. ¡Ya deja de fastidiar!

Key terminó por bufar hastiado de las explicaciones y Minho soltó una pequeña risita al ver a su amigo así. Cuando Joonghyun llegó al comedor, secando todavía su cabello, Minho tuvo un mal presentimiento.

—Oye Minho, ¿por qué tenías ese lindo espejo escondido?
—¡Joonghyun te he dicho que no andes en mis cosas!
—¡No exageres! Hasta te hice un favor, ¿para que lo ibas a tener escondido.

Minho entonces se levantó de su lugar, con los ojos muy abiertos, viendo a Joonghyun tomar un poco de jugo del vaso de Key.

—¿Destapaste el espejo?
—Si, incluso lo colgué en la pared de tu habitación. De nada.
—Maldición…

Inexplicablemente para el resto de los que quedaron en el comedor, Minho se marchó corriendo hacía su habitación y el interminable comentario sobre el comportamiento extraño de Choi hubiera empezado si no fuera por el timbre en el departamento que los tomó por sorpresa.

—¿Changmin?
—¿Está Minho?

Taemin miró extrañado a Shim que parecía incluso enojado, así que un poco contrariado asintió.

—Está en su habitación, pasa…
—Gracias.

E igual que lo hubiera hecho Minho. Changmin caminó por el pasillo directo hacía la tercera habitación del pasillo.




Minho entró a su habitación y cerró la puerta, revisando velozmente con la mirada el lugar y que nada estuviera fuera de lugar, y estuvo a punto de exhalar aliviado cuando la puerta del baño se abrió y aquel muchacho parecido a él apareció en escena.

—¡Tú eres el que besaba a Changmin la vez pasada!

Aquel muchacho ahora lo señalaba, a pesar de la palidez de su rostro, la seguridad en sus palabras lo había tomado desprevenido, por lo que se acercó de inmediato a él.

—Shh… guarda silencio, por favor.
—¡No me callo nada! ¿Dónde estoy?
—Eso, es un poco difícil de explicar.

Fue realmente inverosímil notar que aquel frente a él, era su futuro y aún más imposible resultaba creer que estaba manteniendo una conversación con él. Minho sacudió su cabeza y el mayor frente a sus ojos arrugó el entrecejo.

—¿Cómo llegué hasta aquí?
—Bueno en realidad…

De pronto el muchacho frente a sus ojos pareció perder el equilibrio, por que llevó una mano a su rostro, trastabillando un poco, y Minho supo que esa palidez no podía ser normal, menos cuando su yo del futuro empezó a balbucear que no se sentía bien.

—Quiero ir donde Changmin…

Fue el último susurro que escuchó del mayor antes de que perdiera el equilibrio y prácticamente cayera sobre él, y ambos cayeran contra la cama. Minho sintió que incluso le había dolido el cuello ante el brusco movimiento. Y el muchacho casi desmayado sobre él solo había podido musitar un par de incoherencias más.

—¡Minho tenemos que…!

En cuanto la voz de Changmin estuvo al alcance de su oído, Minho giró hacía él, y más por instinto que por velocidad, tapó la cara del otro Minho haciéndolo girar hacía el otro lado, para que Changmin no lo viera.

Sin embargo eso no aminoró el hecho de que Changmin le mostró una expresión que nunca antes le había enseñado, a pesar de lo mucho que se conocían. Y Minho quiso no sentirse tan culpable como justo ahora.




—Key, no me ignores~
—Entonces deja de tocar las cosas de Minho, ya sabes lo mucho que le molesta eso.
—Pero…

Los pasos fuertes y firmes de Changmin lograron que todos dirigieran su mirada hacía el lugar donde el muchacho venía caminando lo más rápido que podía.

—¿Changmin?

No hubo respuesta por parte de Shim, solo su salida del departamento y un lapso de tiempo después Minho que salía tras él, sin emitir alguna explicación al respecto.




Moonbin tomó un poco de su refresco con tranquilidad.

De ese delicioso refresco de frutas que tan bien le sentaba con el frío de esa mañana. Pasando por la sección de electrodomésticos, detuvo su paso, curiosa por el hecho de que estuvieran pasando noticias en vez de algún video musical.

Pero en cuanto capturó el mensaje de la noticia, afirmando la desaparición inexplicable de los tres menores, hijos de los cantantes más famosos y reconocidos de todo Corea, sus ojos se abrieron demasiado y el aire dejó de circular por un par de segundos.

—Oh, no…

Ella sabía, sabía desde un inicio que algo como eso podía pasar.



Tú te ocultas y engañas, está bien.
Por que esta noche, ya no necesito ninguna maldita explicación.
Solo toma los restos de mi felicidad y vete al diablo.

1 Comentarios:

  1. Y yo q pensaba solo en la fan d la actualidad y no la del futuro LOL ya quiero seguir ~~

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